Neuquén

"Se ha cercenado todo lo que son las obras hidroeléctricas de Río Negro y Neuquén"

El representante de Neuquén de la AIC advirtió que el organismo atraviesa por un difícil momento, con problemas para el pago de los sueldos y la paralización de proyectos. "Desde hace 7 años que no podemos avanzar por esta condición", dijo.

En una entrevista exclusiva con +e, Elías Sapag, representante de Neuquén en la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC) analizó el escenario de las centrales hidroeléctricas en el Alto Valle y habló sobre la capacidad del sistema hidroeléctrico del Río Limay, que actualmente cuenta con 5 represas en Alicurá, Piedra del Águila, Pichi Picún Leufú, Chocón y Arroyito.

“El sistema Comahue, de 4500 megas, está preparado para poder abastecer al país en momentos de demanda. Obviamente que esta necesidad se genera por una falta de combustibles fósiles, fundamentalmente gas, fueloil y gasoil, y las extremas temperaturas que tenemos en el país, la provincia de Buenos Aires, Córdoba, Tucumán, Jujuy, y en toda la cordillera”, inició Sapag.

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“¿Si estamos preparados para abastecer a la demanda? Sí, estamos. Estamos en una franja de operación normal. El ciudadano tiene que saber que hay tres franjas que se manejan las represas: la de atenuación de crecida, la normal y la de mínimo”, sostuvo.

En cambio, el representante de Neuquén en la AIC consideró que el sector hidroeléctrico no alcanza a suplir la falta de producción de gas requerido a esta altura del año, aunque señaló que “puede acompañar”. En este sentido, Sapag detalló que, hoy en día la matriz productiva de las represas se encuentra en “un poco menos del 25% de hidroelectricidad”, y advirtió por el periodo de sequía por el que atraviesan las principales centrales del país.

“Queremos recuperar los cuatro mil hectómetros cúbicos perdidos, tenemos cuatro mil millones de litros menos que el año pasado. Hay que tener en cuenta que tenemos 12 años de sequía, entonces hay que ir monitoreando permanentemente entre la necesidad de cubrir los usos de agua y diferenciarla de aquellos que solo la usan para el consumo, como la industria y las ciudades, y el riego. De esto depende nuestro desarrollo económico, la horticultura del Alto Valle”, agregó.

Respecto a la renovación de concesiones de las hidroeléctricas, el miembro del organismo indicó: “Por ahora, los contratos de concesión vencen en el 2023. Nosotros auditamos anualmente todas las represas y damos el visto en como se encuentran, pero no conocemos el estado eléctrico de las mismas. Necesitaríamos que se hiciera una auditoría profunda, pero para esto se requieren especialistas del tema y se necesita hacerlo ya, para saber en qué condiciones nos encontramos”.

“Yo creo que las hidroeléctricas deben pasar al dominio federal, al dominio de las provincias, que son los dueños del agua y de la tierra. Ya son 50 años que prácticamente van a tener la mayoría de ellas, y sería conveniente que las provincias alguna vez tomen la decisión de ver qué van a licitar”, explicó.

“Lo que estoy pidiendo a gritos es que nos sentemos una mesa las provincias de Río Negro y Neuquén con Nación, con la Secretaría de Energía, teniendo en cuenta que las autoridades son neuquinas, para empezar a discutir esto en forma y tiempo y no de manera apresurada como generalmente se hacen las cosas”, manifestó.

Las dificultades coyunturales en el sector

Por otra parte, al referirse al escenario por el que atraviesa la AIC, el representante provincial señaló: “El organismo no está en ningún presupuesto, ni nacional ni provincial. Nosotros vivimos de un contrato tripartito, de la cartera de Energía con las hidroeléctricas, las cuales nos deben pagar el 1.5% de todo lo que facturan, y eso no lo están haciendo. Por una resolución, se han cambiado las reglas del juego y nosotros desde el año 2019 estamos persiguiendo $270 por cada mega. Sin embargo, a nuestra CALF o a nuestra EPEN le están cobrando $2500 o $3000 el mega. Estamos a un paso de entrar en un problema, con cesación de pagos”.

“Es como si los sueldos hubieran quedado congelados a diciembre de 2019. Estamos perdiendo calidad institucional y estamos faltando al Convenio Colectivo de trabajo de nuestros trabajadores, y obviamente a nuestros proveedores tampoco les vamos a poder pagar. De esta manera se ha cercenado todo lo que son las obras de Río Negro y Neuquén. Desde hace 7 años que no podemos avanzar por esta condición”, declaró.

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La construcción de una nueva presa

Ante la consulta por el estado actual del proyecto de Chihuido I, Sapag afirmó: “El plan ha sufrido las consecuencias de Nación. Nosotros hicimos la licitación cuando Cristina Fernández de Kirchner era presidenta, quien decidió hacer el proyecto del sur y no darle lugar al financiamiento de nuestra obra. A partir de ahí se hizo una nueva licitación que es la que está en vigencia, y la UTE encargada del proyecto ha conseguido ahora el financiamiento alemán, después del fracaso del crédito ruso en manos del Gobierno de Mauricio Macri”.

“Hemos tenido dos reuniones, donde se decidió evaluar y llamar a los nuevos oferentes del crédito. El proyecto se analizó financieramente nada más, y se han cambiado algunas cosas: antes era un crédito con un interés fijo, y ahora es un interés variable. Lo aprobamos, y con esto se va a pasar a la Oficina Nacional de Crédito Público que depende del Ministerio de Economía. Vemos que es muy lento el proceso y depende de varias cosas, entre ellas el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que es una de las condiciones que pone el crédito de Alemania”, enfatizó la autoridad de la AIC en diálogo con este medio.

Para concluir, Sapag informó que aún no se conoce el valor del proyecto de represa de Chihuido I, y añadió: “Esperamos que la Secretaría de Energía se siente a debatir sobre estos temas con las provincias de Río Negro y Neuquén".

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