Pizarro: “Si todo va bien, vamos a tenerlo listo para abril de 2029”.
Horacio Pizarro, CEO de la compañía, explicó cómo se financiará la obra entre Tratayén y La Carlota, que estaría lista en abril de 2029.
El mapa del gas en la Argentina se dio vuelta en pocos años. Durante décadas, el fluido bajaba desde Bolivia hacia los centros de consumo; hoy el camino es el inverso y nace en Vaca Muerta. Ese giro obliga a las transportadoras de gas a rediseñar sus redes y a convencer a industrias y generadoras de comprometerse por años.
En ese contexto, Horacio Pizarro, CEO de TGN, repasó en un panel del sector los dos frentes que tiene abiertos la compañía: el gasoducto Manuel Belgrano y la ampliación de la reversión del Gasoducto Norte. Antes, se detuvo en la parte regulada del negocio, la que termina en las facturas.
“La revisión quinquenal, conocida como RQT, es un plan que las licenciatarias, tanto transportistas como distribuidoras, le presentan al ente y al gobierno para que recalcule las tarifas”, explicó. Admitió que en los últimos 20 años el esquema tuvo “algunos impasses” y que la actual gestión tardó cerca de un año en cerrarlo.
De ese proceso surgen las tarifas de gas y el plan de inversiones obligatorias, el PIO. “En el caso de TGN nos corresponde hacer inversiones por 100 millones de dólares por cada año del quinquenio”, precisó. La empresa ya cumplió el primero y transita el segundo, con obras sobre ductos y plantas.
El cambio alcanzó a todo el sistema de transporte de gas. “Bolivia hace diez años producía 60 millones de metros cúbicos; hoy produce 25”, recordó. Argentina, que hace tres años importaba unos 10 millones diarios, hoy compra apenas uno. “Vamos a tener que exportarle gas de Vaca Muerta a Bolivia”, anticipó.
El gas que entraba por Campo Durán ahora sale de Neuquén y fluye hacia el norte por los sistemas de TGS y de TGN. Por eso se encararon las obras de reversión del Gasoducto Norte, que hoy permiten mover 15 millones de metros cúbicos diarios en sentido contrario al original.
El gasoducto Manuel Belgrano unirá Tratayén, en Neuquén, con La Carlota, en el sur de Córdoba. Tendrá unos 750 kilómetros, un tramo en 36 pulgadas y otro en 30, una planta compresora en cabecera y una capacidad inicial de 13 millones de metros cúbicos diarios. La inversión rondará los US$1.500 millones.
“Si todo va bien, vamos a tenerlo listo para abril de 2029”, señaló. La Carlota funciona como un hub: de allí parten ductos hacia San Jerónimo, el Gran Buenos Aires y el norte, y llega el sistema Centro Oeste desde Cuyo. La traza cruzará Neuquén, Río Negro, La Pampa, San Luis y Córdoba.
Consultado sobre si abastecerá localidades en el camino, fue tajante: “No vamos a entregar ni un metro de gas desde Tratayén hasta La Carlota”.
De los seis gasoductos de exportación del país, cinco parten del sistema de TGN. El Norandino y el Gas Atacama están casi sin uso porque no llega gas firme a Salta. “Si mirás el Excel, te das cuenta de que cada año la Argentina le entrega más gas a Chile”, dijo, y sumó a Bolivia y Brasil.
Sobre la importación de GNL, recordó que este invierno llegaron 24 barcos. Aun con las obras, advirtió que “si tenemos cinco días de frío polar, de menos de cinco grados”, hará falta algún cargamento para los picos. El resto dependerá de quiénes decidan asegurarse transporte firme todo el año.
“En el pasado lo pagaba el Estado, con lo cual era un problema de nadie y de todos a la vez”, planteó. Este invierno, en cambio, industrias y generadoras eléctricas debieron salir a comprar GNL. Pizarro espera que, después de una temporada “dura y difícil”, esas empresas se sumen ahora al proyecto.
TGN pide a los cargadores contratos por 12 años y un prepago del 40%. “Esto hace seis meses no nos lo hubiéramos imaginado”, reconoció. El punto de inflexión fue la iniciativa de TGS, que exigió prepago total, ofreció 4,8 millones de metros cúbicos y recibió ofertas por 30 millones. “Ahí se nos abrieron los ojitos”, admitió.
En paralelo, la ampliación del Gasoducto Norte irá por un Open Season bajo la Ley de Gas, donde los interesados pagan la inversión. La compañía buscará recibir ofertas para ambos concursos el mismo día, una coordinación que el propio Pizarro calificó de complicada.
Las centrales eléctricas conectadas al sistema podrían consumir hasta 32 millones de metros cúbicos diarios y casi ninguna tiene transporte firme. Desde La Carlota al Litoral no hace falta ampliar nada. “Cualquier eléctrico que entre va a consumir gas en vez de gasoil, con lo cual va a bajar el costo de la electricidad”, afirmó.
Queda GALA, el Gasoducto Argentino de Litio, antes llamado Vicuña: unos 200 kilómetros desde el Norandino o el Atacama hacia los yacimientos de litio de la Puna. “Si a fin de año confirmamos la realización del gasoducto, inmediatamente se activa la construcción de GALA también”, anticipó Pizarro.
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