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El apagón masivo deja al descubierto el freno a las obras de transporte eléctrico

Especialistas coinciden en que en la última década no hubo grandes avances en la capacidad de transporte. Aunque la situación no es catastrófica, se necesitan inversiones millonarias en nuevas líneas.

El apagón masivo del pasado miércoles, que dejó casi medio país sin energía por más de tres horas, reavivó el debate sobre el estado de la infraestructura eléctrica, y puso en relieve los pocos avances en obras estratégicas en los últimos años.

La falla de esta semana deja al descubierto los poco que ha cambiado la situación desde el blackout generalizado del Día del Padre del 26 de junio de 2019, cuando toda Argentina y países vecinos se quedaron sin energía durante 14 horas por una falla en una línea de Transener en el Litoral. El "apagón del siglo" se generó no sólo por responsabilidad de Transener, sino también de unos 300 agentes del mercado eléctrico, entre distribuidoras, generadoras y transportistas.

El economista Esteban Kiper destacó que, si bien desde 2015 no hubo grandes avances en el sistema de transporte, la situación está lejos de ser catastrófica.

En rigor, desde los últimos dos años del gobierno de Cristina Fernández, hasta la actualidad, casi no hubo inversiones en nuevas líneas de transmisión, aunque sí se han realizado obras en los sistemas de transformación. Ambos apagones tuvieron como punto en común que una falla de una línea de alta tensión desestabilizó todo el Sistema Interconectado Nacional.

“Hay atrasos en lo que sería un ritmo de ampliación deseable, pero se miden en años, no en décadas. Hay más problemas en redes de distribución que en el sistema de transporte”, indicó Kiper en su cuenta de Twitter.

Aunque advirtió que “si no se avanza con el desarrollo de infraestructura de transporte, el sistema que hoy se estresa sólo eventualmente, se va a estresar cada vez con mayor frecuencia y en condiciones menos extremas”.

Según Kiper, preparar un sistema para los picos extremos de demanda, cuesta mucho dinero. "Es una decisión y requiere discusión. No se puede tener un servicio europeo con tarifas argentinas”, agregó.

Y señaló que la mayor preocupación es que al Estado le está costando pasar de los papeles a los hechos. La mayoría de las obras de expansión ya están planificadas por no se ha avanzado en licitaciones y financiamiento.

“Entre 2005 y 2015 se sumaron miles de kilómetros de líneas de alta tensión. Se incorporó la Patagonia, se malló el sistema. Pero desde 2015 ese mapa no cambió más que marginalmente. Se apostó durante el macrismo a obras financiadas por privados, que fracasaron. Se estaba apostando durante este gobierno a obras financiadas por China, que tampoco avanzan en el cierre financiero”, aseguró el economista.

Mientras que el subsecretario de Energía Eléctrica, Santiago Yanotti, reconoció que el país podría "tener un sistema más sólido", pero advirtió que falta de inversión frenó "la expansión del sistema de transporte", que "se paralizó a partir de 2015, 2016, y se retomó recién cuando logramos salir de la pandemia, en 2021, cuando se empezaron a terminar las obras que habían quedado paralizadas, algunas con un 85%, 90% de avance”.

"Esta decisión de no invertir en infraestructura le termina costando muy caro al país, no solo por esta falla, sino porque llega un momento en que no se puede inyectar ni consumir más energía", señaló el funcionario nacional a El Destape Radio.

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Por otro lado, Daniela Cuan, Vice President - Senior Analyst de Moody’s Investors Service, aseguró que en los últimos tres años, Argentina añadió solo 1GW de capacidad adicional, en su totalidad de fuentes renovables. Esto representa solo un crecimiento del 2,3 % en la capacidad instalada del país en comparación con un aumento de la demanda de aproximadamente el 9% durante el mismo período, lo que pone al sistema bajo una gran presión, especialmente durante los meses de altas temperaturas este verano.

“Asimismo, las inversiones en la red de transmisión fueron extremadamente bajas durante dicho período, principalmente orientadas al mantenimiento básico y sin ninguna expansión material. La falta de inversión en las redes de transmisión reduce la fiabilidad del sistema cuando opera bajo estrés y también representa una fuerte limitación para la continua expansión de la capacidad adicional que tanto se necesita para abastecer la creciente demanda de energía en Argentina”, agregó la analista de la calificadora de riesgo.

EL SISTEMA EN NEUQUÉN

En la región, las obras eléctricas han avanzado desde 2017 a la fecha, sobre todo en capacidad de transformación. Según datos del EPEN, se montó equipamiento en diversas estaciones transformadoras (ET), como protecciones, telecontrol, mallas de puesta a tierra, recambio de interruptores, nuevos campos y nuevos transformadores, en las ET Puesto Hernández, Piedra del Aguila, Arroyito, Chocón, Planicie Banderita, Cutral Co, Pío Protto.

También se construyó la nueva Estación Colonia Valentina en Plottier, la nueva Estación Norte en barrio Copol de Neuquén, y se sumaron tres nuevos equipos en la ET Alto Valle y un transformador en la ET Centenario.

En cuanto a transporte, una obra trascendental es la Línea de Alta Tensión Alipiba II, una obra que reforzará el sistema eléctrico de Bariloche, Dina Huapi y conectará a Villa La Angostura al sistema, y que días atrás se presentaron las ofertas técnicas. Del lado neuquino, las obras a cargo del PEPEN ya está listas desde hace varios años, pero el proyecto fue paralizado por el gobierno de Mauricio Macri cuando debía avanzar en Río Negro.

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