El piso interno para el crudo, festejado por gobiernos productores y cuestionado por un segmento de las refinadoras, reglamentó también la hoja de ruta para las retenciones y las posibles fluctuaciones futuras del barril.
Son esas que hoy toman protagonismo, luego de las variaciones de precio impulsadas por cierto optimismo con la cobertura de las vacunas del COVID-19 y las previsiones de una posible mayor demanda mundial, con las grandes potencias anclando también sus cuotas de producción para sostener el barril.
Lo cierto es que en mayo del 2020 Nación estableció una alícuota del 0% para los derechos de exportación: mientras el crudo estuviera en 45 dólares en el mercado interno, las petroleras no pagarían retenciones, como una forma de sostener la actividad en las cuencas petroleras, y en consecuencia evitar una afectación mayor en toda la cadena de valor y en miles de trabajadores.
Al mismo tiempo, la normativa, como lo adelantó +e en mayo del 2020, fijaba la siguiente escala de variaciones para las retenciones, según la cotización del Brent fuera en aumento:
- Si la cotización del barril es igual o está por debajo de 45 dólares, la alícuota será 0%.
- Si es igual o superior a 60, será del 8%.
- Por encima de 45 y debajo de 60 dólares, las retenciones van de 0,53%, por caso en los 46 dólares por barril, hasta alcanzar un 7,47%, si el barril llegaba a 59 dólares.
Es el escenario que rige para la industria petrolera en el último mes, de acuerdo a lo que confirmaron hoy fuentes de la Secretaría de Energía de la Nación.
El contexto de hoy, con el crudo al precio más alto desde enero del 2020, al llegar a los 60,59 dólares, supone la escala más alta entre las alícuotas.
Es el 8% que fijó como tope el Congreso en diciembre del 2019 con la llegada de Alberto Fernández al gobierno, para "topearlas" debajo del 12% del contexto previo.
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