Opinión

Coronavirus y petróleo: del acuerdo a la agenda urgente

Los temas pendientes de sector quedaron en un segundo plano en medio del acuciante desafío que impone el auge del coronavirus a escala global.

POR FERNANDO CASTRO - Editor +e

El mundo se juega una patriada. La noción de lo que es verdaderamente importante y lo que no lo es cambia estrepitosamente, o ya cambió, al ritmo del coronavirus, que tiene varias velocidades, todas atemorizantes, incluso en Argentina. El rastro invisible del bicho que pone en jaque el modo de vida tal como lo conocemos genera miedo, de a ratos pánico en algunos.

Siempre trae a colación la pregunta del futuro y esa pregunta, en sus orígenes, tiene como denominador común la vida.

“Es el desafío más importante que tuvo el país en su historia democrática” (Alberto Fernández); “Alemania no atraviesa una situación así desde la Segunda Guerra Mundial” (Angela Merkel); “Este virus no nos vencerá, nos hará más fuertes” (Felipe VI de España).

Los mensajes de líderes mundiales se multiplican en esa primera persona que mira a cámara como salida de una peli de Spielberg y dan el tenor de lo que sucede, y el marco de gravedad que este tipo de acontecimientos suele necesitar aunque quizás no esté alcanzando (está esa suerte de éxodo a las playas argentas para corroborarlo).

Otra vez, la vida de miles entre interrogantes y así cualquier otra cosa parece ser intrascendente, tambalea, queda relativizada al extremo. Tiene también un atributo descomunal que es ponernos a todos y a todas en nuestro lugar. Aunque quisiéramos que fuera de otro modo.

Puentes entre la OPEP+ y Añelo

Están también esos otros temas. Aquellos que eran los que copaban la agenda hasta hace casi nada, en parte lo siguen haciendo, pero hoy son una suerte de subtrama a la espera del día después.

El coronavirus generó las condiciones previas para el derrumbe económico, del cual el precio del crudo es un vector central. La falta de acuerdo entre Rusia y Arabia para sostener el precio generó un escenario que, sumado al auge de la pandemia, puso al sistema económico mundial en debacle.

Para Argentina, para el sector petrolero, es la crisis dentro de la crisis. Arrastraba una caída de meses. El precio interno del crudo, que era un problema a 55 dólares, a 25 dólares provoca un daño irreparable.

Para las provincias petroleras como Neuquén, se trata de contener un doble frente: uno en el que podría profundizarse un complicado cuadro económico y el de la necesidad de dar respuestas a los casos de infectados. Es el punto en que el barril bajo, ocasionado por el estancamiento de la economía por el virus, conjuga su poder de daño con la evolución de la pandemia en la calle.

Así se llegó a esta semana sin un acuerdo de precios entre las provincias productoras, con Neuquén a la cabeza reclamando un valor interno de 54 dólares. Es la posición que terminó prevaleciendo en el seno de la Ofephi, el organismo que nuclea a las provincias hidrocarburíferas. Le hicieron saber su posición al secretario de Energía de la Nación, Sergio Lanziani. Ahora la pelota la tiene el gobierno nacional, que está ante el enorme desafío de capitalizar cierto margen de tiempo para que no se profundice una situación social que podría ser muy complicada.

Lo dicho: parece ser un tema lateral, pero al mismo tiempo el crudo sigue siendo un negocio, y de ese negocio siguen dependiendo buena parte de los ingresos de las provincias, al margen de que por momentos, por contraste, este tablero de TEG pareciera ser parte de otro mundo, y hasta ser solo comprensible en otro lenguaje.

Lo cierto es que, en este contexto, las petroleras integradas (aquellas que producen y refinan su crudo) y las productoras (solo producen) libraron una batalla por lo bajo, las segundas para sostener un precio más elevado, como el que finalmente terminó acordándose, y que, en principio, no se traduciría en nuevos aumentos de combustibles.

Algo que es una preocupación central del gobierno de Fernández, de modo de no desatar una variable adicional que presione los alimentos en las góndolas, hoy más que nunca. Esto respecto de la agenda económica vinculada a la industria petrolera en general y que puso en vilo el principal desarrollo: Vaca Muerta.

Los próximos días serán clave para medir tiempos, márgenes de acción, y la posición que finalmente termine tomando Nación, que, en otro tema dentro de otro tema, tenía frentes internos que saldar respecto del sector, cuando lo que mandaba era la agenda con el FMI.

Eso, que pasó hace casi nada, hoy queda lejos. Da una medida de la actualidad. Una en la que lo crucial y determinante queda casi en la nada ante el tenor de lo que se vuelve urgente.

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