“La política productiva debe tener una fuerte orientación a impulsar las exportaciones. Tenemos que salir del extractivismo y generar una industrialización de base nacional, pyme y tecnológica, que permita desarrollar una cadena de proveedores en torno a los recursos naturales”, sostuvo el mandatario aquel día.
“Enviaré a este Congreso un proyecto de ley para el desarrollo hidrocarburífero que promueva y estimule la inversión nacional e internacional en el sector. Y que facilite el desarrollo de la cadena de valor industrial, tecnológico y de servicios que nos permita crear cientos de miles de empleos directos e indirectos en los próximos años”, añadía el entonces flamante presidente.
“Las 60 medidas”, así lo denominan en el gobierno y se lo conoce públicamente al plan del albertismo para la pospandemia. Incluiría promoción de obra pública, minería con foco en el litio y los hidrocarburos con Vaca Muerta en el centro.
El ministro de Desarrollo Productivo de la Nación, Matías Kulfas, mantiene reuniones con autoridades de gobierno provinciales, cámaras empresarias y hasta inversores para llevarles tranquilidad, y poco a poco va deslizando detalles de la agenda del gobierno en producción, desarrollo y cadenas de valor de los recursos naturales.
Este programa algunos lo llaman “Plan Marshall” y otros lo consideran el “New Deal” de Alberto Fernández. Kulfas lo denominó “New Green Deal”, puesto que involucra a las energías renovables y la agroindustria.
Este “new deal” para los hidrocarburos abarcaría beneficios para los inversores en la formación Vaca Muerta, también para los que se arriesguen en el offshore -están pendientes nuevas licitaciones en el mar- y en proyectos complejos como lo es la recuperación de petróleo o también conocida como “terciaria”.