COP26

La COP26 enfrenta antiguos problemas del mercado de carbono

Las negociaciones en la cumbre climática de Glasgow siguen estancadas en los mismos puntos muertos que en los dos eventos anteriores.

A falta de menos de cuatro días para llegar a un acuerdo sobre las normas que regirán los mercados mundiales del carbono, las negociaciones en la COP26 aún siguen estancadas en los mismos puntos muertos que en las dos cumbres anteriores sobre el clima.

De acuerdo a Reuters, este mercado tiene el objetivo de liberar billones de dólares para proteger los bosques, construir plantas de energía renovable y financiar otros proyectos para frenar el cambio climático.

Para los asistentes a las conversaciones de Glasgow existe una sensación de "déjà vu" en medio de las disputas sobre las normas del sistema, que podrían permitir a los países y las empresas pagar a otros para que reduzcan sus emisiones, en lugar de reducir las propias.

"Hay más posibilidades de llegar a un acuerdo esta vez, pero podría ser muy débil", dijo Gilles Dufrasne, responsable de políticas de Carbon Market Watch. "No tener ningún acuerdo podría ser, por tanto, un resultado aceptable", agregó.

Lo mismo ocurrió en la cumbre climática de la ONU de 2019 en Madrid, donde el Gobierno español dijo que "ningún acuerdo" era mejor que uno malo. Y también en 2018 en las conversaciones de Katowice, Polonia.

Esta semana, ministros de decenas de países llegaron a Glasgow con la esperanza de cerrar un acuerdo sobre las reglas del mercado de carbono, que se encuentran el artículo 6 del Tratado de París de 2015.

Sin embargo, según el medio, aún siguen existiendo los "viejos puntos de fricción", como la forma de desviar los ingresos del mercado a la adaptación al clima, el uso de antiguas unidades de un plan anterior de la ONU y el recuento de los créditos comercializados entre países.

Esta vez, el ambiente en Glasgow es diferente, ya que los negociadores están estudiando detenidamente los textos, lo que sugiere que están preparando un acuerdo, sostienen diplomáticos y observadores.

En este marco, la Unión Europea evalúa cuántos créditos sumaría, y todavía no decidió si las fechas límite establecidas son aceptables. Por su lado, Brasil, los países árabes y un grupo de naciones en desarrollo que incluye a China querían que todos los créditos antiguos se mantuvieran, aunque el principal negociador del gigante sudamericano dijo que podría aceptar un traspaso parcial

REPARTO DE INGRESOS

"La semana pasada, no cubrimos en su totalidad los peores temas", dijo un diplomático a Reuters, donde incluyó la exigencia de muchos países de evitar la "doble contabilidad". Esto ocurriría si tanto el comprador como el vendedor de un crédito de reducción de emisiones lo contabilizan para sus objetivos climáticos.

La UE fijó una línea roja en este asunto, mientras que Brasil y los países árabes quieren que se permita la doble contabilidad.

También aún queda pendiente la cuestión de si el comercio bilateral de carbono debe estar sujeto a impuestos y los ingresos deben ir a un fondo que ayude a los países en desarrollo a adaptarse al cambio climático. La UE, Estados Unidos y otros países ricos se oponen a ello.

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