El alcance técnico y el pedido de las operadoras
A diferencia de otras intervenciones históricas, este proyecto posee un enfoque quirúrgico. Fuentes consultadas por Argenports.com aclaran que no prevén dragar la totalidad de los casi 100 kilómetros del canal bahiense. La obra concentra los esfuerzos específicamente en los tramos necesarios entre la Boya Faro y el acceso a Puerto Rosales, una extensión que abarca entre 65 y 70 kilómetros. Este sector es el epicentro de las operaciones de los grandes buques petroleros.
La presión de las empresas petroleras impulsa esta iniciativa. Fuentes del sector señalan: “Se viene trabajando en la posibilidad de profundizar a raíz del pedido de las empresas, fundamentalmente Otamerica, por el pedido de las empresas productoras de sacar Suezmax a plena carga. Ese es el desafío”. Actualmente, estas embarcaciones de gran porte zarpan con apenas un 80 por ciento de su capacidad, lo que limita la eficiencia logística y encarece los costos de transporte por barril.
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El objetivo es permitir la operación de buques Suezmax completamente cargados desde Puerto Rosales.
Suezmax: la pieza clave del comercio exterior
La infraestructura actual impone un techo a la competitividad argentina. Los buques de la categoría Suezmax, que miden entre 250 y 275 metros de eslora, poseen una capacidad de transporte cercana al millón de barriles de crudo. Su diseño permite el tránsito por el Canal de Suez a plena carga, pero hoy el puerto bonaerense restringe ese potencial.
Llevar el canal a 51,5 pies modifica por completo la capacidad operativa del acceso marítimo. Una carga completa desde Puerto Rosales reduce la dependencia de "completar carga" en otros puertos internacionales. Este cambio operativo disminuye los costos logísticos y mejora el posicionamiento del crudo argentino en mercados de alta demanda como China e India.
Un puerto que redefine sus prioridades
El crecimiento de Vaca Muerta altera la jerarquía histórica de Bahía Blanca. Durante décadas, el complejo cerealero, petroquímico y gasífero dictó las prioridades de dragado. Sin embargo, el petróleo hoy reconfigura la lógica operativa. Mientras las terminales de Ingeniero White, Galván o Cangrejales operan con eficiencia para buques Panamax en los niveles actuales, el sector energético demanda mayores profundidades de forma urgente.
Este plan de dragado no compite, sino que complementa otros desarrollos regionales. Mientras Puerto Rosales se prepara para los Suezmax, la terminal de Punta Colorada en Río Negro apunta a los VLCC (Very Large Crude Carrier). Estos superpetroleros cargan hasta dos millones de barriles, pero requieren infraestructuras offshore específicas, como las monoboyas del sistema Vaca Muerta Oil Sur (VMOS). Así, el litoral atlántico conforma un esquema logístico integral para multiplicar la salida de energía al mundo.
FUENTE: Argentports