plan

La Unión Europea lanza un ambicioso plan climático

Los responsables de la Unión Europea desvelaron hoy su plan más ambicioso hasta la fecha, para convertir los objetivos ecológicos en acciones concretas en esta década.

Por Kate Abnett

BRUSELAS (Reuters) -Los responsables de la Unión Europea desvelaron hoy su plan más ambicioso hasta la fecha para hacer frente al cambio climático, para convertir los objetivos ecológicos en acciones concretas en esta década y, de este modo, marcar el camino a las demás grandes economías del mundo.

La Comisión Europea, órgano ejecutivo de la UE, expuso con minucioso detalle cómo los 27 países del bloque pueden cumplir su objetivo colectivo de reducir para 2030 las emisiones netas de gases de efecto invernadero en un 55% con respecto a los niveles de 1990, un paso intermedio hacia las emisiones cero en términos netos para 2050.

Esto significará aumentar el coste de la emisión de dióxido de carbono para la calefacción, el transporte y la fabricación, gravar el combustible de aviación y el combustible de transporte marítimo con alto contenido de carbono que no han sido gravados antes, y cobrar a los importadores en la frontera por el CO2 emitido al fabricar productos como el cemento, el acero y el aluminio en el extranjero. El motor de combustión interna pasará a la historia.

"Sí, es difícil", dijo el jefe de la política climática de la UE, Frans Timmermans, en una conferencia de prensa. "Pero también es una obligación, porque si renunciamos a nuestra obligación de ayudar a la humanidad, de vivir dentro de los límites planetarios, estaríamos fallando, no solo a nosotros mismos, sino a nuestros hijos y a nuestros nietos".

Las medidas obedecen a un principio básico: encarecer la contaminación y hacer más atractivas las opciones ecológicas para los 25 millones de empresas y casi 500 millones de personas de la UE.

El precio del fracaso, dijo, es que estarían "luchando en guerras por el agua y los alimentos".

Las medidas "Fit for 55" (Listos para el 55) deberán ser aprobadas por los Estados miembros y el Parlamento Europeo, un proceso que podría durar dos años.

También es probable que se enfrenten a intensas presiones por parte de algunos sectores industriales, de los Estados miembros más pobres que quieren proteger a sus ciudadanos de las subidas de precios y de los países más contaminantes que se enfrentan a una costosa transición.

Un diplomático de un país de la UE dijo que el éxito del paquete dependerá de su capacidad para ser realista y socialmente justo, sin desestabilizar la economía.

"El objetivo es situar la economía en un nuevo nivel, no detenerla", dijo el diplomático.

AIE-EMISIONES.jpeg
FOTO DE ARCHIVO: Vapor y otras emisiones aumentan desde una central eléctrica en Belgrado el 7 de febrero de 2012. REUTERS/Marko Djurica/File Photo
FOTO DE ARCHIVO: Vapor y otras emisiones aumentan desde una central eléctrica en Belgrado el 7 de febrero de 2012. REUTERS/Marko Djurica/File Photo

ATENCIÓN A GLASGOW

La UE solo produce el 8% de las emisiones mundiales, pero espera que su ejemplo suscite una acción ambiciosa por parte de las demás grandes economías del mundo cuando se reúnan en noviembre en Glasgow para la próxima conferencia de la ONU sobre el clima.

"Europa fue el primer continente que declaró su ambición de ser neutral desde el punto de vista climático en 2050, y ahora somos los primeros en poner una hoja de ruta concreta sobre la mesa", dijo la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

El paquete llega días después de que California sufriera una de las temperaturas más altas registradas en el planeta, sumándose a las brutales olas de calor que han afectado a Rusia, el norte de Europa y Canadá.

Mientras el cambio climático se hace sentir desde los trópicos azotados por tifones hasta los incendios en zonas de matorrales de Australia, Bruselas propuso una docena de iniciativas para atacar la mayoría de las grandes fuentes de emisiones de combustibles fósiles que lo provocan, incluidas las centrales eléctricas, las fábricas, los coches, los aviones y los sistemas de calefacción de los edificios.

Hasta ahora, la UE ha reducido las emisiones en un 24% respecto a los niveles de 1990, pero muchas de las medidas más obvias, como la reducción de la dependencia del carbón para generar energía, ya se han tomado.

La próxima década requerirá mayores ajustes, con la vista puesta a largo plazo en 2050, fecha en la que, según los científicos, el mundo debe haber alcanzado las emisiones netas de carbono para evitar que el cambio climático sea catastrófico.

Las medidas obedecen a un principio básico: encarecer la contaminación y hacer más atractivas las opciones ecológicas para los 25 millones de empresas y casi 500 millones de personas de la UE.

AVIONES, BARCOS Y AUTOMÓVILES

El endurecimiento de los límites de emisiones de los automóviles pondrá fin a la venta de nuevos vehículos de gasolina y diésel en la UE en 2035, la primera de las fechas posibles que se habían barajado.

Una revisión del Sistema de Comercio de Emisiones de la UE (ETS, por sus siglas en inglés), el mayor mercado de emisiones de carbono del mundo, obligará a las fábricas, centrales eléctricas y compañías aéreas a pagar más cuando emitan CO2. También se incorporarán los buques al ETS, lo que obligará a los armadores a pagar por su contaminación por primera vez.

Un nuevo mercado de carbono de la UE impondrá costes de CO2 a los sectores del transporte y la construcción, y parte de los ingresos se destinarán a un fondo para reducir las facturas de combustible de los hogares con bajos ingresos.

La Comisión también dio a conocer su plan para la primera tarifa fronteriza sobre el carbono, que exigirá a los fabricantes del extranjero que paguen por el CO2 que han producido cuando vendan productos como el acero y el cemento en la UE.

Por otra parte, habrá una revisión fiscal que impondrá un impuesto en toda la UE a los combustibles de aviación contaminantes, que actualmente eluden estos gravámenes.

Los Estados miembros de la UE también tendrán que aumentar los bosques y praderas, que son los sumideros de carbono que mantienen el dióxido de carbono fuera de la atmósfera.

Para algunos países de la UE, el paquete es una oportunidad de consolidar el liderazgo mundial de la UE en la lucha contra el cambio climático y de estar a la vanguardia de las naciones que desarrollan las tecnologías necesarias.

Sin embargo, los planes han puesto de manifiesto unas divisiones ya conocidas. Los Estados miembros más pobres recelan de unas políticas que aumentarán los costes para el consumidor, mientras que las regiones que dependen de las centrales eléctricas y las minas de carbón quieren garantías de más apoyo para una transformación que provocará dislocaciones y requerirá una reconversión laboral masiva.

En esta nota

Comentarios

Te puede interesar