El detalle del recorte
La estructura previa —vigente desde 2006, con modificaciones en 2023— incluía 2 autoridades políticas y 11 gerencias de área, a las que se sumaban 45 gerencias de segundo nivel, 49 subgerencias, 240 departamentos y 283 divisiones. Con la nueva normativa, el tope general baja a 272 unidades, lo que representa una reducción cercana al 58%.
El vocero presidencial, Adrián Ravier, celebró la medida y precisó que "durante la gestión libertaria se pasó de 645 cargos a 272, un 57,83% menos".
Los nuevos topes por nivel
El decreto deroga la normativa anterior y establece límites máximos para cada estamento. Las gerencias de segundo nivel operativo tendrán un máximo de 32, frente a las 45 anteriores. Las subgerencias bajan de 49 a un tope de 48. Los departamentos, que llegaban a 240, quedan limitados a 168. Y las divisiones, que sumaban 283, se reducen drásticamente a solo 7. A esto se suma 1 Auditoría Interna Adjunta y 4 Supervisiones de Auditoría.
El propio decreto lo resume así: "deberá prever un máximo de treinta y dos (32) Gerencias de segundo nivel operativo, cuarenta y ocho (48) Subgerencias… ciento sesenta y ocho (168) Departamentos y siete (7) Divisiones".
El Complejo Nuclear Atucha es un centro de generación de energía nuclear de Argentina que incluye las plantas Atucha I y Atucha II.
Las siete gerencias de área
El nuevo organigrama reporta directamente a la Presidencia y Vicepresidencia del organismo, junto con la Unidad de Auditoría Interna, la Gerencia de Asuntos Jurídicos y la Gerencia de Coordinación General. Debajo de esa cúpula, quedan siete gerencias de área. La de Energía Nuclear concentra la investigación y el desarrollo para reactores y centrales, abarcando todo el ciclo del combustible nuclear. La de Investigación y Desarrollo de Grandes Proyectos conduce iniciativas de alta complejidad como la Central Argentina de Elementos Modulares (CAREM).
La de Aplicaciones Nucleares a la Salud dirige el Plan Nacional de Medicina Nuclear "NUCLEOVIDA" y la investigación en radiofarmacia y radioterapia. La de Producción de Radioisótopos y Aplicaciones de la Radiación se enfoca en la operación del reactor RA-3 y la provisión de insumos para la industria y la medicina. La de Seguridad Nuclear y Ambiente supervisa la protección radiológica, la gestión de residuos radiactivos y el cumplimiento de salvaguardias internacionales. La de Articulación Institucional gestiona la comunicación, los convenios con universidades y los institutos académicos dependientes de la CNEA. Y la de Administración y Gestión coordina los recursos humanos, económicos, la ciberseguridad y la vinculación tecnológica.
Las autoridades de la CNEA tienen 60 días para presentar el proyecto de estructura de nivel inferior —departamentos y divisiones— que completará la reorganización. Los gastos de la reforma se cubrirán con los créditos presupuestarios ya asignados al organismo.
Un ajuste con antecedentes y críticas
La reestructuración llega tras los 100 despidos registrados a principios de mes, aunque el Gobierno confirmó oficialmente 61 desvinculaciones. Desde el sector científico, Ignacio Cortés, integrante del grupo de Física, Estadística e Interdisciplina de la CNEA, advirtió a Página/12: "Las autoridades dicen que con estas reestructuraciones y privatizaciones están favoreciendo el desarrollo de la energía atómica, pero en realidad es lo contrario. Las personas que trabajamos en la institución decimos que no, que esto es falso porque nos están quitando el dominio de estas tecnologías".
Los gremios ATE y APCNEAN, por su parte, señalaron que la reducción compromete la producción de radioisótopos para tratamientos oncológicos y acelera la fuga de profesionales calificados.