Argentina

Un poco de futurología en medio de la ola brava

El acuerdo con los tenedores de bonos argentinos es un paso clave para retomar la senda de inversiones. El sector petrolero fue de los pocos que había conseguido sostener el ingreso de dólares para la economía.

Cuáles son las opciones que tiene el país en medio de la debacle económica mundial a la que Argentina le agrega sus varios condimentos extra? La pregunta se abre paso en medio de un momento crucial: la negociación con los tenedores de deuda, ese primer capítulo pendiente desde hace varios meses, tantos como que el mundo era otro cuando el interrogante ya se prefiguraba entre los puntos en suspenso para saber qué era del reino de lo posible en materia económica.

En ese momento también comenzaba a tomar forma un proyecto de ley para blindar Vaca Muerta, que luego habría corrido su eje hacia un espectro más amplio al incluir a todas las cuencas productoras, según se dice. Porque lo cierto es que nadie conoce ese proyecto, que el ministro de Desarrollo Productivo Matías Kulfas ahora dice que Nación enviará al Congreso cuando haya condiciones.

También desde entonces, y ahora, rigen las generales de la ley: será muy difícil para el país atraer inversiones sin ese marco general previo, la negociación de la deuda, que implicará un desafío mayúsculo para Argentina en los próximos años, y para el que necesitará reimpulsar su sector industrial.

En el abanico de opciones acaso sigan estando las mismas: aquello que se conoce como “el campo”, el entramado de productores, inversores y corporaciones que es parte vital de la vida económica argentina. Y el sector petrolero, y Vaca Muerta en particular, que fue una usina generadora de recursos, con inversiones por unos 5000 millones de dólares anuales, algo así como la tercera parte de las reservas que hoy tendría el Banco Central de la República Argentina (BCRA).

La realidad de ese nivel de actividad, ahora en su crisis más profunda por la caída de precios del crudo (hoy en tendencia alcista) y el coronavirus, parece una quimera.

Pero lo cierto es que también la velocidad de los cambios en la industria suelen darse con la misma rapidez.

¿Una ley puede contribuir a ese esquema de estabilidad con ciertas garantías?

Puede que sí. Sería una señal. De hecho lo es que un ministro nacional revitalice el tema como lo hizo Kulfas esta semana, planteando un hipotético camino legislativo para ese cuerpo normativo.

Sin embargo, no es algo que les quite el sueño a las empresas productoras. Claramente, el grueso de ellas solo pedirían un mercado sin intervenciones (locales) y garantías para poder exportar el crudo excedente en el país.

El plan había funcionado desde el 2016 hasta agosto del 2019 con algún que otro sobresalto: un crecimiento constante de la producción no convencional, el ingreso de miles de millones de dólares y la promesa cercana de, en aquel mundo, poder salir con exportaciones de petróleo y gas.

Argentina tiene la posibilidad de bombear 200.000 barriles de petróleo adicionales desde Neuquén, en dirección al Atlántico y hacia el Pacífico.

Sería por oleoductos que están ociosos, como el testimonio de lo que podrían ser y no son.

De nuevo: una ley es importante y acaso podría ofrecer un estímulo adicional a las inversiones. También es cierto que el actual proceso incluye una etapa de construcción de confianza.

¿Cuál es la política energética del actual gobierno? ¿Pudo o no haber hecho algo más que lo que parece comenzar a hacer ahora? Nadie dice que el contexto sea el adecuado. Sino que algún día hay que empezar.

La designación de autoridades en YPF parece ir en ese sentido. La empresa, principal motor energético del país, está presionada por su deuda de corto plazo. Quizás haya ahí una primera clave para medir la velocidad de los sucesos por venir. Necesita generar ingresos y decidir de dónde y cómo los obtendrá. Claro, al país no le alcanzará solo con ese movimiento. Argentina necesitará exportar más petróleo y gas para descomprimir al BCRA. Nación parece dar señales de que lo entiende más claramente. Aunque por estas horas todo se trate de rendir un examen central, que tiene la conocida cara de los acreedores externos.

En esta nota

Comentarios