Ana Simonato de Chevron: "Argentina está hoy en condiciones de recibir inversiones en el no convencional"

La Country mananger de Chevron explicó cómo la petrolera superó su meta de producción en El Trapial y por qué el midstream será clave para crecer.

Simonato: “La Argentina tiene que mirar lo que tiene para adaptarse a los desafíos”.

Hay ediciones de la AOG Patagonia que se recuerdan por los anuncios y otras por el clima. La séptima edición combina las dos cosas: operadoras con proyectos presentados al RIGI, proveedores que ya no discuten si habrá actividad sino cuánta, y una agenda que mira más allá de la cuenca.

En el panel Encuentro con los CEOs, Ana Simonato, country manager de Chevron Argentina, eligió empezar por la historia antes que por los números: “Chevron tiene más historia que el no convencional”, dijo, como quien necesita aclarar que la empresa no llegó ayer a la cuenca neuquina.

La cronología la contó ella misma: “Empezó en 1999 en El Trapial y luego nos asociamos en Loma Campana con YPF”. Aquel acuerdo de 2013, con una inversión inicial de US$1.240 millones, fue la puerta de entrada al shale. “Trajimos la curva de aprendizaje de Permian”, recordó.

El Trapial y el RIGI

Para Simonato, el no convencional cambió la ecuación. “Nos permitió generar certidumbre y aplicar al RIGI para manifestarle a la Argentina la decisión de invertir en El Trapial”, explicó. El proyecto, presentado en junio, prevé una inversión de US$13.800 millones, la mayor de una empresa privada bajo ese régimen.

La sociedad con la petrolera estatal sigue vigente. “Seguimos con YPF en Narambuena”, apuntó. Para ella, la Argentina está hoy en condiciones de recibir esas inversiones.

El bloque tiene una particularidad: está en el norte de Vaca Muerta, a pocos kilómetros de Rincón de los Sauces. Esa ubicación explica buena parte de lo que la ejecutiva planteó después sobre infraestructura y servicios.

El desafío del hub norte

“El hub norte no es lo mismo que el sur por la infraestructura y los servicios”, advirtió Simonato. Para cerrar esa brecha, Chevron trabaja con Tecpetrol, Pluspetrol e YPF en el desarrollo de una zona que la industria empezó a mirar con otra atención.

El midstream aparece como el cuello de botella a resolver. “Será muy importante, por eso estamos trabajando con TGS”, dijo. En junio, Chevron se sumó a YPF y Pluspetrol para firmar contratos de abastecimiento con TGS en un proyecto de líquidos de gas de US$3.000 millones.

La otra pieza es humana. “Es muy importante formar el equipo. Los desafíos que tenemos hoy no son los mismos que tuvimos ayer”, sostuvo. Y llevó la idea al plano nacional: “La Argentina tiene que mirar lo que tiene para adaptarse a los desafíos”.

Producción: de 30.000 a más de 40.000 barriles

En El Trapial, la apuesta incluye a la comunidad. “El desarrollo de la gente es muy importante, por eso apostamos al Instituto Vaca Muerta”, contó. Y sumó una condición para el crecimiento de la minería y la energía en el país: “Debe ser sostenible”.

En la AOG 2025, la ejecutiva había fijado como meta llevar El Trapial a 30.000 barriles diarios, desde los 25.000 de entonces. “Ahora estamos por arriba de los 40.000”, contó.

Asimismo, explicó que el salto no fue obra de una sola decisión sino de “un conjunto de acciones”. “Dijimos que queríamos triplicar la producción y nos enfocamos en esa misión”, resumió. En total, Chevron supera los 100.000 barriles diarios en la Argentina, entre lo que opera y lo que produce como socio.

Permian, Vaca Muerta y el respaldo de EE.UU.

La comparación con Permian fue inevitable. “Está en una etapa diferente. Cuando se habla de no convencional, no es lo mismo en todas partes”, aclaró. En Estados Unidos, explicó, la actividad está más desarrollada y hay contratos largos. “Acá estamos en otra etapa”.

Lo que sí viaja es el aprendizaje. “Aprendemos y adaptamos en Estados Unidos y luego lo aplicamos en la Argentina. Si a eso le sumamos el RIGI, eso facilita las cosas”, dijo. En esa lógica entran los contratos macro: acuerdos con equipos de perforación y servicios que se aplican con distintas compañías proveedoras.

Consultada por el apoyo de Estados Unidos a la Argentina, prefirió hablar de reputación antes que de política. Lo que pesa, dijo, es “la imagen que estamos dando al mundo sobre lo que el país puede llegar a hacer”.