Techint, en la recta final de una megaobra de desalinización de agua para la minería en Chile
Techint alcanza el 96% de avance en el proyecto SADDN y marca un hito para la minería sostenible en Chile.
Techint Ingeniería y Construcción entra en la recta final del Proyecto Suministro de Agua Desalinizada Distrito Norte (SADDN) en la región de Antofagasta, Chile. La empresa argentina alcanzó el 96% de avance y ya registró el primer flujo de agua desalinizada a través de los sistemas de ósmosis inversa. Esta megaobra abastecerá de agua industrial del Pacífico a tres gigantescas operaciones de Codelco: Radomiro Tomic, Chuquicamata —la mina de cobre a cielo abierto más grande del mundo— y Ministro Hales.
El sistema, que demandó una inversión de US$1000 millones, incluye una planta desalinizadora en Tocopilla y 160 kilómetros de tuberías que ascienden desde el nivel del mar hasta más de 3000 metros de altura. Con tres estaciones de bombeo, el acueducto impulsará hasta 840 litros por segundo de agua desalinizada. El proyecto, ejecutado para el consorcio Aguas Horizonte (integrado por Marubeni y Transelec), se encuentra en fase de cierre técnico y desmovilización tras superar exitosamente las pruebas hidráulicas del ducto.
“Estos avances nos permiten proyectar con confianza la puesta en marcha del proyecto, aportando una solución estructural frente a la escasez hídrica y contribuyendo al desarrollo sostenible de la minería en el país”, afirmó Rodrigo Larralde Campos, deputy project director de Techint E&C.
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Desafíos técnicos de una obra que desafía la geografía
La construcción del SADDN representó uno de los desafíos de ingeniería más complejos de los últimos años en Sudamérica. El acueducto de 48 pulgadas de acero inicia su recorrido con dos tuberías de captación de 1,8 metros de diámetro y 740 metros de largo, que se adentran hasta casi 100 metros de profundidad en el Pacífico. Un tercer tubo devuelve la salmuera a 540 metros mar adentro mediante difusores que minimizan el impacto en la vida marina.
Marco Matranga, Sr. Project Manager de Techint, aseguró: “Este es uno de los proyectos de mayor complejidad técnica y de los más importantes que Techint E&C ha desarrollado en sus más de 70 años en Chile, y ha requerido que cada uno de los colaboradores dé lo mejor”.
Uno de los tramos más críticos fue el primer ascenso: 48 pulgadas de tubería que suben un farellón de 1000 metros de altura en apenas 3000 metros de extensión, con pendientes de hasta 39 grados. Debido a la inclinación extrema, la zanja y la soldadura se realizaron de manera predominantemente manual, con menos maquinaria que en proyectos convencionales. Codelco instaló un cablecarril para transportar personal y cargas de hasta 14.000 kilogramos.
“La zanja y la soldadura se hicieron de manera mucho más manual de lo habitual y con menos máquinas debido a la pendiente”, explicó Germán Ospina, supervisor general de ductos de Techint, a medios nacionales y chilenos.
Una vez superada la cima, el ducto recorre los restantes 160 kilómetros hacia las minas, atravesando zonas de Tocopilla, María Elena y Calama. El proyecto consume 45 MW, suministrados íntegramente por energía fotovoltaica de la planta solar Tamaya, lo que reemplazó antiguas centrales térmicas y reduce la huella de carbono.
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Techint alcanza 96% de avance en el proyecto SADDN para Codelco.
Chile acelera el uso de agua de mar en minería
Chile produce 5,7 millones de toneladas de cobre al año, lo que representa un cuarto de la oferta mundial. Codelco, la empresa estatal, aporta aproximadamente el 20% del total nacional. Hace once años, más del 90% del agua utilizada en la minería chilena provenía del deshielo. Hoy, cerca del 43% del consumo minero corresponde a agua desalinizada, y el país se fijó como meta que para 2034 el Pacífico represente el 66% del abastecimiento hídrico minero.
Actualmente operan 24 plantas desalinizadoras en Chile, de las cuales casi el 80% de la producción se destina a la minería. El SADDN se inscribe en esta transición hacia una minería más sostenible, que reduce la presión sobre los recursos hídricos continentales y responde a demandas sociales por preservar el agua para consumo humano y agrícola.
“Los yacimientos de cobre en Chile y en la Argentina están empatados, en muchos casos son binacionales. A medida que los proyectos en la Argentina evolucionen, se espera que utilicen también el agua industrial del mar chileno. Se puede extender un proyecto existente o se puede construir uno paralelo que los alimente, porque si no, la alternativa sería llevar agua del Paraná, que es mucho más cara”, señaló Alejo Calcagno, director de Operaciones del Área Sur de Techint.
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Tramo crítico del ducto con pendientes de 39° en el farellón de 1000 metros de altura.
Oportunidad para la minería argentina
La experiencia de Techint en el SADDN abre puertas para proyectos cupríferos en el norte argentino. Distritos como Western Malargüe en Mendoza o exploraciones en San Juan y Catamarca enfrentan desafíos hídricos similares. La posibilidad de extender acueductos desde la costa chilena o desarrollar infraestructuras paralelas podría convertir al Pacífico en fuente estratégica para futuras operaciones binacionales.
El proyecto SADDN no solo resuelve una necesidad operativa para Codelco durante los próximos 20 años, sino que demuestra la capacidad de empresas argentinas para ejecutar obras de alta complejidad en entornos extremos. Con más de 7000 personas contratadas en el pico de la obra, la megaobra está en la recta final y se están haciendo las últimas pruebas operacionales. Esta obra no solo garantiza el abastecimiento hídrico de tres de las minas más importantes del planeta, sino que establece un precedente técnico y ambiental para toda la industria del cobre en el Cono Sur.
Fuentes: Techint, informes periodísticos y aportes de Redacción +E.