IMPSA

Los objetivos de la nueva Impsa tras la capitalización

La especialización estratégica de la empresa será clave en la modernización de las turbinas hidroeléctricas que generan 10.000 Mw en el sistema eléctrico. También tiene proyectos en energías renovables y desarrollo nuclear.

La apuesta del Estado nacional en completar el auxilio de la empresa de tecnología e infraestructura Impsa, mediante una capitalización por US$ 15 millones -más un aporte de US$ 5 millones de la provincia de Mendoza- tiene un objetivo estratégico no sólo por tratarse de una compañía considerada única en su tipo en el país y la región, sino también por el rol clave que podrá desempeñar en los próximos años en el sector energético.

Es que la Argentina, la empresa fundada por la familia de Enrique Pescarmona, tiene por delante un proceso de modernización, mantenimiento y reemplazo de buena parte del parque de turbinas generadoras de varias de las grandes represas hidroeléctricas, un nicho en el cual Impsa logró alta especialización al punto de ser una de las cinco grandes empresas proveedoras con capacidad de desarrollar ese tipo de tecnología en el mundo.

La decisión de avanzar en a renovación de equipos para hacerlos más eficientes se deberá dar a la par del análisis que está llevando adelante el gobierno sobre el futuro de las concesiones de las mayores centrales hidroeléctricas del país con contratos que empiezan a vencer a partir de 2023, explicaron fuentes del Gobierno nacional que llevaron adelante el proceso de capitalización.

Se trata de equipos que en conjunto generan más de 10.000 Mw de las principales represas que aportan al sistema interconectado, turbinas que comienzan a cumplir su vida útil y las autoridades energéticas ya no niegan que es necesario en los próximos cinco años encarar su actualización. Un negocio de hasta US$ 2.000 millones, estratégico por la seguridad energética del proceso pero también por el desarrollo de la tecnología requerida y todo el universo de proveedores locales que eso implica. Según el gobierno la capitalización por US$ 15 millones tendrá un rápido recupero, ya que se afirma que la empresa contribuiría con impuestos, tasas y aportes a la seguridad social por un importe de más de US$ 30 millones anuales.

El desafío no abarca sólo el cambio o mantenimiento de una turbina sino que en casi todos los casos involucra al equipo electromecánico, el equipo de control de mando y monitoreo, y los equipos principales de generación, como son los generadores, los interruptores, los transformadores, los reactores.

En esa perspectiva oficial, una Impsa saneada financieramente estará en condiciones de recuperar más rápidamente su capacidad de innovación y la competitividad de sus desarrollos de alto valor agregado, y competir de mejor manera por buena parte de ese negocio frente al puñado de empresas muy reconocidas que en el mundo dominan la producción de turbinas y que son de origen alemán, estadounidense, francés y chino. Su capacidad la explican las más de 200 turbinas que lleva diseñadas y fabricadas para producir energía en 40 países.

Un ejemplo de esa capacidad a nivel local fue la puesta en marcha en diciembre de dos nuevas turbinas de las veinte que deberán ser reemplazadas en la represa hidroeléctrica Yacyretá, por haberse encontrado en todas ellas problemas de diseño original que les permitieron llegar apenas a la mitad de su vida útil. En esta primera etapa Impsa, integrante de un consorcio con una contraparte paraguaya, tendrá a su cargo la renovación de las primeras seis turbinas, para luego encargar las 14 restantes en futuros procesos licitatorios.

Ese nuevo tipo turbina fue diseñada con altísima complejidad técnica y programas de inteligencia artificial desarrollados por los ingenieros de Impsa en su Centro de Desarrollo Tecnológico mendocino, lo que posibilitó contar con máquinas más eficientes que generan mayor energía a igual cantidad de agua y son más económicas que las de sus competidores europeos. Se trata de equipos de 250 toneladas que demanda el trabajo local de 50 ingenieros, 100 técnicos y 250 operarios.

Pero el futuro de la empresa está diversificado a nivel local con los proyectos de producción de los nuevos modelos de aerogeneradores para la ampliación del Parque Arauco, en La Rioja; en los equipamientos para la sanjuanina Central Hidroeléctrica El Tambolar, y para la licitación pendiente de la represa mendocina de Portezuelo del Viento.

Impsa también tiene experiencia en el diseño y construcción de equipos para la industria de hidrocarburos, como el Reactor Hidrodesulfurizador de 26 toneladas que acaba de entregar hace dos semanas a la destilería de YPF en Luján de cuyo para eliminar el azufre de los combustibles, y además, la fabricación del primer reactor nuclear argentino para generación de energía, el CAREM, en un segmento en el que se desempeña desde hace 40 años, siendo la única empresa en Latinoamérica con Certificación ASME N para el diseño y fabricación de componentes nucleares clase 1.

Pero históricamente, la compañía exportó el 85% de su producción, pero la crisis financiera en la que llegó a tener deudas de hasta US$ 1.000 millones, limitó su capacidad de presentarse a las licitaciones de grandes obras, una meta que volverá a retomar ahora con el respaldo del Estado nacional y el de la provincia de Mendoza como accionistas principales. en el corto plazo, aseguran, tiene planificado competir en proyectos en Latinoamérica, Estados Unidos, India y sudeste asiático

Para esta nueva etapa, el Gobierno a través del Ministerio de Desarrollo productivo planteó el futuro de Impsa bajo lo que llaman el "modelo Invap", es decir una compañía de alto vuelo tecnológico que exporte y genere divisas.

El espejo Invap (la empresa que desarrolla sistemas tecnológicos de alto valor agregado, en las áreas Nuclear, Espacial, Defensa, Seguridad y Ambiente, Sistemas Médicos) se traslada a Impsa mediante una gestión de management eminentemente profesional y un directorio en el cual tendrán peso los tres nuevos directores que pondrá el Estado nacional para responder por el 63% de participación accionaria, y el cuarto director por Mendoza, con un 21%.

Para apuntalar ese proceso, se promovió con el Invap un acuerdo para trabajar en la ejecución de proyectos en conjunto entre ambas empresas para el desarrollo e implementación de trabajos que permitan una asociación estratégica del sector industrial, productivo y energético empresarial.

Por otro lado, un acuerdo firmado con INTI apunta a buscar iniciativas orientadas a la generación y transferencia tecnológica de manera consistente, mientras que en conjunto con Dioxitek se permitirá una asociación estratégica del sector industrial, productivo y energético empresarial del sector nuclear nacional.

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