ver más

¿Chau frontera?: Chile y Argentina reviven un pacto de los 90 para blindar el litio y el cobre

La reactivación de un pacto de los 90 entre Chile y Argentina busca blindar el litio y el cobre, enfocándose en la integración productiva y no solo en proyectos binacionales.

Chile y Argentina reactivaron la Comisión Administradora del Tratado de Integración y Complementación Minera, con el objetivo de retomar la cooperación bilateral en proyectos fronterizos y avanzar hacia un modelo que incorpore infraestructura compartida, proveedores, capacidades tecnológicas y mayor creación de valor.

La XIX Reunión Ordinaria de la Comisión se realizó en Buenos Aires y marcó la primera sesión del acuerdo minero durante la actual administración chilena. Por parte de Chile participaron el subsecretario de Minería, Álvaro González, y el subsecretario de Relaciones Exteriores, Patricio Torres.

La agenda busca que la expansión de la minería fronteriza tenga efectos más amplios sobre infraestructura, puertos, logística, ingeniería, innovación y desarrollo regional.

Una cartera de millones

Uno de los principales datos planteados durante la reunión fue la existencia de una cartera superior a US$20.700 millones, que el Gobierno busca convertir en inversión, empleo, innovación y oportunidades para las regiones.

El subsecretario Álvaro González sostuvo que la próxima etapa del tratado debe avanzar desde la cooperación institucional hacia una integración productiva, donde ambos países compartan infraestructura, proveedores, tecnología y capacidades de desarrollo.

Según sus palabras: "El éxito del tratado no se medirá por la cantidad de proyectos que crucen la cordillera, sino por la capacidad de Chile para transformar una cartera superior a US$20.700 millones en más inversión, más empleo, más innovación y más oportunidades para las regiones".

El tratado, firmado en 1997, vuelve a la agenda tras nuevo ciclo de inversiones.

Menores costos y más oferta

Desde la perspectiva del Gobierno chileno, el tratado puede permitir una operación fronteriza más eficiente mediante el aprovechamiento de sinergias entre ambos países.

González señaló que la integración puede contribuir a reducir costos y aumentar la oferta de minerales críticos destinada al mercado global.

La reunión se inserta en una agenda bilateral orientada a promover inversiones y recuperar una alianza estratégica entre ambos países frente al crecimiento de la demanda mundial por minerales necesarios para la transición energética.

Un acuerdo de los noventa que vuelve

El Tratado de Integración y Complementación Minera fue firmado en 1997 y creó un marco jurídico especial para facilitar el desarrollo de proyectos ubicados en zonas fronterizas entre Chile y Argentina.

Proyecto cordillerano: la integración busca infraestructura y proveedores compartidos.

Ambos gobiernos habían retomado en mayo las conversaciones para reactivar el acuerdo. Su relanzamiento coincide, según el Ministerio de Minería, con un nuevo ciclo de inversiones cupríferas en Argentina, el más relevante desde el cierre de Bajo de la Alumbrera en 2018.

El desafío será convertir la coordinación política en condiciones concretas para proyectos que requieren cruces fronterizos, caminos, energía, agua, puertos, servicios especializados y cadenas de suministro binacionales.

Infraestructura y proveedores

El foco planteado por Chile busca ampliar el alcance del tratado más allá de la tramitación de proyectos binacionales. La idea es utilizar la expansión minera fronteriza como plataforma para desarrollar servicios, logística, ingeniería, innovación y participación de proveedores nacionales.

En esa línea, la integración productiva podría abrir oportunidades para infraestructura compartida y para empresas proveedoras que operen en ambos mercados, especialmente en zonas cordilleranas donde los costos logísticos y de acceso son determinantes.

La reactivación del tratado forma parte de una agenda internacional más amplia del Ministerio de Minería. Durante la semana previa, la cartera recibió delegaciones de alto nivel de Emiratos Árabes Unidos y Japón, países interesados en asegurar suministro de minerales como cobre y litio.

El subsecretario González señaló que la agenda contempla explorar oportunidades en inversión, cooperación, descarbonización, uso de agua desalinizada, financiamiento de infraestructura y exploración greenfield.