Opinión

El canuto de las gigantes por si hay condiciones

Por Fernando Castro - fcastro@lmneuquen.com.ar

El cierre de las inversiones del 2019 sigue siendo una incógnita. El gobierno neuquino esperaba unos 5343 millones de dólares solo en upstream, pero el volantazo de agosto del 2019 en las condiciones provocó un cimbronazo con alcances todavía difíciles de determinar. El freno inicial al precio de los combustibles por 90 días, las restricciones a la movilidad de divisas y el arranque de la gestión de Alberto Fernández con precios contenidos en surtidores tuvieron su correlato en el nivel de inversiones en Vaca Muerta.

El año en el que se empezaba a delinear la veta exportadora del shale oil terminó con 17 equipos perforadores menos y 600 telegramas de despido en instancia de negociación entre los gremios petroleros y las principales operadoras, además de las incógnitas que se plantean en el mediano plazo sobre la producción de gas.

En este escenario, ¿cuál es la apuesta optimista en el gobierno neuquino?

El freno de mano que supuso la primera intervención de precios, durante el gobierno de Mauricio Macri, llegó casi en sintonía con el cierre de los planes de negocios de las grandes operadoras: ese momento en el que delinean sus objetivos para el año siguiente, algo que le suelen comunicar al gobierno provincial.

Todo lo que era parte de la realidad en ese momento quedó jaqueado por el cambio de condiciones y las incógnitas de los pasos que daría la administración de Alberto Fernández, en ese entonces un “casi” presidente que todavía no había sido refrendando en las elecciones de octubre.

Es la foto que, con algunos matices, sigue imperando en Neuquén.

En buena medida, el límite al precio de las naftas sigue siendo el dilema del último semestre. Por un lado, porque las petroleras ven en esa variable un indicador central que hoy es una primera medida para el grifo de las inversiones: ¿qué tanto regirán las condiciones de mercado en la nueva administración nacional?

En paralelo, esa segunda -mala- señal. El cortocircuito en el que quedó el presidente de YPF, Guillermo Nielsen, tras haber recibido autorización para una suba de los combustibles y el posterior desaire en el que quedó expuesto sin poder aplicarlo.

La apuesta es que, en el mejor de los casos, el nivel de actividad repunte tras el debate en el Congreso. El estancamiento lleva meses.

El paquete estímulo, ese debate que daría el Congreso de la Nación, según anticipó el gobernador Omar Gutiérrez en el corto plazo, es la otra variable determinante que podría tener efectos en un nivel de actividad que sería parte de lo posible bien entrado el 2020.

Por ahora hay condiciones internacionales en el precio internacional del crudo, un indicador que había hecho virar los proyectos gasíferos de Vaca Muerta hacia el shale oil, la opción más rápida y clara para las inversiones. En Neuquén creen que pese a estar en buena medida cerrados, los planes de negocio de las grandes petroleras se guardan un “canuto” por si hay condiciones propicias luego de mitad de año. Este sería el mejor escenario al que se podría aspirar en el segmento no convencional. Uno en el que la nave comience a enderezarse y haya una respuesta a la incertidumbre que es la moneda corriente del sector en los últimos meses. La compleja situación macroeconómica que recibe el gobierno de Alberto Fernández es uno de los impedimentos para la entrada de divisas. La negociación de Nación con el FMI es un primer factor para descomprimir. Junto a un posible bypass que flexibilice las restricciones a los dólares son parte de lo que podría destrabar la crisis.

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