Desafío

Los desafíos que implica la construcción del Gasoducto

El recurso humano, la logística y la geología del terreno son algunos de los desafíos que debe enfrentar la UTE Sacde – Techint.

El Gasoducto Néstor Kirchner continúa avanzando y las autoridades estiman que estará operativo para el 20 de junio, con el 80% de avance total. La obra de infraestructura es la más grande de los últimos 40 años e implica una serie de desafíos para la UTE de Sacde-Techint.

En diálogo con la TV Pública, Ricardo Unzner, gerente de proyecto de la UTE, sostuvo que el primer reto que se le presentó a las compañías fue coordinar las tareas lo más rápido posible. “Estos proyectos arrancan el día que se firma el contrato, entonces uno tiene que juntar el personal. En nuestro caso tenemos 2.800 personas más o menos de manera directa que tuvimos que juntar desde el día que firmamos el contrato”, explicó.

“Entonces en un plazo de 10 meses tuvimos que conseguir las 2.800 personas y mover a todo el personal indirecto que viene detrás de esas personas. Traer los equipos y hacerlo en menos de 10 meses”, agregó.

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La logística de transportar el recurso humano y los equipos fue el principal desafío para las compañías. La tarea de armar todo el plan de trabajo demandó el ingenio de los operarios. “La logística de armar todo es realmente complicada. Uno tiene que trasladar y alimentar a la gente y movilizar los materiales. Eso es complejo por la magnitud. Uno piensa que mover un trailer es una cosa, pero si tenés que llevar entre 600 o 700 trailers es otra. Entonces, un problema simple multiplicado mil veces pasa a ser un problema muy complejo”, consideró Unzner.

Otra de las complicaciones que registró el proyecto fue el lugar geográfico en donde se llevan a cabo los trabajos. La zona es muy despoblada y no cuenta con grandes centros urbanos cercanos por lo que las compañías debieron montar un campamento de 300 personas para que se pueda alojar el personal.

“La geografía es un desafío. No es una geografía muy accidentada, pero estamos en una parte del país que es muy despoblada. Entonces estamos atravesando desde Tratayen hasta la provincia de Buenos Aires donde solo hay localidades que son muy pequeñas y no podíamos alojar a la gente en esta zona”, subrayó Unzner.

El otro problema a solucionar fue el tipo de suelo. Si bien es llano, su dureza implicó que se tenga que utilizar determinada maquinaria. “No es suelo agrícola como el de la provincia de Buenos Aires donde uno va con la pala y hace el pozo. Este suelo es duro y hoy tenemos que hacer el zanjeo con excavadoras inmensas que pueden romper el suelo rocoso, que tiene distintos mantos. Sino lo hacíamos de esta manera, no podríamos haber avanzado”, explicó.

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