Bahía Blanca como nodo petroquímico
El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, trazó una hoja de ruta donde la sinergia productiva resulta fundamental. En su visión estratégica, el esquema nacional descansa sobre tres pilares: Neuquén (Vaca Muerta), la zona de Río Negro y Bahía Blanca. Mientras la cuenca neuquina garantiza la extracción, Bahía Blanca asume la función de corazón petroquímico.
“Yo siempre considero que Bahía Blanca va a ser el polo petroquímico del gas de mercado interno. Sin ninguna duda es el polo que le va a dar valor agregado al gas”, afirmó Marín durante la inauguración de obras en Compañía Mega. En dicha planta, una inversión de 260 millones de dólares en un nuevo tren de fraccionamiento elevó un 50% la capacidad de procesamiento de líquidos del gas natural. Este desarrollo permitirá transformar moléculas en productos esenciales como urea y LPG.
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Infraestructura portuaria
Para acompañar el salto exportador de shale oil, el sistema portuario bahiense proyecta una transformación técnica ambiciosa. El plan contempla la profundización del canal principal de acceso para llevar el calado actual de 45 pies (13,71 metros) a una profundidad de 51,50 pies (15,70 metros) en marea baja. La obra requiere una inversión estimada de entre 100 y 120 millones de dólares y demanda un plazo de ejecución de entre nueve y doce meses.
A diferencia de dragados previos, este proyecto posee un enfoque quirúrgico. Los trabajos concentran los esfuerzos en un tramo de 65 a 70 kilómetros entre la Boya Faro y el acceso a Puerto Rosales. Según fuentes del sector citadas por Argenports, las empresas productoras, lideradas por el pedido de Otamerica, impulsan esta iniciativa para operar buques de gran porte a plena carga.
Suezmax: La clave para la competitividad global
La infraestructura actual limita la eficiencia logística de los buques clase Suezmax, que miden entre 250 y 275 metros de eslora. Hoy, estas embarcaciones con capacidad para un millón de barriles zarpan de Bahía Blanca con apenas el 80% de su carga. La restricción técnica encarece el transporte por barril y resta competitividad frente a otros mercados.
Llevar el canal a los 51,5 pies elimina la necesidad de completar carga en puertos internacionales. Este cambio operativo posiciona mejor al crudo argentino en destinos de alta demanda como China e India. Así, mientras Puerto Rosales se prepara para los Suezmax, la terminal rionegrina de Punta Colorada apunta a los superpetroleros VLCC de dos millones de barriles, integrando un esquema logístico único en el litoral atlántico.
El desarrollo de estos polos operativos trasciende la energía e impacta en la macroeconomía nacional. Para la conducción de YPF, la generación de valor en origen produce las divisas necesarias para estabilizar la economía. “Los argentinos lo que tenemos que hacer es invertir para generar valor”, concluyó Marín. La magnitud de estos proyectos demanda una red sólida de proveedores y pymes en todo el territorio, consolidando a Bahía Blanca como un actor estratégico e irreemplazable.