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La grieta entre "mapuches y nativos" en Vaca Muerta

Se soldó la última parte del gasoducto que conecta Tratayén con Salliqueló. Pese a lo positivo para la industria del shale y el país, hay amenazas no resueltas.

El Gasoducto Néstor Kirchner avanza en tiempo récord, en un país en llamas, de alta inflación y en plena incertidumbre electoral. Pero el caño que une Vaca Muerta con Salliqueló, con 559 kilómetros de largo, es uno de los pocos logros tangibles en materia energética y una certeza para aliviar la creciente producción de shale gas.

Sin embargo, hay un telón de fondo que resolver, en la provincia de Neuquén: el grado de conflictividad que le imprimen algunas comunidades mapuches, que ya le habían advertido -de manera trunca- que “sin consulta no hay gasoducto”.

La advertencia del vocero de la Zonal Xaunko de la Confederación Mapuche del Neuquén, Gabriel “Rolo” Cherqui quedó en la nada. El gobierno neuquino lanzó un procedimiento de consulta indígena, establecida por el convenio 169 de la Organización Internacional de Trabajo (OIT), que reglamenta el procedimiento que no se aplicó nunca (y no se sabe si se aplicará realmente) en el país. Pero fue una forma de descomprimir conflictos.

Vaca Muerta está llena de conflictos con los pueblos originarios que piden finalizar el relevamiento de tierras dispuesto por la Ley 21.160. Algunos esperan “la cartografía”, es decir, los mapas de territorio asignado, en un trabajo conjunto con la secretaría de Ambiente y Recursos Naturales, que conduce Jorge Lara (un funcionario que estrechó vínculos desde hace tiempo con algunos actores mapuches) y el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI).

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La zona conocida como Los Pilares en Tratayén, forma parte del campo de la familia Galván que reclaman los mapuches sin registro de Fvta Xayen.

La zona conocida como Los Pilares en Tratayén, forma parte del campo de la familia Galván que reclaman los mapuches sin registro de Fvta Xayen.

En Neuquén hay 63 comunidades mapuches reconocidas, algunas que iniciaron el trámite de relevamiento, otras que lo completaron y algunas donde ni siquiera comenzaron. Pero hay otras agrupaciones autodenominadas que no están inscriptas. Es por eso que esperan la implementación del decreto 102/23 publicado el 17 de enero de este año en el Boletín Oficial, que fija 90 días hábiles para la creación del Registro de Comunidades Indígenas.

Una de ellas es la Fvta Xayen, que mantiene un “resguardo” a la espera de ser registrada (pese a que no cumplen con los requisitos) en el campo de la familia Galván.

La comunidad viene de un conflicto en 2017 y que llegó a un acuerdo con el Ministerio Público Fiscal por el delito de usurpación a más de una docena de personas, muchas de ellas de Añelo, Tratayén, San Patricio del Chañar y Vista Alegre.

Una parte de la familia Mardones se fue con la Confederación Mapuche del Neuquén y otra, quedó en los campos y se consideran “nativos del lugar”. La familia es una escisión de la comunidad Painemil, pero los Fvta Xayen, es aún una intención administrativa en medio del boom del shale, y con alta conflictividad con sus vecinos.

“Provincia nos dio los papeles, no es que inventamos capos por inventar, tenemos nuestros animales y boletos de señal, pero seguimos como crianceros”, expresó a +e una familiar de los mapuches que vive en los campos de Tratayén.

En Tratayén conviven productores, viejos crianceros y empresarios. Están varias familias, como Romero, Rosales, Belguier, que forman parte de esa comunidad autodeterminada, junto a los campos de Galván, Paredes, Formaro, Ferracioli y Cervi.

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La cabecera del gasoducto Néstor Kirchner que TGS tiene en Trayatén, provincia de Neuquén.

La cabecera del gasoducto Néstor Kirchner que TGS tiene en Trayatén, provincia de Neuquén.

El gobierno provincial ya les dijo que no, de manera extraoficial, al armado de esta comunidad que, aún sin registro, reclama tierras en los alrededores de la cabecera del gasoducto de TGS, para de los campos privados, y la zona conocida como El Fortín y Los Pilares, rica desde lo arqueológico.

Son campos estuvieron tomados cuatro meses desde el 17 de mayo hasta el 18 de septiembre de 2017, en medio de un conflicto nacional que despertó la desaparición de Santiago Maldonado.

Los Fvta Xayen primero ingresaron a los campos de la familia de Félix Galván, que tiene una escritura de más de dos mil hectáreas desde 1978. Junto con Ernesto Bartusch (La Deliciosa SA) habían comprado el campo a Marta Karlson de Olholt, la antigua dueña de la escritura, que en esa época vivía en Buenos Aires.

El campo siguió en conflicto. Volvieron a ocuparlo en 2021 esta vez, en unas 230 hectáreas al norte de la Ruta 7, en el Lote 3 que tiene la familia en una zona cercana a la barda, donde estaba emparejando la tierra para la producción de alfalfa.

Desde hace unos días, tanto los Galván como Mardones cuentan que la zona de Tratayén, por las noticias del gasoducto, está “inestable”. “Te acercás al campo que es tuyo para pasar una máquina y aparecen con reclamos”, contaron.

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