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El gasoducto de Vaca Muerta se discutirá con la nueva ley

El gobierno nacional cree que se podrían generar instrumentos de financiamiento para esa obra que hoy tiene el escollo de la macroeconomía.

El gobierno nacional dejó la discusión sobre un tendido de transporte de gas que podría ser clave para el desarrollo de Vaca Muerta para el momento en el que dé una discusión de fondo sobre el sector: el gasoducto hasta Salliqueló.

Las fuentes consultadas en el área energética de la administración nacional informaron que vuelve a ronda de interconsultas el proyecto ya anunciado varias veces por funcionarios del presidente Alberto Fernández.

La obra, presentada el año pasado a través de un decreto del ex presidente Mauricio Macri, es mirada con cierto recelo por la actual administración nacional, que ve apuro en ese proceso y duda sobre las condiciones del pliego licitatorio, como así también sobre las condiciones especiales que establecía: un régimen temporario de 17 años (dentro de un total de 35 años de concesión), que garantizaba contratos entre partes sin intervención, para hacer atrayente esa obra.

El proyecto en cuestión implica la construcción de un nuevo gasoducto central que uniría Vaca Muerta con Salliqueló, en la provincia de Buenos Aires.

Según las fuentes del Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación, no está del todo claro “quién iba a llenar ese gasoducto, quién lo iba a financiar, ni tampoco cuál es la mejor traza posible” para salir con el gas desde Neuquén a los centros de consumo.

El tercer punto que están considerando los equipos técnicos del área energética es la situación del mercado.

Junto con las productoras, el gobierno nacional está en plena negociación de un nuevo incentivo a la producción. Se trata del Plan Gas 4, que busca garantizar la provisión sobre todo para el 2021.

“Si la producción de la Cuenca Neuquina hoy crece en el actual contexto de consumo, en el corto plazo no prevemos restricciones de transporte”, aseguró una de las fuentes consultadas por +e.

Para Nación, la obra solo se justificaría dentro de un escenario de posibilidades de exportación que no parece ver en el corto plazo. Al menos no en el tenor de la escala que permiten los enormes recursos shale de Vaca Muerta. Hoy ese escenario pareciera ser lejano, aunque es una posibilidad que Neuquén comenzó a mostrar al país desde hace dos años, cuando retomó las exportaciones a Chile e YPF comenzó a licuar gas a baja escala en una barcaza en Bahía Blanca.

“A ese contexto de exportaciones, nuestra respuesta es que la discusión de esta obra queda para el debate de la nueva ley petrolera”, expresó una de las fuentes.

Para la administración Fernández, la macroeconomía es parte del escollo central. “Hablar de esta obra hoy tiene un viso de incertidumbre bastante importante. Tampoco se quiere iniciar un plan que, como en otras oportunidades ha pasado, quede a mitad de camino porque la condición del país impide concretarla”, expresó otro de los consultados.

En ese contexto, el ciclo interno de mayor consumo es otro de los motivos que, sin el frente exportador como una chance de corto plazo, se impone entre el proyecto y su concreción.

Neuquén todavía no hizo un pronunciamiento oficial sobre la trama en la que quedó envuelto ahora este tendido que considera vital para su economía.

La obra también estaba pensada como una forma de enviar más gas hacia el norte del país.

En un segundo tramo, se contemplaba la ampliación hasta San Nicolás, una puerta de entrada hacia el Litoral.

Es el punto en que el gas de Bolivia y la adenda en discusión con Argentina para la provisión en el norte del país entran en juego. ¿Hasta cuándo estará garantizado ese suministro y qué deja y qué gana el país sosteniendo solo esa forma de provisión?

Está claro que parte de todo este dilema tiene que ver con la capacidad de financiamiento para abordar una obra multimillonaria.

Pero al mismo tiempo está en juego la posibilidad del desarrollo de nuevos mercados, incursionando o no en diferentes escalas de producción de GNL, y la generación de más empleo y la llegada de inversiones. Esto es lo que queda para el debate de la nueva ley.

En qué consistía el proyecto inicial

Anuncio en junio del 2019. En la etapa inicial inyectará 15 millones de metros cúbicos diarios desde la Cuenca Neuquina. Unirá Tratayén con Salliqueló (Buenos Aires). La primera fase costaría unos 800 millones de dólares.

Nueva transportadora. El DNU del gobierno anterior establecía una concesión a 35 años. En los primeros 17 no se iba a poder regular la tarifa y se abría paso a una remuneración acordada entre partes. Esos acuerdos, en principio, no iban a poder impactar en incrementos para los usuarios residenciales del gas.

Las postergaciones. En octubre pasado, el gobierno nacional ya había puesto entre interrogantes la obra, en medio del ciclo económico de crisis que caracterizó el final del mandato de Mauricio Macri. La obra iba a ser licitada en marzo, pero el contexto mundial económico la volvió a poner en el freezer.

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