Elogios y una advertencia
La escena clave de esta historia no ocurrió en la Patagonia, sino a más de 8.000 kilómetros de distancia, en el Downtown de Houston. Durante la cumbre energética CERAWeek en marzo de 2026, Doug Lawler, CEO de Continental, tomó el micrófono frente a una atenta primera fila que incluía a los gobernadores Rolando Figueroa (Neuquén) y Alberto Weretilneck (Río Negro).
Lawler fue pragmático. Elogió la roca argentina, asegurando que su estratigrafía no tiene nada que envidiarle a joyas del shale estadounidense como Bakken o Eagle Ford. También se mostró sorprendido por la madurez del ecosistema local: reconoció que operadoras como YPF, Pan American Energy (PAE) y Vista ya lograron una sofisticación técnica muy superior a la que existía en los albores del shale norteamericano.
Pero también dio una advertencia con un recuerdo de Pensilvania. Lawler relató cómo, años atrás, un gobernador estadounidense intentó subir los impuestos a la actividad. La respuesta de Continental en aquel entonces fue retirar sus equipos y mudar la inversión. Mirando a los políticos argentinos, el mensaje fue quirúrgico: "No hagan nada que desaliente la inversión, porque en una economía capitalista, los inversores tienen otros lugares donde invertir".
Neuquén Rolando Figueroa Continental Resources Pan American Energy PAE Marcos Bulgheroni (2)
PAE mantendrá la operación de las áreas tras el ingreso de Continental Resources a los proyectos.
Un socio estratégico y una apuesta solitaria
Con las garantías políticas sobre la mesa, selladas tras una reunión en Olivos entre Harold Hamm, el presidente Javier Milei y el ministro Luis Caputo, la compañía desplegó su mapa de operaciones. En lugar de apostar por una única vía, Continental diseñó una estrategia de pinzas: asociarse con el jugador privado más fuerte del país y, al mismo tiempo, asegurarse un terreno propio para dictar sus propias reglas de perforación.
Continental entendió que para acelerar la curva de aprendizaje necesitaba un socio que conociera las mañas del terreno. Así selló una alianza estratégica con PAE para inyectar capital y su know-how en derisqueo y perforación horizontal masiva, mientras la compañía argentina retiene el volante operativo.
En Neuquén, Continental compró el 18% de las áreas Coirón Amargo Sur Este y Aguada Cánepa (ambas quedaron con PAE al 72% y la estatal provincial GyP con el 10%). Además, adquirió un 20% de Bandurria Centro, dejando a PAE con el 80% restante.
Por otro lado, een una jugada audaz para expandir los límites conocidos de Vaca Muerta, la firma ingresó a la etapa exploratoria del bloque Loma Guadalosa. El gobierno rionegrino aprobó en tiempo récord la cesión para que el consorcio quedara en manos de PAE (52%), Tango Energy (35%) y Continental (13%).
El laboratorio propio: Los Toldos II Oeste
A pesar de la sólida alianza con PAE, Continental quiere demostrar su músculo operando bajo su propio estandarte. La oportunidad surgió cuando Pluspetrol decidió ceder su participación en el bloque Los Toldos II Oeste, en plena ventana de petróleo neuquina.
Continental absorbió el 90% de la participación y asumió el control total de la operación, dejando a la empresa provincial GyP como socia minoritaria con el 10%. Allí, sin intermediarios, la firma estadounidense planea desplegar todo el arsenal tecnológico que la coronó reina del fracking en Dakota del Norte.
El arribo de Harold Hamm y sus equipos de Continental Resources marca el final del ensayo y el inicio de la era industrial de exportación a gran escala. La roca ya probó ser de clase mundial; ahora, con los capitales y la tecnología de quienes inventaron el negocio, Vaca Muerta se prepara para su prueba de fuego global.