¿Por qué solo 15 egresados del Instituto Vaca Muerta consiguió trabajo?

Apenas el 3% de los egresados del IVM halló empleo. Equipos parados, altos costos y la espera del despegue en 2027 explican por qué Vaca Muerta no los absorbe.

Egresados del Instituto Vaca Muerta: 500 jóvenes certificados, pero solo el 3% consiguió empleo en la industria.

En el cierre del encuentro de directores ejecutivos de la Argentina Oil & Gas Patagonia 2026 (AOG Patagonia), el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, informó que el Instituto Vaca Muerta (IVM) certificó a 500 jóvenes y que solo el 3% consiguió trabajo en la industria, es decir, unas 15 personas. El reclamo puso un tema ríspido sobre la mesa y lo cierto es que el dato del 3% admite varias lecturas posibles. Una de ellas es la que presenta el consultor Roberto Lino Blanco. El analista asegura que el minusculo resultado que exhibió Marín no revela una falla del instituto, refleja una cuenca que todavía no opera a plena capacidad, donde la mano de obra es cara y nadie quiere pagarla a cuenta.

"Las empresas de servicios contratan cuando tienen contratos con fecha. Si las operadoras bajan un mensaje claro sobre cuántos equipos de perforación y fractura van a ocupar, y desde cuándo, los contratistas pueden armar cuadrillas con anticipación. Ahí entran los egresados del IVM", asegura Blanco.

Horacio Marín, CEO de YPF, advirtió que el instituto «va a tener poca vida» si la industria no incorpora egresados.

Una cuenca que todavía no trabaja a pleno

Según el análisis, de los 15 sets de fractura que hay en Vaca Muerta, hoy cuatro están parados. En julio llegaron a ser siete. El motivo no es la falta de pozos ni de gente, sino que la evacuación todavía no está terminada: el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) entra en enero de 2027 y el proyecto de GNL de Southern Energy S.A. (SESA), en el segundo semestre de 2027.

De acuerdo al punteo que desgrana Blanco, los datos del año confirman la foto general: En julio, la ocupación de los sets cayó al 50% del tiempo disponible, contra el 68% de junio. Operaron 8 de 15. Por otro lado, la capacidad ociosa de bombeo ronda el 30%, según estimaciones de Luciano Fucello (NCS Multistage). Finalmente, cuatro sets vinculados a YPF concentran cerca de la mitad de las etapas. El resto se reparte el volumen remanente.

Con equipos ociosos, ninguna empresa de servicios arma cuadrillas nuevas, y la puerta de entrada de un egresado es justamente el puesto inicial en una cuadrilla que se conforma para un equipo que se activa. Las 1.200 incorporaciones de YPF existen, pero en un mercado con capacidad sobrante se cubren primero con personal experimentado que rota entre contratistas, no con primeros empleos.

"La mano de obra en Vaca Muerta es cara: un operador de fractura percibe entre $7 y $9,8 millones brutos mensuales. Nadie quiere pagar ese costo a cuenta, y nadie toma gente sin tener los contratos que lo garantizan. Una empresa de servicios no suma una cuadrilla por un equipo que quizás se active: la suma cuando tiene la orden de trabajo firmada", agrega.

El oleoducto VMOS entra en enero de 2027 y el GNL de SESA, en el segundo semestre de ese año.

Formar antes de la demanda

El IVM se inauguró el 16 de marzo de 2026. Tiene siete meses de vida y una meta de 15.000 operarios en cinco años, a razón de 3.000 por año. Los 500 certificados quedan por debajo de ese ritmo.Sin embargo, lo cierto es que la capacidad de formación también se construye, y escalarla tiene sentido a medida que la demanda se confirma.

Según Blanco, la lógica de tiempos favorece al instituto: la formación de un operario lleva meses y la activación de un equipo, semanas. Si la industria esperara a que la demanda apareciera para capacitar, el cuello de botella de 2027 sería la mano de obra y no la evacuación.

Roberto Lino Blanco, consultor en Oil & Gas: "El 3% no mide al instituto, mide la actividad" de la cuenca.

La señal que falta

Las empresas de servicios contratan cuando tienen contratos con fecha. A partir de enero, la demanda crecerá por tres hechos concretos: el Plan de Promoción de la Producción del Gas Natural Argentino (Plan Gas), el VMOS, que hay que llenar, y SESA, que exige perforar pozos de gas para el primer barco de GNL. Noviembre y diciembre serán meses de preparación puertas adentro de las operadoras.

"El compromiso ya existe en el papel: al lanzar el instituto, Marín sostuvo que todas las operadoras y empresas de servicios se comprometían a incorporar gente nueva a partir de esa certificación. Lo que falta es convertir ese compromiso en un calendario", asegura el consultor.

Para terminar, enumera cuatro propuestas: Previsión de ocupación de equipos; mesa de abastecimiento con capítulo de capital humano; bolsa de egresados visible; y medir bien.

Para Lino Blanco, el 3% mide una cuenca con cuatro sets de fractura parados a la espera de evacuación, y bajar los brazos ahora sería castigar a la única pieza de la cadena que llegó a tiempo. La respuesta no es dudar del IVM, sino darle a la industria previsión y un escenario claro. Cuando las operadoras definan cuántos equipos ocuparán en 2027, esos 500 jóvenes, y los miles que vienen, serán la primera fila de la contratación.