En las antípodas del ranking, Formosa ostenta la factura más económica del país con apenas $24.426 para el mismo consumo. El AMBA también goza de valores bajos: los clientes de Edesur pagan $34.592 y los de Edenor, $34.824. La brecha entre Neuquén y la capital nacional totaliza 127 puntos porcentuales.
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Gas Natural: el sur padece los costos más altos
El escenario del gas natural revela otra distorsión profunda. Tierra del Fuego registra la factura más cara para usuarios residenciales sin subsidio, con un valor de $118.627. Santa Cruz la escolta de cerca con $115.615. En Neuquén, la boleta escala a $50.352.
Por el contrario, el norte y el litoral acceden a los servicios de gas más baratos del territorio. En Tucumán, el costo cae a $21.433. Los usuarios de la zona norte de la Provincia de Buenos Aires abonan $25.554 y los de Litoral Gas en Santa Fe, $26.614.
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El peso de los subsidios: ¿quién paga la tarifa real?
El impacto en los bolsillos responde directamente al esquema de subsidios estatales. El estudio detalla que, en promedio, las tarifas que pagan los hogares cubren el 61% de los costos totales de los servicios públicos. El Estado nacional financia el 39% restante de la canasta.
Al analizar servicio por servicio, la carga se divide de forma desigual. En el sistema eléctrico, el usuario aporta el 72% del costo real de la energía mediante su factura, mientras el Estado asume solo el 28%. Para el gas natural, las familias abonan el 71% del costo de abastecimiento.
Con la vigencia del nuevo esquema de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), el Estado otorga una bonificación del 50% en el precio mayorista, pero esto aplica de forma exclusiva hasta un umbral específico de consumo. Los hogares que superan ese límite abonan la tarifa plena, un factor que eleva drásticamente los montos finales en zonas frías como la Patagonia.