China, posible mercado de Vaca Muerta, va por su propio shale gas

El gigante asiático incentiva su producción. Hoy importa la mitad de su consumo interno.

Fernando Castro-fcastro@lmneuquen.com.ar

Vaca Muerta constituye la segunda reserva mundial de shale gas del mundo. Los datos son de la agencia internacional de energía. Sin embargo, desarrollar estos recursos imponen un desafío de magnitud para la economía argentina. Hay una amplia coincidencia que es parte del camino que debe transitar en los próximos años la industria. Lograr invertir miles de millones de dólares en una planta de licuefacción es una primera escala. Hay una cifra: unos 5000 millones de dólares para las instalaciones que podrían estar en el puerto de Bahía Blanca y serían la llave para el gas neuquino.

Uno de los potenciales mercados para ese proyecto de magnitud a mediano plazo es Asia. Y dentro de ese continente, China en particular. El gigante asiático tiene su matriz energética vinculada en un 50% a la generación con carbón. En el mejor escenario para las próximas décadas, el gas será un combustible para la transición hacia las energías renovables.

Así, los países productores, tienen una chance en el China, uno de los motores económicos e industriales del mundo. Hoy, en relación a su producción, es casi un importador neto. Pero al mismo tiempo es uno de los países con más shale gas del mundo, aunque todavía no los pudo desarrollar en la magnitud que requiere su consumo interno. Por eso una de las variantes para mantener su actual ciclo económico fue la compra de gas natural licuado (GNL).

Sucede que es un escenario en el que China comienza a dar pasos para dar pasos hacia la modificación de esa tendencia. El gobierno chino anunció a principios de este año subsidios para la producción interna de su shale gas, según informa la Agencia Interncioanl de Energia (EIA, por sus siglas en inglés). La idea es ir equilibrando un poco su consumo interno. Si lograra desarrollar sus recursos, tendría un impacto trascendental en el mercado global del LNG.

Países como Qatar, Australia y Estados Unidos, son grandes potencias exportadoras de GNL, ese gas reducido de volumen unas 600 veces que puede ser trasladado en buques metaneros, como el que ahora intenta YPF comenzar a comercializar con una experiencia en Bahía Blanca, procesando el fluido en la barcaza Tango.

Se trata de un selecto club en el que Argentina, cuando solucione sus severos problemas macroeconómicos, podría comenzar a jugar. El país, en buena medida, corre una carrera por poder convertirse en proveedor de este recurso, vital en la transición de las energías renovables en las próximas décadas. El gas es el combustible llamado a ser la energía fósil que menos dañará el ambiente para generar electricidad.

El subsidio

En junio de 2019, el gobierno chino introdujo un programa de subsidios que estableció nuevos incentivos para la producción de gas natural. Extendió los existentes para la producción de recursos de equisto y carbón, algo que de acuerdo a la EIA podría prolongarse hasta el 2023.

Al mismo tiempo, modifico la obligatoriedad para empresas productoras de asociarse con compañías locales. Ahora podrán operar de manera independiente a la hora de producir petróleo y gas natural.

Las importaciones de gas natural por gasoducto junto a las de GNL representan casi el 45% del suministro interno de China.

La producción de gas natural ha crecido recientemente en China en gran medida debido al mayor desarrollo de formaciones de baja permeabilidad, como el shale gas.

Los últimos datos disponibles trazan un contexto y parte de la hoja de ruta: en septiembre de 2018, el Consejo de Estado chino estableció un objetivo de 19.400 millones de pies cúbicos por día (Bcf / d) para la producción nacional de gas natural en 2020. En 2018, la producción nacional de gas natural de China promedió 15.0 Bcf / d.

El crecimiento de las importaciones y el gas chino

El crecimiento en el consumo de gas natural de China supera al de su producción nacional de gas natural en los últimos años. Si bien su producción interna crece, lo hace a un ritmo menor que sus importaciones. Entre 2014 y 2017, la producción china aumentó 1.4 Bcf / d, según la Revisión Estadística de Energía Mundial de BP, mientras que las importaciones combinadas de gasoductos y GNL aumentaron 3.4 Bcf / d durante el mismo período.

En los primeros nueve meses de 2018, las importaciones de GNL promediaron 6.5 Bcf / d, 1.5 Bcf / d (30%) más que en 2017, y podrían expandirse si el país sigue expandiendo su capacidad de importación de GNL. La capacidad actual de importación de GNL de China es de 8,6 Bcf / d, y se espera que dos terminales más (con un total de 0,4 Bcf / d) entren en funcionamiento a finales de año. Una vez que se completen todas las terminales actualmente en construcción, se espera que la capacidad de importación de GNL de China alcance los 11.2 Bcf / d para 2021.

Vaca Muerta, Asia y el futuro

Sin duda que el shale gas neuquino es, sobre todo una tierra de oportunidades, si bien un puñado de áreas en producción fueron suficiente para cambiar el mercado interno del país y abrirle la posibilidad de ser un exportador. Vaca Muerta dio pasos acelerados y llevó a la Cuenca Neuquina a niveles de producción que no se daban hace una década. Llegó a producir en agosto 80,46 millones de metros cúbicos, con el 72% de esa producción del segmento no convencional (57,6MMm3/d).

Hoy afronta un dilema: conseguir mercados, en un contexto en el que la enorme cantidad de recursos podría abastecer, con la infraestructura adecuada, a buena parte del Cono Sur. De hecho, hace un año que exporta gas en hacia Chile, si bien por ahora son envíos incipientes y en su mayoría de carácter interrumpible.

Hay varios pasos intermedios que también ofrecen claves para esta suba de la producción: desde el transporte, hasta abastecer a cada vez más sectores residenciales. Pero sin duda que la apuesta de las operadoras es dar el salto a Asia, donde China y Japón pueden ser un destino para la producción.

En buena medida, el país juega varias carreras contrarreloj. Una de ellas es conseguir las condiciones macroeconómicas que le permitirían construir los gasoductos y la infraestructura para crecer, pero también podría competir contra los grandes exportadores que llevan años de ventaja y seguirán quedándose con mercados hasta tanto el país no pueda garantizarse las condiciones para su producción.

Ahora, suma un tercer factor: el tiempo en el que el gigante asiático tarde de prescindir de su compras al exterior para su abastecimiento. Puede demandar décadas. Pero es una variable más a tener en cuenta.

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