Para llegar a este punto, PAE debió derribar mitos operativos y adaptar el know-how adquirido en Vaca Muerta. Bulgheroni explicó que tras confirmar la viabilidad de la roca madre (la formación D-129), la operadora avanzó con un segundo pozo horizontal donde se realizaron 20 etapas de fractura. Hoy, la apuesta se redobla con la perforación de un tercer pozo que proyecta una rama lateral de 2.500 metros, utilizando un diseño de estimulación diseñado a medida para una geomecánica que presenta desafíos distintos a los del shale neuquino.
IA y drones para exprimir el convencional
El entusiasmo por el no convencional no corre el foco del corazón histórico de la operadora: Cerro Dragón. En un área madura de proporciones gigantescas (3.000 kilómetros cuadrados y miles de pozos), PAE aplicó un cambio drástico en su filosofía de operación para mantener la competitividad.
Los tradicionales recorredores de campo cedieron su lugar a una flota de casi 20 drones que sobrevuelan diariamente las instalaciones. Estos dispositivos capturan un volumen masivo de fotografías que son procesadas por algoritmos de inteligencia artificial desde un centro de operaciones remoto en Comodoro Rivadavia. El sistema detecta fallas, fugas o desvíos productivos en tiempo real, optimizando la logística de las cuadrillas.
A la par de la digitalización, la empresa acelera sus proyectos de recuperación terciaria con una inversión en plantas de polímeros que busca alterar la viscosidad del crudo residual en el reservorio. El objetivo es claro: capturar 50 millones de barriles adicionales.
EL CEO de PAE, junto con Ernesto López Anadón, presidente de IAPG.
El puente al mundo: Southern Energy y el GNL
La confirmación del potencial gasífero de Argentina, que según Bulgheroni posicionará al país entre los diez mayores productores del mundo, requiere infraestructura de escala global para monetizar el recurso. Allí entra en juego Southern Energy, el proyecto de GNL que PAE lidera junto a YPF y Golar.
El CEO destacó que la decisión de apostar por plantas flotantes (FLNG) otorga agilidad para llegar rápido a los mercados premium y capturar la demanda europea, reconfigurada por las tensiones geopolíticas con Rusia. El cronograma avanza a paso firme: se espera que el primer buque, el Hilli Episeyo, comience a operar a mediados del año próximo, mientras que una segunda embarcación —actualmente en construcción en China— se sumaría para 2028.
El diseño del consorcio, pensado para integrar a múltiples productores de la cuenca, busca apalancar el financiamiento internacional y dar volumen a un proyecto que cambiará la balanza comercial del país.
Gas para la era de los datos
Como complemento a la exportación marítima, Bulgheroni dejó sobre la mesa una alternativa disruptiva para aprovechar la abundancia de gas: la radicación de centros de procesamiento de datos orientados a la inteligencia artificial.
Estas instalaciones de escala global requieren un suministro de energía de base (24/7) y sustentable a largo plazo, características que la Patagonia puede garantizar gracias a sus reservas hidrocarburíferas y condiciones climáticas. Una nueva vía de monetización que promete atar el futuro de la energía a la economía del conocimiento.