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Las provincias apuran un acuerdo mientras el Brent baja a u$s 28

El piso de los 50/52 desvela a la mayoría de las provincias petroleras. Está en juego el nivel de producción y los recursos que perciben por regalías y la actividad económica.

Las provincias productoras de petróleo buscan acercar diferencias en torno al precio sostén del barril argentino para mantener márgenes de producción y no profundizar un cuadro que para varias es delicada en materia económica.

Neuquén, Chubut, Santa Cruz y Río Negro, son parte del nudo de la situación, en un contexto en el que también las empresas productoras juegan su propio juego. Uno en el que obtendrán más o menos rentabilidad, de acuerdo al tipo de valor que finalmente determine el gobierno nacional y también si si se trata de empresas integradas (producen y refinan su crudo) o no integradas (solo producen).

La brecha de precios que plantean las provincias oscila entre los 47 y los 52 dólares. En buena medida, se trata de un rango que no alteraría el precio interno de los combustibles, una de las variables centrales que tendrá en cuenta el gobierno nacional a la hora de bajar o subir el pulgar en torno a un precio determinado para el barril.

La búsqueda de acuerdos llega en medio de la caída histórica del precio del petróleo, que hoy volvió a precipitarse. El Brent cotizó en los mercados europeos en 28 dólares. El nuevo piso llega a tan solo una semana de la cota desde la que comenzó su abrupto descenso: la brecha de 50, luego de que Rusia y Arabia Saudita no alcanzaran un acuerdo en torno a los recortes de producción en la OPEP+, algo que provoca excedentes en medio del auge del coronavirus y su impacto en las potencias industriales.

Un barril en torno a los 50/52 dólares es el escenario previo al derrumbe del precio a nivel nacional. Para las provincias productoras, se trata de una forma de mantener ciertos niveles de actividad y evitar un derrumbe definitivo en las inversiones, además de mantener miles de puestos de trabajo asociados directa o indirectamente a la industria.

Al grueso de las perforadoras, también les permitiría no padecer el límite de sus costos de producción. Es el caso de las compañías que no refinan su crudo, que deben ir a las refinadoras y aceptar un valor de compra más cercano al internacional, algo que las pondría en una situación insostenible.

Para las provincias, implica detener el derrumbe de ingresos fiscales y regalías hidrocarburíferas: Neuquén había perdido 15 por ciento de su recaudación atada a petróleo y gas en enero, si bien en otro escenario, más benévolo, pero con el lastre de la caída de la producción gasífera y el freno del precio interno de entonces, que, por el contexto mundial, hoy es parte de lo que más desean.

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