La producción convencional

¿Hay "vida" más allá de Vaca Muerta?

El declino del petróleo convencional comenzó en 1998 y el del gas en 2004. Desde varios sectores se viene reclamando políticas que vuelva a poner a las formaciones hidrocarburíferas tradicionales en el centro de la escena.

Cristian Navazo - Especial

En la última década los yacimientos tradicionales de la Argentina han sufrido un constante declino que sólo pudo ser compensado por el desarrollo de Vaca Muerta. Reactivar campos maduros y retomar la exploración convencional son dos objetivos planteados desde diversos actores de la industria, pero que no han tenido correlato en las políticas energéticas de los últimos tiempos.

Según los datos de agosto de la Secretaría de Energía de la Nación, la producción de petróleo convencional -que representa el 83,3% del total-, cayó un 3,3% en el acumulado del último año móvil. La cifra es un 32% inferior a la de 2009. Mientras que el petróleo de Vaca Muerta -17% del total anual- aumentó 56%.

En materia de gas, la caída del aporte de los reservorios tradicionales en los últimos 10 años fue del 40%. Y el peso de los no convencionales es mayor: ya representan el 41% del total del gas que se produce en el país.

La producción de gas natural convencional disminuyó un 8,8% en el acumulado de los últimos doce meses. Esa fuerte caída está relacionada con las condiciones del mercado doméstico. La abundancia de oferta en los meses más calurosos y la baja de precios generó el cierre de pozos, sobre todo de yacimientos convencionales. Ese tipo de producción perdió terreno contra el gas subsidiado de Vaca Muerta.

Los números muestran claramente el comportamiento del sector: la producción acumulada en los últimos doce meses de shale gas creció 137,1%, impulsada principalmente por Fortín de Piedra. Sin el yacimiento de Tecpetrol, que en el último año aportó un promedio de 13,7 millones de m3 diarios, la producción total del país hubiera bajado.

El declino del petróleo convencional comenzó en 1998 y el del gas en 2004. Desde varios sectores se viene reclamando políticas que vuelva a poner a las formaciones hidrocarburíferas tradicionales en el centro de la escena.

En esa línea, el Instituto Argentino de la Energía General Mosconi sostiene que, ante la evidencia de que el shale gas aun necesita de millonarios subsidios para desarrollarse en la actual etapa de aprendizaje, es necesario impulsar políticas que alienten la exploración convencional en las provincias.

Por otro lado, también se apunta a sacarle el jugo a los viejos yacimientos. El Ministerio de Energía de Neuquén está llevado a cabo una minuciosa evaluación del potencial convencional que aún queda sin explotar en la cuenca y revisando técnicamente cada concesión. La idea es buscar la herramienta legal que permita que una empresa titular de un área que tiene recursos sin explotar porque no le son rentables, pueda convivir con empresas más chicas y eficientes que estén interesadas en desarrollar esos horizontes.

En el mismo sentido, el senador Guillermo Pereyra, elaboró un proyecto de ley para modificar el marco legal vigente para que los concesionarios mantengan la titularidad de los yacimientos, mientras que pymes puedan participar como socias. La iniciativa plantea exenciones impositivas para estimular ese tipo de inversiones.

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