Covid

Lecciones aprendidas del Covid en los yacimientos neuquinos

El objetivo de las compañías es tener siempre un nivel de seguridad más que los mínimos que recomiendan la Provincia y el Ministerio de Salud de la Nación.

Mientras avanzan medidas enfocadas en el AMBA por la segunda ola del COVID-19, en los yacimientos petroleros de la Cuenca Neuquina se mantienen los protocolos de seguridad que hace un año vienen implementando las compañías. En la industria esperan que no haya medidas extraordinarias, como la vuelta a fase 1 o una crisis en el consumo, puesto que con los mecanismos actuales están en condiciones de sostener la actividad y la producción, que venía mostrando un repunte en los últimos meses.

Las medidas de prevención pasaron por todo un proceso evolutivo dado que al principio del aislamiento social y obligatorio los puestos laborales estaban en su mayoría bajo el acuerdo 223 bis (suspensiones con reducción salarial) y otra buena parte había sido derivada al home office. El objetivo era tener la menor cantidad de gente posible en las instalaciones y evitar los contactos.

Con el paso del tiempo, el conocimiento del nuevo coronavirus (y sus variantes) y la reincorporación al campo de miles de trabajadores, las compañías tienen como desafío fortalecer las prácticas preventivas.

“Los hábitos son diferentes: desde tomarse la temperatura antes de entrar a cualquier locación hasta el alcohol en gel en todas las instalaciones. También se firman declaraciones juradas antes de ingresar al yacimiento”, apuntó un referente de la industria petrolera al ser consultado por +e.

Muchas de las compañías tenían protocolos de seguridad, como es el caso de las tareas de perforación, que involucran saber quién está en la locación, qué tarea cumple y cuáles son sus horarios. Así, se establece un cronograma que, previo al aislamiento social de fines de marzo, muchas empresas habían adaptado siendo pioneras en el concepto de “burbuja”, aunque en concreto las denominaban “células”.

Una célula consiste en una cuadrilla compuesta siempre por las mismas personas, por lo que si una se contagiaba o era un caso sospechoso, todo el grupo era aislado y así se evitaba parar la producción o una maniobra.

El desafío logístico

A lo largo de todo este tiempo, los protocolos fueron cambiando, adaptándose y fortaleciéndose. El uso de barbijo y máscara facial en conjunto también se solicita en varias compañías. Incluso, los médicos e infectólogos pasaron a ser personas de consulta permanente para el diseño de los protocolos para el yacimiento, las camionetas, las oficinas y cualquier otra instalación.

“Tenemos el aprendizaje de todo un año conviviendo con la pandemia y el asesoramiento con profesionales. También tenemos campañas a través de mails y cartelería, aunque nunca nos falta el ‘entendeme bien’ que va de compañero a compañero”, señaló otro referente de una importante operadora de la Cuenca Neuquina.

El gobierno de Neuquén también elaboró un protocolo que les sirvió de base a las petroleras, desarrollado con la colaboración del Ministerio de Salud provincial. Desde las pymes hubo observaciones puesto que se duplicaban los costos, entonces el esfuerzo para mejorar la logística se volvió una prioridad. Por caso, los micros van hasta las áreas hidrocarburíferas ocupados en un 50%.

No obstante, el objetivo es controlar el virus en los espacios de trabajo, volviéndolos un lugar seguro donde estar y manteniendo las fuentes de ingresos de toda la cadena de producción en las distintas cuencas hidrocarburíferas.

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Los gremios de Vaca Muerta seguirán negociando con las cámaras empresarias.

Los gremios de Vaca Muerta seguirán negociando con las cámaras empresarias.

Un año de pandemia

Los principales hechos de la industria petrolera frente al coronavirus

  • Acciones preventivas. Para marzo del 2020, las compañías utilizaban el esquema de burbujas y la extensión del modo home office para evitar los contagios de COVID-19.
  • Aislamiento y crisis. A nivel global, el consumo de petróleo y combustibles se derrumbó. En la Argentina también sucedió y se endureció con el aislamiento social.
  • El derrumbe petrolero. Para abril, los sets de fractura y perforadores no trabajaban en Vaca Muerta. Loma Campana cerraba su actividad.
  • Suspensiones en los yacimientos. A través del artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo, casi 20 mil trabajadores petroleros fueron suspendidos con reducción de salario. La industria estaba en crisis y el mundo era una incertidumbre.
  • Prevención y repunte. La actividad petrolera y gasífera empezó a tener un repunte en los últimos meses, por lo que los protocolos de las compañías permitieron que el virus o sus variantes entren a las instalaciones.
  • Mejorar los protocolos. Las compañías petroleras ahora tienen como consultores permanentes a médicos e infectólogos para actualizar los protocolos de prevención y así garantizar la producción sin paros por el virus.

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