La transición política

Neuquén le explica Vaca Muerta al albertismo

Los varios referentes del sector energético del candidato del Frente de Todos reciben a funcionarios provinciales que plantean el camino que le permitirá al país afianzar las exportaciones.

Fernando Castro- fcastro@lmneuquen.com.ar

El gobierno neuquino comenzó con el operativo docencia: hace días que dialoga con referentes del albertismo. Esos encuentros por ahora tienen un solo objetivo: hacer claro el margen de posibilidades que implica para el país el desarrollo de Vaca Muerta. Quizás, es una forma de ir ganando tiempo y buscar una salida lo antes posible del actual cuadro de situación.

En ese contexto, uno de los primeros dilemas para este grupo de funcionarios pasa por las varias expresiones existentes entre los señalados a tener injerencia en un eventual gobierno de Fernández si se confirma lo de las PASO. Hay un puñado heterogéneo de economistas y especialistas, cada uno con diferente nivel de preocupaciones y conocimiento sobre el sector petrolero.

Buena parte de ellos no sale de la lógica de los eventuales impactos tarifarios, sin hacer tanto foco en la incidencia que podría tener en todos los sectores de consumo el desarrollo de recursos energéticos de Vaca Muerta a más largo plazo.

La agenda. Ante esos referentes vinculados a Fernández, los neuquinos argumentan que, de mínima, el país, si se mantienen las condiciones que había para el sector hasta antes de las PASO, tendría entre 6000 y 7000 millones de dólares por año de inversión en Vaca Muerta. Esto sucedería “sin hacer nada”, es decir, nada que perjudique el proceso de inversiones que había en Neuquén hasta antes de los decretos que intervinieron en el precio interno del Brent y el dólar para el sector.

Un dato: Neuquén osciló entre los 4000 y los 6000 millones de dólares de inversión en los últimos cuatro años.

La senda exportadora. El cálculo conservador hasta antes de la actual crisis en Neuquén era el de una curva incremental de la producción de crudo del 15%. Era casi público que era una estimación a la baja. El grupo de funcionarios neuquinos que mantiene estas conversaciones expresa que el año que viene el país podría exportar crudo por un total de 2200 millones de dólares. En el 2021 esos valores se podrían duplicar. Y también les dicen que en el 2023 el total de exportaciones de crudo podrían ascender a unos 7500 millones de dólares. Neuquén produce hoy unos 145 mil barriles de crudo. De ese total 104.000 son shale oil de Vaca Muerta. Esa producción creció 28,08% en términos interanuales en agosto de 2019.

El gas y las tarifas. En el gobierno neuquino, hay sectores que plantean la necesidad de una canasta de precios del gas. Es lo que ofrecen ante algo que parece ser un tópico innegociable desde el Frente de Todos: aquello de las tarifas dolarizadas y el impacto en el sector residencial. Neuquén plantea mantener un acuerdo de “óptimos mínimos” en los precios. Valores que atiendan a diferentes segmentos de la demanda, priorizando el consumo residencial afectado por la crisis. “Hay mucha gente que la está pasando mal. Un esquema inteligente de la tarifa debe atenderlos necesariamente. Pero el resto es establecer los acuerdos, con condiciones de mercado que sean con una mirada amplia a largo plazo”, planteó una de las fuentes consultadas para esta nota. Es lo que abre paso a posibles normas que fijen los parámetros para recomponer la confianza.

El desafío del ingreso de divisas y el frente externo. Uno de los principales escollos para el desarrollo de Vaca Muerta pasará en los próximos meses por cómo eludir las restricciones a las operaciones en dólares. Es el principal fantasma: la situación macroeconómica del país y las inestabilidades jurídicas que frenaron el ritmo de inversión. Neuquén tenía cuatro desarrollos masivos de shale oil en etapa de inicio hasta las medidas nacionales que desde ayer cuestionaron todas las petroleras. Los tres de Shell (Cruz de Lorena, Sierras Blancas y Coirón Amargo Sur Oeste) y ExxonMobil (Bajo del Choique-La Invernada). En medio de la inmovilidad de fondos, que ya trajo algunos problemas en el pago de contratos y sueldos en las petroleras, parte de lo que estaría elaborando un eventual gobierno de Alberto Fernández va en la senda del decreto 929/2013, de estímulo a la producción de hidrocarburos.

De este modo se garantizaría un camino para el ingreso y salida de divisas, que pudieran romper la lógica de las restricciones que anunció el ministro de Hacienda Hernán Lacunza para quitarle presión a los dólares del Banco Central de la República Argentina. Otra opción que podría estudiarse es la del pago de exportaciones en fideicomisos en el exterior, garantizando las inversiones dentro del país y la actividad económica en función de los incrementos de la producción.

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