Neuquén

Neuquén, en el podio de las tarifas más caras del país

Con un costo de la energía uniforme para todo el país, las particularidades del servicio eléctrico del EPEN acercan una explicación sobre las facturas que pagan los usuarios. 

En la notoria dispersión de los costos de las tarifas del servicio eléctrico en todo el país, la provincia de Neuquén se sube al podio de las facturas más caras de las 24 jurisdicciones, una situación que refleja una pluralidad de razones técnicas y otras tantas vinculadas a la gestión energética de la administración local.

De acuerdo a distintas estimaciones privadas, el Ente Provincial de Energía del Neuquén (EPEN) se posicionó en los últimos años entre las empresas prestadoras del servicio de distribución con las mayores facturas para el cliente residencial, a la par de distribuidoras de Córdoba o Santa Fe, y casi 2,5 veces por sobre lo que se paga en el Área Metropolitana Buenos Aires, un caso por demás particular y controvertido donde las empresas Edenor y Edesur operan bajo jurisdicción nacional.

De acuerdo a uno de los últimos relevamientos privados realizados sobre el tema a nivel nacional, en base a un consumo residencial mensual de 300 kw/h, la factura promedio de los clientes de EPEN alcanza los $3.341 pesos, sólo por debajo de Jujuy ($3.879) y de Córdoba ($4.052), muy por encima de los valores de Edesur ($1.308) y de Edenor ($1.315). Todo previo al proceso de actualización tarifaria en curso que se desarrolla en las provincias y que en el caso de Neuquén -luego de tres años de congelamiento- acumuló en los primeros meses del año dos aumentos del 25% y el 15%, lo que generó malestar en varias localidades del interior del territorio que cubre la concesión, y llevó a la tarifa a ser considerada la más cara del país.

Si bien durante 2020 se había previsto un aumento, el mismo quedó suspendido a raíz de la sanción de la Ley Nacional de Emergencia Socioeconómica a la cual la provincia adhirió y posteriormente por la declaración de la pandemia por Covid-19.

El análisis de la dispersión tarifaria entre distintas jurisdicciones y las razones encuentran numerosas variables que deben ser tenidas en cuenta, pero en ninguna de ellas -coinciden los especialistas del sector consultados- está referida al costo de generación de la energía o al nivel de subsidios que pueda recibir una u otra provincia o el AMBA.

Roberto Fagan, consultor en Desarrollo de Negocios Energéticos, explicó a +e que la factura final refleja tres componentes esenciales más impuestos, de los cuales el de generación eléctrica es común a todas las jurisdicciones con un subsidio uniforme del Estado nacional que se fija a través de Cammesa y que lleva a que el usuario apenas pague alrededor del 75% de ese costo. Ese precio de la energía se ubica en torno a los $2.800 el kw/h en la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba, Neuquén como en cualquier ciudad o localidad, ya que es común en cualquier región del país e incluye el componente de la transmisión nacional.

A partir de ese punto, detalle Fagan, es donde comienza a diferenciarse lo que pagan los usuarios a través de lo que cada provincia o municipio le carga al costo de la distribución provincial, lo que en el sector se conoce como el valor agregado de distribución (VAD) y cuya fijación debería ser responsabilidad de un ente regulador profesional y autárquico, que como en algunos distritos es aún inexistentes queda en manos de la autoridad política.

Desde el sector distribuidor se explicó que en todo el proceso se deben considerar numerosos factores entre los cuales se cuentan superficie atendida, kilómetro de redes, potencia y energía demandada, cantidad de usuarios residenciales, generales e industriales y su dispersión, tipo de tensiones primarias y secundarias de distribución, configuración topológica de la red, pérdidas técnicas y no técnicas, calidad de servicio definida, entre otros tantos factores.

Y a todo esto podría ser que se sume el denominado “riesgo regulatorio” por el cual las tarifas que finalmente se sancionen no sean el resultado de un proceso técnico que reflejen su verdadero valor sino la conveniencia del gobierno de turno de favorecer a determinado grupo de usuarios con tarifas artificialmente bajas en detrimento de otro grupo de usuarios.

Para sumar, y en ocasiones de manera determinante, hay que tener en cuenta el componente impositivo -que en algunos casos llegaron a representar 45% y 50% de las facturas- y que comienza con nacional reflejado en el IVA del 21%, y al que se añaden heterogéneos impuestos provinciales y tasas municipales además de eventuales fondos específicos.

Ante esta complejidad que dificulta una comparación lineal entre las facturas de las distribuidoras, desde el EPEN ante la consulta de +e explicaron que como principales diferencias entre las funciones que realiza cada empresa prestataria, la particularidad del Ente Provincial es prestar el servicio público de energía eléctrica como distribuidora a más de 70 localidades y parajes del territorio neuquino y como transportista, abastecer la demanda de transporte de energía al 100% de los usuarios. También genera energía de manera aislada, tanto con centrales térmicas como a través de paneles solares dispersos.

Indicaron que el EPEN, además, como empresa pública y herramienta del Estado provincial ejecuta obras de infraestructura que propician el desarrollo y el arraigo de las poblaciones además de realizar la distribución en localidades y transporte en todo el territorio provincial, esto se diferencia de lo que podría ser una empresa que realiza sólo la distribución en una zona urbana como en ciudades de la provincia de Buenos Aires o la cooperativa en la ciudad de Neuquén.

El Ente, además, hace mantenimiento fotovoltaico sobre una zona rural muy amplia, donde para llegar a cada usuario debe tener una estructura de personal, vehículos y tiempos que no los tiene otras distribuidoras que no hacen esa tarea, ni hace obras ni tiene una zona rural tan vasta.

También hay diferencias de cómo se encara la gestión: tal vez una empresa privada reduce personal y hay poblaciones enteras que no tienen atención, en cambio el EPEN, como organismo del Estado tiene una presencia territorial importante, no solamente para prestar el servicio, sino que al mantener personal en cada localidad se convierte en una fuente de trabajo local.

Diversos cuadros tarifarios

Entre una de las más importantes cuestiones técnicas y estructurales que se deben atender al comparar distintos cuadros tarifarios, los analistas destacan que uno de los principales factores tiene que ver con el área de prestación y su densidad poblacional. En ese sentido, el EPEN tiene menos de 1 usuario por km2, contra Buenos Aires o CALF que tiene más de 600. También hay políticas que utiliza cada poder concedente o Gobierno, que puede otorgar más o menos subsidios. Desde la mirada provincial, en otras jurisdicciones “la tarifa eléctrica está subsidiada y hay cobertura de costos por otro lado que no están blanqueadas en el servicio eléctrico ni de otra forma”. Es decir, si bien puede no haber subsidios formales, actúan como tales las obras de infraestructura eléctrica que puede asumir el Estado nacional o provincial, como también terminan siendo un subsidio implícito las deudas acumuladas con Cammesa por la compra de energía que finalmente no terminan siendo saldadas. El EPEN asegura que “no recibe ningún tipo de fondos que no sea a través de la tarifa”.

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