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Escenario: Los saltos de precio abren el camino electoral

El gobierno nacional anticipa la agenda de los saltos de precio y abre el debate energético en el Congreso.

El gobierno nacional, las expresiones políticas que lo conforman, se empeña en despejar dudas en el sector energético. La factura del gas natural importado (GNL) comienza a tomar forma. Unos primeros 24 buques costarán 330 millones de dólares. Serán el complemento de la demanda prioritaria para los cuatro meses del invierno 2021. Hace dos años, el panorama comenzaba a aclararse. Y esas predicciones se cumplieron: el constante declino del gas argentino presionaría adicionalmente el cuadro macroeconómico que iniciaba una crisis que hoy continúa.

Nación empieza a evitar el preocupante cuadro de un abastecimiento interno con complicaciones rumbo al proceso electoral en ciernes.

Por eso, anticipó la agenda energética con incidencia directa en el bolsillo de millones de argentinos: la suba escalonada de las naftas en torno al 18% coincide con el debate tarifario del gas en la instancia pública de las audiencias, que mostró en parte ese fuego amigo dentro de la coalición de gobierno que resume a un tiempo las críticas a una posible suba, el desconocimiento sobre sus efectos en aliviar las golpeadas finanzas del Estado, el proselitismo que podría contener a la “tropa propia”, y que no contribuyen a generar las condiciones necesarias para atraer inversiones al socavar las posiciones de quienes, en el Frente de Todos, explican por qué el mundo de los subsidios deben aplicarse en función del PBI y de un modo más inteligente.

Nadie les resta legitimidad a esos encontronazos, sin embargo es claro que no suman.

La suba de las naftas viene con un relanzamiento del upstream de YPF. La salida de la discusión de los acreedores llegó para la principal petrolera argentina con un recambio anticipado de la presidencia. Pablo González, el santacruceño que afianza el ala kirchnerista al frente de la compañía, encabezó con Sergio Affronti, el CEO, ese raid que pasó de anticipar la suba de combustibles, algo así como contar las partes más pesadas de una película de terror para estar preparados, a dar a conocer una inversión de 1505 millones de dólares que permitirán romper en Vaca Muerta con el escenario de freno del 2020 producto del derrumbe del mercado interno durante la pandemia.

Hoy la petrolera tiene sus mejores costos y es socia de grandes jugadores de peso con los que desarrolla el cluster de áreas que pusieron a los no convencionales argentinos en boca de todo el mundo petrolero.

En ese contexto, el Congreso de la Nación empieza a tener nuevo protagonismo en la agenda energética. Máximo Kirchner, jefe de la bancada oficialista en Diputados, apura la aprobación de una nueva ley para los biocombustibles, ante el horizonte del vencimiento del actual encuadre normativo, motivo de resquemores en la industria petrolera y las provincias. Las primera alega que el corte de combustibles encarece y juega en contra de la refinación de crudo, en tanto que las segundas dicen, todavía por lo bajo, que afecta a sus regalías provenientes del crudo.

Al mismo tiempo, el presidente Alberto Fernández adelantó el envío de una ley estímulo al sector petrolero durante la apertura de las sesiones 2021 en el Congreso, algo que ya había anticipado en el tramo previo a la llegada del COVID-19. Lo último al respecto es que la Secretaría de Energía a cargo de Darío Martínez buscaba compromisos de las petroleras para que incrementen su producción antes de enviar un texto para el sector al Congreso de la Nación.

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