Opinión

Bandurria Sur, Shell y Equinor: luz en medio de la tormenta

La serie de compras y posicionamientos ocurrió en un puñado de meses, en medio de una de las peores crisis de Vaca Muerta en los últimos cinco años.

POR FERNANDO CASTRO - Editor +e

La adquisición de parte de Shell y Equinor de casi la mitad de Bandurria Sur es toda una señal en medio de esas especie de tormenta más o menos perfecta de acuerdo al día que se tome de la crisis en el sector petrolero argentino.

Mientras todo tiende a oscuro, dos gigantes mundiales meten 300 millones de dólares en una de las mejores áreas de crudo del país. Sus principales directivos desfilaron esta semana por despachos de los gobiernos nacional y provincial. En el caso de Shell, que acaba de concretar su primera compra en 18 meses en este segmento de la industria, la encargada de la visita fue la vicepresidenta Ejecutiva de no convencionales globlal: Gretchen Watkins. Fue a Cruz de Lorena y Sierras Blancas. Les dijo a los trabajadores con los que se entrevistó que su desempeño y la performance productiva del área defendió en el directorio mundial de la compañía su postura de realizar la operación, que afianza la posción de la firma anglo-holandesa en la producción petrolera de Vaca Muerta.

Equinor, por su parte, viene sumando activos en Neuquén. Tiene una licencia para Aguila Mora Noreste, una sociedad con GyP de Neuquén en la ventana de petróleo. Bajo del Toro es un área donde la noruega tiene el 50% tras firmar un acuerdo con YPF que le cedió esa parte. Equinor también posee el 90% del bloque Bajo del Toro Este, en el que es el operador en sociedad con GyP. Y apuesta al desarrollo en sus bloques offshore en el país. Equinor es la sucedándea de Statoil, una enorme empresa noruega famosa por ser valuarte en la generación del fondo anticiclico de ese país, cercano al billón de dólares.

La serie de compras y posicionamientos ocurrió en un puñado de meses, en medio de una de las peores crisis de Vaca Muerta en los últimos cinco años. Esa que se extiende desde la firma del DNU 566 y tuvo una nueva escala para la preocupación con el cepo cambiario ampliado (ahora en su versión light de giros al exterior del 30% para el sector industrial), y continúa por estos días con las indefiniciones sobre el precio del crudo.

Es decir, pese a todo, las empresas con espaldas siguen con su apuesta por el shale neuquino. Las invita la calidad del recurso. Se sabe: tanto la ventana de gas como la de crudo ofrecen algunos de los mejores resultados de la indutria shale en el mundo. La contracara es la de la película repetida. El talón de aquiles estructural de Argentina: el cambio de condiciones y el desapego a las reglas del mercado petrolero, que por momentos conspira contra ese déficit histórico de la escacés e dólares internos, y lo endeble que vuelve la situación de millones de argentinos esta condición.

Hay discusiones para ver cómo las petroleras y Nación pueden encontrar una salida a esa suerte de laberinto conformado por las variables precio del crudo-valor de las naftas-mayors o menor producción.

De hecho, hubo encuentros entre ellas, con fuertes discusiones sobre qué oferta llevarle al gobierno nacional. Algunos incluso llegaron a levantarse de la mesa. Para las petroleras internacionales sigue siendo un zapo difícil de tragar aquello de explicar por qué no rigen las condiciones internacionales de precio.

Al mismo tiempo, el coronavirus suma un factor adicional para la discordia, al volver más volátil el precio del crudo, en un escenario interno que ya estaba cruzado por las incertidumbres: ¿Cuál será el precio del barril que regirá en el mercado mundial en los próximos meses? ¿Cuál será el que rija para el mercado interno en función del contexto mundial y las restricciones que podrían definirse? Esto también va a marcar la ruta de las inversiones y el posible depegue, o no, en los campos petroleros neuquinos, que por ahora se las ingenian con el viento de cola de los pozos perforados para mantener la producción. El tema es que pasará si en los próximos meses esa curva empieza a declinar y haga falta inyectar más fondos.

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