Comarsa

Comarsa acelera con la biorremediación

La planta del Parque Industrial tiene aún dos años de trabajo para sanear el predio. Mientras tanto, crece su nueva sede en Añelo.

Todas las retroexcavadoras en el predio del Parque Industrial que tiene Comarsa no solo están acomodando tierra y residuos petroleros, también están activando bacterias que aceleran la descomposición y biorremediación. El plan de la compañía consiste en tener todo saneado en los próximos dos años, al mismo tiempo que terminan de asentarse definitivamente en Añelo, la capital del shale.

El plan de trabajo incluye “desactivar” diez piletas y toda la corriente de sólidos (metales, plásticos, entre otros insumos) que también forman parte de este desarme en términos operativos de la planta. “Durante toda la pandemia no frenemos, solo tres días para tramitar los permisos, por lo que entre agosto de 2019 y agosto de 2020 hicimos una reducción de 83 mil metros y dos piletas. Desde septiembre a la fecha, liberamos ocho piletas y así ya no queda ninguna corriente líquida ni semilíquida”, indicó Nicolás Messina, gerente general de Comarsa.

Las primeras cuatro piletas que saneó Comarsa lo hicieron con un método traído de un laboratorio en Buenos Aires. La legislación neuquina establece que las bacterias que actúan en los procesos de biorremediación tienen que ser del propio suelo provincial. Esto despertó una idea en Comarsa junto a un laboratorio de Villa Regina, expertos en temas de fruticultura en el alto valle.

El CIATI (Centro de Investigación y Asistencia Técnica a la Industria) es una organización que brinda soluciones científicas a las industrias de alimentos, de energía y de ambiente. Este centro de investigación es una iniciativa del gobierno de Río Negro junto al Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).

Durante la cuarentena, a Comarsa se le atrasaban los tiempos, que apremian, con los laboratorios de Buenos Aires. Es así que contactaron a CIATI que cuenta con una división en Centenario que tenía algo de trabajo con hidrocarburos, pero aceptaron el desafío de crear un sistema local de biorremediación.

“La biorremediación es el proceso más conocido y natural, el mismo hidrocarburo es una materia orgánica y lo que tenemos que hacer es generar condiciones para que gane la bacteria”, apuntó Messina. Las tareas se intensifican en los meses cálidos y luego hay actividad de aereación, esa es lo que hacen los operarios con las máquinas, donde movilizan la tierra para beneficiar a las bacterias. Lo que ocurre es que el hidrocarburo se rompe para liberar hidrógeno y carbono, queda así CO2 y luego se produce la descomposición.

Hay un cruce entre el agro y el petróleo. Para lo que en el agro es un deshecho, para la biorremediación en la industria petrolera es un insumo dado que permite regular el pH o con restos de manzanas pueden darles mejores condiciones a las bacterias.

“Es un proceso muy artesanal que es el más factible y menos agresivo ambientalmente, porque es completamente natural, y no genera huella de carbono como podría pasar con un horno”, añadió el referente de Comarsa.

“Todo esto es el compromiso ante una ley del 2015 que dice que no puede haber tratadoras dentro de los ocho kilómetros del ejido urbano. En esa transición, se construyó una en cercanías de Añelo”, recordó Messina en la entrevista con este suplemento.

Con el repunte de la actividad en Vaca Muerta y toda la industria, Comarsa planea su futuro en la localidad cabecera de la zona caliente del shale.

“Las empresas te piden cada vez más las buenas prácticas ambientales, hacen auditorías, piden cartelería para identificar sus pilas. Nuestra propuesta tenía que ver con eso, celebramos que las compañías tengan estos mismos objetivos”, describió.

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> Ganar tierras para ganar tiempo

En los últimos días, Comarsa recibió las evaluaciones del gobierno provincial que dan como conclusión que están en un nivel de avance muy alto, por lo que la planta en el Parque Industrial no está operativa. Todo está yendo a Añelo, que tiene un reimpulso con el repunte de la producción y actividad en Vaca Muerta. El objetivo en los próximos dos años es terminar de cerrar las piletas.

Nicolás Messina, gerente general de Comarsa, explicó que todo el trabajo se hace con la limitación del espacio. A medida que avanza el movimiento de las tierras, se van formando las “montañas”, que necesitan más base, es decir más metros cuadrados, a medida que son más altas.

“Haber liberado las piletas es importante porque cuando lo tapemos nos habilita más espacio y el tiempo empieza a jugar a favor”, señaló el referente de la compañía.

“En el mundo, el shale es complejo en términos ambientales. Acá estamos pensando en hacerlo de manera sustentable en el mediano y largo plazo”, subrayó Messina.

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