Vaca Muerta y Brasil: por qué la demanda de San Pablo es el gran cuello de botella para el gas
La expansión del shale gas hacia Brasil enfrenta un obstáculo clave: la falta de compromisos de demanda industrial en São Paulo.
Mientras avanzan los proyectos de GNL, los actores de la industria apuntan a cubrir la demanda regional. Chile es el primer gran mercado para Vaca Muerta mientras que el polo industrial de Brasil es la apuesta para todo el aparato productivo del shale. Sin embargo, las perspectivas para la región muestran un margen de crecimiento limitado en el corto plazo.
En diálogo con +e, Ernesto Díaz, vicepresidente para América Latina de Rystad Energy, señaló que existen oportunidades puntuales para aumentar envíos hacia el sur de Brasil y hacia Chile, aunque se trata de volúmenes acotados y dependientes de inversiones específicas en infraestructura existente.
“Ahí obviamente hay espacio para crecer de manera acotada, con envíos puntuales al sur de Brasil y todavía creciendo también un poco en Chile, dependiendo de la reversión del Gasoducto Norte y algunos tramos adicionales de la infraestructura de transporte”, explicó Díaz al referirse a las alternativas más inmediatas para el gas argentino.
El especialista aclaró que estas oportunidades requieren inversiones complementarias y de escala moderada, lo que limita el impacto que pueden tener sobre el desarrollo general del shale gas. “Eso es infraestructura complementaria, inversiones acotadas y obviamente la oportunidad no es grande”, afirmó Díaz.
El desafío de conectar Vaca Muerta con Brasil
Según Rystad Energy, la conexión entre la producción argentina y el anillo industrial de São Paulo representa una oportunidad de largo plazo que aún está lejos de concretarse. Si bien existen diferentes alternativas técnicas para avanzar en esa integración, las opciones demandan inversiones significativas y plazos extensos.
“La gran oportunidad es desarrollar toda la infraestructura para conectar con el anillo de São Paulo en Brasil, con distintas opciones que hay, ya sea directo Argentina-Brasil o vía Paraguay o Bolivia”, detalló Díaz.
Sin embargo, el vicepresidente para América Latina de Rystad Energy advirtió que este tipo de proyectos todavía carecen de señales concretas que permitan avanzar hacia su ejecución. “Son inversiones considerables de más largo plazo, por lo cual eso todavía está por verse, más allá de todo lo que se habla y de los anuncios y el interés que muestran las compañías y los gobiernos”, destacó.
Asimismo, Díaz reconoció que existen conversaciones a nivel gubernamental entre Argentina y Brasil, pero remarcó que aún no se tradujeron en definiciones operativas. “Con inversiones puntuales en infraestructura como la reversión del Gasoducto Norte, hay oportunidades para volúmenes adicionales para el sur de Brasil y para Chile, pero está muy acotado”, explicó.
Demanda atomizada y falta de contratos en firme
Para Díaz, el principal obstáculo que enfrenta el shale gas argentino para llegar a São Paulo es la ausencia de compromisos de demanda en firme del lado brasileño. Sin contratos que aseguren la compra de grandes volúmenes a largo plazo, resulta inviable financiar la infraestructura necesaria.
El especialista fue contundente al describir la magnitud de la obra necesaria. “Hay que hacer prácticamente un ducto nuevo desde Neuquén hasta Brasil, por lo cual no es poca cosa”, afirmó, y agregó que ese nivel de inversión exige garantías sólidas de demanda sostenida en el tiempo.
Según Díaz, el problema no radica en la falta de interés político o empresarial, sino en la estructura del mercado brasileño. “Más allá de los acuerdos entre los países, declaraciones de intención y la visita de las empresas, sin un contrato firme de demanda por un volumen alto desde el lado de Brasil no es posible financiar semejante infraestructura”, advirtió.
El ejecutivo explicó que la demanda potencial proviene principalmente del sector industrial y de algunas distribuidoras, lo que genera una fragmentación significativa. “No es que va a venir un Petrobras y va a comprometer la compra de grandes volúmenes a largo plazo, no hay un solo comprador”, indicó.
“Son muchos compradores individuales que hay que juntarlos, y ahí es donde entra el trabajo de la distribuidora de gas de Brasil para comprometer esa demanda en firme por contrato”, aseveró Díaz.
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