A la vez, un informe del Instituto de Estadística y Registro de la Industria de la Construcción (IERIC) registró un aumento interanual del 9,2% en la cantidad de empresas constructoras y empleadores del sector.
El otro efecto Vaca Muerta: crecen las obras, pero también la presión sobre la infraestructura
Vaca Muerta impulsa la demanda de obras
El crecimiento de la construcción está estrechamente ligado al nivel de actividad que mantiene Vaca Muerta. Para este año, las principales operadoras proyectan inversiones cercanas a US$ 14.000 millones, destinadas principalmente a la perforación de nuevos pozos, obras de transporte y ampliación de la capacidad productiva.
Ese movimiento no solo impacta dentro de los yacimientos. También genera demanda de infraestructura para empresas de servicios, contratistas y proveedores que acompañan el desarrollo de la formación no convencional.
"El sector del Oil & Gas requiere bases operativas, edificios de oficinas, galpones y centros logísticos. Incluso hoteles y apart-hoteles para el personal que viaja periódicamente a los campamentos productivos, pero no vive en la provincia", explicó Marcos Galian, productor general de la exposición Edifica Neuquén.
A esa demanda se suma el crecimiento poblacional asociado a la industria. "Toda la gente que se instala por trabajo necesita un lugar dónde vivir, y eso genera una demanda que impulsa el desarrollo del mercado inmobiliario", agregó.
Añelo concentra la mayor presión del crecimiento
El caso más representativo es Añelo, la localidad ubicada en el corazón de Vaca Muerta. El crecimiento de la producción de petróleo y gas aceleró la llegada de trabajadores y elevó la demanda de viviendas, servicios e infraestructura.
Entre 2010 y 2022 la población aumentó 142%, aunque todavía la mitad de las parcelas urbanas permanece sin construir, según un estudio del Laboratorio de Ideas Sostenibles.
Sin embargo, el crecimiento también comenzó a mostrar sus límites. En junio, el intendente Fernando Banderet recomendó a quienes evalúan mudarse a la localidad que no lo hagan con sus familias sin contar previamente con un empleo asegurado, al advertir que la infraestructura urbana no logra absorber el ritmo de la expansión.
Según datos del municipio, durante 2024 llegaron unas 1.400 personas, en 2025 la cifra ascendió a 1.700 y en lo que va de 2026 ya se contabilizan 546 nuevos residentes. A ese número se suma un porcentaje estimado del 20% de población que vive en la localidad pero aún no formalizó el cambio de domicilio.