minería

El litio también está ante el dilema de la macro

En el país hay 66 proyectos registrados. "Con las actuales expectativas de precio, se pone difícil conseguir dinero", señalan en el sector.

Hernán Dobry - Especial

La preocupación por la falta de financiamiento para desarrollar proyectos de litio en la Argentina se ha incrementado en los últimos meses entre las mineras locales y extranjeras, algo que parecía impensado tiempo atrás en medio de la fiebre que se había desatado para producirlo a gran escala para abastecer la demanda futura de las fábricas de baterías.

“La mayor barrera que tiene hoy el desarrollo del litio en el país es el financiamiento. Para poder continuar con el proceso se necesita tener un buen proyecto y un socio estratégico que compre la producción”, afirma el gerente de la unidad local de la australiana Dark Horse Resources, Marcelo Sánchez, que cuenta con seis áreas en exploración inicial en San Luis, Córdoba y Catamarca.

En tanto, Carlos Chávez Díaz, director ejecutivo de Eramine South America, la filial de la francesa Eramet, agrega que “la mitad de los inversores no quieren ni oír hablar de la Argentina y la otra mitad está interesada, pero sólo si hay un buen proyecto”.

La inestabilidad y los cambios constantes en las reglas del juego en el país y la caída de su precio en los mercados internacionales son dos de los principales factores que están complicando a las compañías para conseguir los, al menos, 7.345 millones de dólares de inversión que precisan para producir 416.000 toneladas en Jujuy, Salta y Catamarca, explican desde las empresas del sector.

En la actualidad, hay registrados 66 proyectos en el país, de los cuales 52 se encuentran en diferentes etapas de exploración, 4 han terminado con la evaluación económica preliminar, 3 ya tienen listo el estudio de prefactibilidad, 3 han concluido con la factibilidad, 2 están construyendo sus plantas y 2 están en producción.

“La principal preocupación que tenemos es si vamos a poder mover los fondos que genere el proyecto, tanto para pagar los créditos que se obtengan para su financiamiento, como para transferir los dividendos que produzca”, resalta Chávez Díaz. Eramine está arrancando la construcción de una planta de 24.000 toneladas de carbonato de litio en Salta, en la que desembolsará 600 millones de dólares.

Por esa razón, las mineras están a la espera de los anuncios que realizará el gobierno de Alberto Fernández a nivel económico, pero también los que podría hacer para el sector, ya que esto impactará en sus decisiones de inversión en los proyectos en el noroeste argentino.

“Hay que esperar un poco para ver qué medidas toman y, luego, analizar cómo seguimos adelante”, señala Iain Scarr, director de Operaciones de la canadiense Millennial Lithium, que ya tiene listo el estudio de factibilidad de Pastos Grandes y está levantando una planta piloto en Catamarca, que será el puntapié inicial para los 448,20 millones de dólares que planea invertir para producir 25.000 toneladas de carbonato de litio anuales.

A estos problemas, se le suman las cuestiones locales relacionadas con las comunidades que viven en las cercanías de los proyectos y, que muchas veces, son las que terminan bloqueando o postergando su desarrollo. Por esa razón, las compañías suelen trabajar en combinación con sus habitantes para evitar que estas situaciones frenen los trabajos.

“Uno de los problemas que tenemos en Jujuy es el consenso social con las comunidades. El gobierno provincial está intentando destrabar esto para que las empresas puedan llevar adelanto sus proyectos. Eso está frenando los procesos de exploración en Salinas Grandes y Guayatayoc”, afirma el presidente del Directorio de Jujuy Energía y Minería Sociedad del Estado (JEMSE), Carlos Oehler.

La empresa le adjudicó ambas áreas a Integra Recursos Naturales Minerales, una subsidiaria de Selva María, la petrolera de José Luis Manzano. En la licitación, también habían comprado los pliegos Pluspetrol, Tecpetrol e YPF.

Otro factor que está influyendo en el acceso al financiamiento es el incremento en los costos internos, que está impactando en la competitividad de los proyectos locales, en tiempos en que la cotización del litio está en caída, explicó el por entonces subsecretario de Desarrollo Minero de la Nación, Mariano Lamothe, en el congreso Litio América Latina, en Buenos Aires, el 5 de diciembre.

Esto preocupa a las empresas ya que muchas de ellas han preparado sus planes de inversión con valores superiores, lo que podría afectar su rentabilidad y fondeo. “La mayor preocupación es el mercado para conseguir financiamiento es el mercado de litio y no la coyuntura local, porque el que va a invertir el dinero durante 35 años, su visión supera lo que haga el actual gobierno. Con las actuales expectativas de precio, se pone difícil conseguir dinero”, resalta Alejandro Moro, gerente general de la australiana Rincón, que busca invertir 650 millones de dólares para construir una planta de 25.000 toneladas en Salta.

El litio no es considerado un commodity por lo que carece de una cotización en bolsa. Por eso, su precio se fija entre el productor y el comprador. La australiana Orocobre anunció el 3 de diciembre que su valor de venta para el trimestre es de 5.400 dólares por tonelada. La empresa es la accionista mayoritaria de Sales de Jujuy, una de las dos firmas que actualmente están en producción en el país y que lleva invertidos 577 millones de dólares en su planta con una capacidad de 25.000 toneladas anuales.

“Este precio está distorsionado ya que se trata de carbonato de litio técnico y no de grado batería, que es el que usa como referencia”, explica una fuente de la industria, mientras que otra fuente señala que “la empresa fijó ese valor con la compradora, Toyota Tsusho (que también es accionista de Sales de Jujuy), para reducir el impacto de las posibles retenciones que pueda imponer el nuevo gobierno en el futuro”.

Este monto dista mucho de los 10.800 dólares que proyectó la canadiense Advantage Lithium para su proyecto Cauchari, que planea una inversión de 446 millones de dólares en Jujuy, o los 8.000 para 2021 y 10.000 para 2022 que calcula la canadiense Lithium Americas, que está desembolsando 565 millones en su planta de 40.000 toneladas en Cauchari-Olaroz, en la misma provincia.

Sin embargo, Scarr sostiene que este factor no debería ser tan importante ya que su proyecto cuenta con un “precio de producción de 3.000 dólares por toneladas mientras que el que se produce en Australia es de entre 8.000 y 10.000”. Este valor coincide con los 3.000 estimados por Rincón o los 3.576 de Lithium Americas.

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