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No tan criollo: el barril presiona los costos del shale

El reclamo del precio sostén asoma como un frente de disputa dentro de la industria. El precio por debajo de 40 dólares impone un desafío a la rentabilidad.

La nueva oleada del COVID-19 en Europa y Estados Unidos y la caída del Brent de la semana pasada a 37 dólares trajeron el tema a escena nuevamente. Se trata del barril criollo, que el gobierno nacional tenía previsto reeditar y que el neuquino volvió a reclamar cuando vio asomar en el horizonte una posible nueva caída de las regalías.

Por fuera del impacto que podría tener esa variable que representa más de un tercio de los ingresos provinciales, está el efecto del barril en los bloques de shale oil de Vaca Muerta. El contexto de alta volatilidad del valor en el mundo le pone presión a los costos de las petroleras del shale oil. Salvo para YPF, la línea por debajo de los 40 dólares arremete contra los márgenes de rentabilidad.

En otras palabras, ese valor también implica un menor rango de oportunidades para un incremento de la actividad, en un contexto en el que hay unos 7000 trabajadores de la Cuenca Neuquina que aún esperan volver a las áreas productoras, si bien serán claves los niveles de la demanda interna, que por estos días pasa su mejor momento de toda la pandemia con un consumo del 70% de combustibles medido contra el mercado anterior a la llegada del coronavirus.

En el plano político, la Secretaría de Energía que conduce Darío Martínez está en plena etapa de definición del Plan Gas 4. Por lo bajo, la queja de Neuquén es que el gobierno nacional tenía un nuevo decreto del barril criollo a la firma y que luego definió postergar su implementación. El ministro de Energía, Alejandro Monteiro, ya reclamó públicamente un precio de referencia de 42 dólares para la nueva versión del barril criollo.

Neuquén sostiene que luego de tres aumentos seguidos en surtidores, la ecuación del traslado de precios está saldada con creces: como las ventas de crudo se hacen a unos 5/6 dólares por debajo del precio de referencia (a los 41 de ayer, unos 34/35 dólares reales, el valor de paridad de importación), hay algo así como un 15% de transferencia de rentabilidad de las productoras de crudo a las refinadoras.

“No es razonable para toda la cadena de valor, centenares de pymes y las operadoras, que se afecte de este modo la rentabilidad del upstream”, afirmó.

De acuerdo con lo que dice Neuquén, hay un consenso dentro de la Ofephi para reclamar este incremento del precio interno del crudo, que pone también en un dilema al gobierno de Alberto Fernández, que hace 21 días lanzó en Vaca Muerta el precio estímulo del gas cuya reglamentación está al caer.

Nación medió entre las refinadoras y las productoras no integradas (aquellas sin instalaciones para refinar su propio crudo) durante tres meses, hasta que ante el pedido de las provincias en plena debacle de ingresos por el auge de la pandemia, decretó el barril criollo a 45 dólares en mayo, cuyas condiciones fueron interrumpidas por una cláusula que fijaba que si ese valor era sobrepasado durante diez días por el precio internacional, la norma quedaba sin efecto.

Para Nación, las condiciones también son diferentes a entonces. En el último mes buscó acercarse más que nunca al sector petrolero. La necesidad de dólares, de cierto respaldo empresario, y el cierre del nuevo escenario del gas quizás le impusieron no generar tensiones adicionales también con el trasfondo de la disparada del dólar no oficial.

Pero los brotes de COVID-19 en el resto del mundo que afectan el valor internacional, el precio del crudo y el nivel de actividad en una cuenca como la Neuquina, podrían imponerle nuevos desafíos.

Después de todo, Neuquén tendrá buena parte de la respuesta de gas para el 2021, también una llave para evitar nuevos giros de dólares al exterior en importaciones de GNL.

Es cierto, el gobierno nacional puede encontrar buena parte de sus respuestas en la producción que pueda garantizar YPF, que tiene los mejores costos de producción en Vaca Muerta.

Los problemas, en este sentido, podrían ser para el resto de las productoras que quisieran incursionar en el segmento del shale oil, y ni que hablar para los viejos campos petroleros de la Cuenca Neuquina.

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