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Vaca Muerta, entre Irak y el coronavirus

La industria petrolera, y en particular el shale, atravesó dos crisis internacionales en un mes. Cada una suma elementos para la discordia en medio de la negociación por el precio interno del crudo.

Fernando Castro - fcastro@lmneuquen.com.ar

El coronavirus, esa epidemia que por estos días impacta de lleno en la economía mundial, tiende sus tentáculos, por ahora leves, sobre al tablero de negociaciones de la industria petrolera en el país. Es la segunda crisis internacional del último mes con incidencia en Vaca Muerta, que sobrelleva, en el plano interno, seis meses de indeterminaciones respecto del preciodel crudo.

La primera semana de enero el petróleo Brent, de referencia para el mercado argentino, alcanzó los 69 dólares. Ese valor actuó como una presión extra para el tablero de precios internos.

Tanto el gobierno de Mauricio Macri como el de Alberto Fernández optaron por frenar el valor de los combustibles, lo que viene actuando desde hace seis meses como un ancla para el barril en Argentina.

La escalada de precios luego del ataque con drones de Estados Unidos a la cúpula militar iraníde enero actuó como un factor para la discordia: amplió la brecha entre el precio internacional y el valor argentino del crudo.

Así, una petrolera que producía ese mes en el país podía comercializar su crudo a unos 15 dólares menos en Argentina. La diferencia acentuaba las tensiones en el seno de una industria que busca una señal de precios como moneda de cambio para volver a acelera en la producción, un camino que en enero de 2019 permitía proyectar posibles exportaciones sobre finales de 2020.

La llegada del coronavirus impacta también en el mundo petrolero. Por añadidura, es una nueva condición a tener en cuenta en el debate de precios dentro de país. Esta vez, en un sentido contrario al de la variable bélica de enero.

Ahora los precios del crudo de desinflan. El barril de Brent cotiza en torno a los 54 dólares. Todavía no es del todo claro cuál es el piso de esa caída. Pero esta claro que el escenario es de alta volatilidad.

¿Cómo actúa esto en la industria argentina y en particular sobre Vaca Muerta?

Las productoras vienen negociando con el gobierno nacional una propuesta de precios sostenibles para los combustibles (vale decir: para el crudo local). En rigor, se trata de parte de las petroleras. Y no tener un parámetro claro de cuál será el precio en los próximos meses, es otro motivo de incertidumbre. El valor de referencia internacional está a la espera de definiciones. La retirada de China del mercado producto de la menor actividad económica por el virus, puso en guardia a los países productores nucleados en la OPEP, que ahora prevén posibles nuevos recortes para mantener el precio a raya, esto es, que no siga cayendo. Pondrían menos petróleo en el mercado para evitar posibles nuevas caídas del precio.

Así, el crudo está en medio de ese tironeo: el de un precio que baja por la incidencia del coronavirus y el de la reacción de los países productores para evitar un perjuicio mayor en sus economías, con Arabia a la cabeza.

Para el gobierno nacional, la baja de precio, en medio de su política para mantener el valor de la nafta, una de las variables en la que cree para evitar subas de la inflación, es una relativa buena noticia: puede evitar presiones adicionales en los surtidores, pero al mismo tiempo si lo que necesita son dólares, un precio desinflado puede ser un lastre para el incentivo de la producción, con empresas que ya frenaron planes de desarrollo desde agosto pasado ante las medidas vinculadas a la macroeconomía que tomó el gobierno anterior y sostuvo el actual.

Por otra parte, está la situación de cuál es el precio adecuado para producir en Vaca Muerta y en el resto de los campos de otras cuencas argentinas, ya en el segmento convencional. Sobre este particular, pareciera no haber un solo valor. Mientras YPF, la principal productora del país logra ganar dinero con un barril en torno a los 40 dólares, para otras empresas, con áreas en las que están transitando la curva de aprendizaje en el shale, esos precios son menos beneficiosos, por decirlo de algún modo.

Este es el escenario de hoy, que también podría tener un mayor impacto en los recursos de las provincias productoras, que tienen a las regalías, y principalmente en la actividad económica que genera la producción de petróleo y gas, un factor determinante para sus ingresos.

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