FOTO DE ARCHIVO: El sol se pone junto a una chimenea de una central eléctrica de carbón en Pekín el 9 de enero de 2008. REUTERS/David Gray/File Photo
La Agencia Internacional de la Energía prevé un aumento del 1,2% en el consumo global, impulsado por la suba del gas natural y la incertidumbre sobre Ormuz.
La demanda mundial de carbón volvería a crecer en 2026 y alcanzaría un nuevo récord histórico, impulsada por el encarecimiento del gas natural tras las disrupciones provocadas por el conflicto en Medio Oriente. Así lo advirtió la Agencia Internacional de la Energía (AIE) en su actualización de mitad de año sobre el mercado del carbón.
El organismo revisó al alza sus proyecciones: mientras anteriormente esperaba una leve caída del consumo, ahora estima que la demanda global aumentará un 1,2% este año, hasta alcanzar las 8.940 millones de toneladas.
De acuerdo a la entidad, aunque el carbón prácticamente no atraviesa el Estrecho de Ormuz, la guerra impactó indirectamente sobre ese mercado al reducir los envíos de gas natural licuado (GNL) por esa ruta marítima. La menor oferta elevó los precios del gas y llevó a varios países a incrementar la generación eléctrica con carbón.
Según la AIE, el cambio de combustible ya se observa en Europa, Japón, Corea del Sur, China y otros mercados donde existen centrales térmicas capaces de reemplazar parte del consumo de gas por carbón.
Además, en China, la suba del precio del petróleo incentivó un mayor uso del carbón para la industria petroquímica.
El informe también incorpora un factor climático: un episodio particularmente intenso del fenómeno El Niño podría elevar la demanda de electricidad para refrigeración y reducir la generación hidroeléctrica en países asiáticos como India y Vietnam, lo que reforzaría el consumo de carbón durante el año.
"Aunque prácticamente ningún envío de carbón transita por el estrecho de Ormuz —dado que Medio Oriente no es un importante productor ni consumidor de este mineral—, las interrupciones derivadas de la guerra han afectado a los mercados del carbón al elevar los precios del gas natural debido a la drástica caída de los envíos de GNL a través del estrecho. Esto ha fomentado una mayor generación de electricidad a partir del carbón en países con centrales eléctricas de gas y capacidad de producción de carbón disponible", señala el reporte.
La AIE advierte que el escenario para 2027 dependerá en gran medida de la evolución del estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores del comercio mundial de GNL.
Si el tránsito marítimo se normaliza y los precios del gas regresan a los niveles previos al conflicto, la demanda mundial de carbón podría volver a caer. En cambio, si persisten las restricciones sobre los embarques de GNL, el consumo de carbón podría seguir creciendo, indicó el organismo.
Después de alcanzar un máximo histórico en 2025, la producción mundial de carbón disminuiría durante 2026. Sin embargo, seguirá por encima de los 9.000 millones de toneladas por tercer año consecutivo.
La principal explicación está en China, el mayor productor del mundo. Tras un grave accidente minero ocurrido en mayo, el país reforzó las inspecciones de seguridad, lo que provocó una reducción de la producción.
Con una oferta más ajustada respecto del consumo, la AIE prevé una disminución de los inventarios de carbón acumulados en los últimos años. Para 2027, el organismo proyecta una leve recuperación de la producción china.
El informe también destaca que el mercado internacional muestra una demanda superior a la prevista.
La menor producción doméstica en China obligó al país a aumentar sus necesidades de importación, mientras que Japón y Corea del Sur también incrementaron sus compras ante el encarecimiento del gas natural.
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