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Biocombustibles: el proyecto de ley reduce a la mitad el corte

Los diputados del Frente para la Victoria presentaron un nuevo proyecto que entraría en vigor a partir del 12 de mayo. Aspiran a un dictamen por la mayoría.

A menos de tres semanas del vencimiento de la Ley 26.093, que rige desde 2006, llegó a mesa de entradas de la Cámara de Diputados un nuevo proyecto de ley de biocombustibles, que lleva la firma de 14 diputados del Frente para la Victoria -encabezados por el presidente de la Comisión de Energía y Combustibles, el mendocino Omar Félix, y el autor del texto, el santafesino Marcos Cleri - y uno del PRO – el tucumano Domingo Amaya-.

Según estipula la iniciativa en su artículo 24 -consta de 25 en total-, “entrará en vigor a partir del 12 de mayo de 2021". En los primeros artículos, se establecen los lineamientos generales del marco regulatorio y fija un plazo de duración hasta 31 de diciembre de 2030, que el Poder Ejecutivo podría extender por única vez por 5 años una vez vencido.

El oficialismo calcula que podría bajarlo al recinto en menos de dos semanas, luego de que pase por las comisiones. Y aspira que logrará aprobar un dictamen por la mayoría. En este camino, queda desestimada la prórroga de la ley hasta 2024 que fue votada por unanimidad en el Senado antes de fin de año y que parte de los Diputados -oriundos de provincias productoras de etanol de maíz y de biodiesel de soja- buscaron sin éxito sancionar a fines de marzo.

Con la normativa vigente, se fijaba el corte del gasoil y las naftas con biodiesel y bioetanol con 10% y 12%, respectivamente. Este último porcentaje de corte para las naftas se mantiene en el nuevo proyecto, pero para el gasoil o diesel oil se propone bajarlo a un mínimo de cinco por ciento (5%).

Asimismo, el proyecto agrega la facultad a la autoridad de aplicación para reducirlo al 3% el corte del combustible a base de soja “cuando el incremento en los precios de los insumos básicos para la elaboración del biodiesel pudiera distorsionar el precio del combustible fósil en el surtidor por alterar la composición proporcional de aquel sobre este ultimo, o bien ante situaciones de escasez de biodiesel”.

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Omar Félix, presidente de la comisión de Energía en Diputados.

Omar Félix, presidente de la comisión de Energía en Diputados.

Por otra parte, en cuanto al bioetanol, la nueva normativa hace una distinción para los casos que es producido en base a caña de azúcar y para los que se elabora en base a maíz. Para estos últimos, pone como tope que la mezcla con la nafta solo será de un seis por ciento (6%) que podría bajarse a un tres por ciento (3%), según lo requiera la autoridad de aplicación, del mismo modo que se dispone con el biodiesel.

En tanto, para el bioetanol que se hace con caña de azúcar, el mínimo de seis por ciento (6%) se plantea de la misma manera, pero no se otorga la facultad de bajarlo salvo casos de escasez general y comprobada.

En rigor, los nuevos cortes se asimilan a los retoques que se hicieron en enero de este año para que los aumentos en el precio de los biocombustibles no impacten en el surtidor con el fin de controlar la inflación. Esos incrementos -dispuestos por la autoridad de aplicación- escalaron a casi un 60%, pero apenas significó una adecuación para los productores que venían soportando un importante atraso. De hecho, pandemia mediante, más estrepitoso derrumbe del consumo, muchos de ellos se vieron obligados a parar sus plantas.

Con el nuevo proyecto, la autoridad de aplicación seguirá siendo la Secretaria de Energía, que depende del Ministerio de Economía, que será la que establezca y modifique los porcentajes de mezcla mínima obligatoria de los biocombustibles con gasoil o nafta y garantice su cumplimiento.

Asimismo, mantendrá la facultad de “determinar y publicar, en el segmento de empresas pertinente y con la periodicidad que estime corresponder a la variación de la economía, los precios a los cuales deberá llevarse a cabo la comercialización de los biocombustibles destinados a la mezcla obligatoria con combustibles fósiles”.

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Operarios trabajan en una fábrica de biocombustibles en  San Nicolás, Buenos Aires. Argentina. Foto de archivo 22 ago 2010. REUTERS/Enrique Marcarian
Operarios trabajan en una fábrica de biocombustibles en San Nicolás, Buenos Aires. Argentina. Foto de archivo 22 ago 2010. REUTERS/Enrique Marcarian

Además de los porcentajes de corte, la iniciativa del bloque kirchnerista pretende crear la “Comisión Especial de Biocombustibles”, que según se detalla en el texto del proyecto “tendrá por finalidad el estudio y análisis de las posibilidades del sector, la consulta con todos los actores involucrados, así como la formulación de propuestas y proyectos para la industria”.

Se propone que la comisión esté presidida por la autoridad de aplicación y que participen los Ministerios de Economía, Ciencia y Tecnología, Desarrollo Productivo, Ambiente, Agricultura. La propuesta también plantea que la comisión sea asistida por un Consejo de las Provincias Productoras de Biocombustibles, quien tendrá la función de la elaboración del Plan Estratégico para el Desarrollo de Biocombustibles en Argentina, con el fin de impulsar en forma integral y sistémica el desarrollo de biocombustibles en el país.

Por otra parte, un apartado importante del proyecto se incluye en los artículos 16 y 17, donde se plantea el establecimiento de un régimen de “Sustitución de importaciones”.

En el mismo se expresa que un objetivo estratégico de la producción de biocombustibles es la sustitución de combustibles importados con la finalidad de evitar la salida de divisas, promover inversiones para la industrialización de materia prima nacional y alentar la generación de empleo. A tal efecto, se otorgan a la autoridad de aplicación diversos instrumentos a los fines de cumplir estos objetivos.

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