Vaca Muerta

El incierto destino de las ciudades que rodean Vaca Muerta

Con la matriz petrolera, ciudades agrícolas como Centenario, con 100 años de vida, sufren el cambio de uso de suelo. Lo explica el investigador Joaquín Perren.

Vaca Muerta empieza a gobernar a toda máquina las ciudades de Neuquén y alrededores, desde una economía hegemónica. Todo lo que no gira alrededor del petróleo termina por desaparecer o adaptarse a nuevo escenario “monoproductivo”. Y como Othar, el caballo de Atila en la mitología griega, por donde pasa el desarrollo no convencional, jamás vuelve a crecer la hierba de otras actividades.

Un caso testigo es la localidad de Centenario, ubicada a 15 kilómetros de Neuquén y a 80 de Añelo, que pasó de tener 1800 hectáreas en producción de peras y manzanas, y un pueblo viviendo de una economía agroindustrial, a ser la “ciudad dormitorio” del centro financiero de la capital neuquina, y una localidad satélite de Vaca Muerta.

El cambio de paradigma y actividad económica se vive todos los días en estas ciudades que son asediadas por el shale y que, si bien lograron insertar a parte de la población en la industria hidrocarburífera, las demás actividades están en serio riesgo de desaparecer.

El tema es muy complejo y objeto de estudio no sólo de sociólogos y economistas de la Universidad Nacional de Comahue (UNCo) sino también del CONICET.

Una de los ¿efectos no deseados? que se estudian son los cambios de uso de suelo y la renta petrolera, que tienden a eclipsar a otras actividades que, en otras ciudades del mundo son sustentables.

Neuquén de a poco se va convirtiendo en esas “ciudades forúnculo”, que crecen y terminan por explotar, como lo fueron en su momento Comodoro Rivadavia y Rincón de los Sauces, con un solo perfil productivo.

“Entiendo que son actividades que generan tensión en su propio desarrollo, no son a priori compatibles, actividades extractivas de usos de suelo, el uso productivo e hidrocarburtífero y en algunos sectores de la conurbación ya se empiezan a sentir estos conflictos”, explicó a +e Joaquín Perren, doctor en Historia de la UNCO, investigador del CONICET e integrante del Instituto Patagónico de Estudios de Humanidades y Ciencias Sociales (IPEHCS).

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Centenario dejó de ser esa tierra de pioneros y la mejor manzana. Ahora es un satélite de Añelo y Neuquén, ligada a Vaca Muerta.

Centenario dejó de ser esa tierra de pioneros y la mejor manzana. Ahora es un satélite de Añelo y Neuquén, ligada a Vaca Muerta.

La ciudad de Centenario cumplió 100 años el pasado 11 de octubre y en estos días solo queda la carcasa de lo que fue: se ven chacras cerca del río Neuquén, con muchas hectáreas improductivas y donde la mayoría de las agencias inmobiliarias las quiere para loteos y generar barrios de alquiler con la pérdida del sentido comunitario.

El petróleo liquidó el sistema frutícola, que consistía en empleo diverso en los galpones de empaque, empresas y cooperativas más allá de la crisis endémica vive hace décadas ese sector.

“Hay una vuelta importante, algo que pasa en Centenario y otras ciudades y es la metamorfosis de renta petrolera a renta inmobiliaria, es un efecto indirecto de la orientación extractiva de la economía. Todo el complejo hidrocarburíero genera un exceso de liquidez en la economía en distintos actores para gastar y que nos devalúe ese capital”, continuó Perren.

Acotó: “Esto va a parar a distintos artículos, bienes, inmobiliarios, pozos, dúplex y todo eso va a generando sobreprecio en el suelo agrícola y es una tensión bien importante que se visualiza en Centenario, porque es el frente de expansión desde Neuquén”.

Joaquín Perren, autor del libro Las migraciones internas en la Argentina contemporánea . (Omar Novoa)

Centenario se viene preparando desde 2013, con el inicio del shale en Loma Campana, en poner en marcha los parques industrial que, también en menor medida, fueron tierras utilizadas para el mercado inmobiliario. Hubo adjudicatarios que compraronlotes a valor fiscal (en su momento 150 pesos el metro cuadrado), los acondicionaron, cercaron y los vendieron “llave en mano” a otras empresas de servicio.

“Hay un rubro interesante e indirecto que pone en valor esta hipótesis, este supuesto de que hay una incompatibilidad en los dos usos de suelo. Y tiene un funcionamiento nocivo desde lo económico. Hace que los productores paguen alquileres más altos para producir, en el caso de los horticultores. Todo esto se traslada a precio y esto explica porque Neuquén tiene una pobreza alta”, concluyó Perren.

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