La argentinidad al palo: Vaca Muerta y una era marcada por las empresas locales
El recambio de jugadores en Vaca Muerta acelera la reconfiguración del mapa petrolero: YPF, Vista Energy y Pluspetrol lideran una nueva etapa del shale.
El mapa petrolero de Vaca Muerta se reconfigura a pasos acelerados. Lo que comenzó como un movimiento aislado, con la venta de activos de ExxonMobil a Pluspetrol, terminó convirtiéndose en una tendencia que refleja un fenómeno más profundo: la argentinización del shale.
YPF, Vista Energy y Pluspetrol ganan peso y protagonismo, mientras que varias compañías internacionales evalúan desinvertir, adaptarse o directamente salir del no convencional neuquino.
El proceso se explica por una combinación de factores. Por un lado, la experiencia y conocimiento del entramado operativo y regulatorio local dan una ventaja competitiva a las firmas locales. Por otro, la presión financiera y cambiaria que enfrentan las multinacionales, con restricciones para girar dividendos y mayores exigencias internas para justificar inversiones en contextos volátiles, aceleró su decisión de reorganizar sus activos. A pesar de las turbulencias macroeconómicas y de la reciente baja del precio internacional del crudo, los compradores locales siguen apostando fuerte por Vaca Muerta.
Más que una compra
La primera jugada vino por parte de Pluspetrol. La compañía adquirió los activos de ExxonMobil por un monto cercano a los 1.700 millones de dólares e incluye participaciones mayoritarias en bloques estratégicos ubicados en Vaca Muerta. Esa operación no solo disparó el interés de otras multinacionales por conocer el valor de sus activos, sino que también fijó una referencia para futuras ventas.
La operadora informó que invertirá unos 1.000 millones de dólares este año, para centrarse en el desarrollo agresivo del bloque Bajo del Choique, y tendrá hasta seis equipos para perforar sus principales yacimientos. El foco pasa por poner en valor los recursos del bloque de shale oil que supo tener los pozos más productivos de Vaca Muerta.
El caso de Pluspetrol marcó el inicio de una serie de operaciones. Es que la compañía de capitales nacionales continuó su compra de activos y en febrero de este año se conoció que adquiría el servicio de fractura de Weatherford. Meses posteriores anunció la creación de la empresa Servicios Petroleros Integrados (SPI).
Con peso propio
Abril significaría un mes con más cambios. Es que Vista Energy informó que le había comprado el 50% de La Amarga Chica a Petronas. La operación, valuada en más de 1.200 millones de dólares, confirmó que la compañía liderada por Miguel Galuccio no solo tiene ambición de escalar, sino también la capacidad financiera y operativa para hacerlo.
Vista ya había dado señales de expansión en Vaca Muerta, pero esta adquisición la posiciona como uno de los actores más relevantes del segmento shale oil, con foco en eficiencia, crecimiento sostenido y exportaciones a mediano plazo.
La Amarga Chica inició sus operaciones en 2014. Son 46.594 acres en la ventana de shale oil donde hay 247 pozos en producción, y reservas probadas estimadas a finales del año 2023 de 280 millones de barriles equivalentes de petróleo. Vista estima que hay 400 pozos en el inventario para ser desarrollados.
Con esta operación, la operadora nacida en Vaca Muerta consolida una superficie total de 229.000 acres en la formación.
Una sorpresa en Vaca Muerta
Agosto fue otro mes con fuerte impacto en las transacciones de activos en Vaca Muerta. YPF informó que concretó la firma de un acuerdo de compraventa con Total Austral para adquirir el 100% de las acciones de Vaca Muerta Inversiones S.A.U., la sociedad que representa la participación del 45% en los bloques La Escalonada y Rincón de la Ceniza, dos áreas de alto potencial en el hub norte de la roca madre.
El monto de la transacción asciende a 500 millones de dólares, con ajustes previstos en función de los flujos entre enero de 2025 y la fecha de cierre. De esta manera, la empresa de mayoría estatal reforzó su presencia en el corazón del shale, mediante la adquisición de participaciones estratégicas en bloques de alto rendimiento.
Asimismo, YPF avanza en su plan de crecimiento para duplicar la producción de shale oil hacia 2030, con foco en proyectos de infraestructura, eficiencia en perforación y nuevos modelos operativos como el Toyota Well.
Relevo natural
Hay que destacar que la salida progresiva de algunas compañías internacionales no implica un retroceso para la formación, sino una reconfiguración. Las operaciones avanzan rápidamente porque hay interesados dispuestos a tomar el control de las áreas, continuar la producción e incluso escalar el desarrollo. Este dinamismo habla de la madurez del negocio y del atractivo de Vaca Muerta, incluso en contextos globales complejos.
Desde el sector financiero se destaca que, si bien el precio pagado por Vista es menor al que abonó Pluspetrol en 2024, esto se debe a la baja del Brent, no a una pérdida de interés. Por el contrario, la transacción se interpreta como una señal clara de que, aun con valores más bajos del crudo, las áreas de Vaca Muerta siguen siendo rentables y deseadas. Además, quienes se quedan son jugadores que conocen a fondo la dinámica local y apuestan a largo plazo.
Este relevo de actores también responde a un cambio en las reglas de juego global. Las supermajors con operaciones diversificadas deben elegir dónde priorizar capital. En contraste, las empresas locales tienen un solo objetivo estratégico y una ventana de oportunidad para crecer. Las restricciones para girar utilidades en dólares también inclinan la balanza: mientras las locales pueden reinvertir en el país, las extranjeras enfrentan limitaciones cambiarias que, en muchos casos, reducen el atractivo de sus inversiones en el país.
La argentinización de Vaca Muerta no significa que todas las multinacionales se van. Al contrario, algunas refuerzan su presencia. Shell, Chevron, Harbour Energy y Geopark ya manifestaron su interés por ampliar su participación en la formación, adquiriendo más bloques o asociándose con operadores locales. Estas compañías apuestan al desarrollo de mediano y largo plazo, al crecimiento de infraestructura de evacuación y a una mayor integración con los mercados regionales e internacionales.
En ese contexto, la competencia por el acreaje se intensifica. La demanda por activos de calidad sigue firme y se espera que las próximas operaciones reflejen no solo interés económico, sino también un compromiso con la continuidad operativa y la sustentabilidad del desarrollo. El foco estará puesto en la eficiencia, la mejora de productividad por pozo y la capacidad de proyectar exportaciones a través de ductos y futuros proyectos de GNL.
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