La desconexión entre gremios y empresas viene desde fines de diciembre, cuando concluyó la conciliación obligatoria y pasaron a una "voluntaria" que concluye el día 28. La situación se encaminó cuando el petrolero privado Pereyra y su par de los jerárquico Manuel Arévalo tuvieron una audiencia con los ministros nacionales Claudio Moroni de Trabajo y Matías Kulfas de Desarrollo Productivo. Fue el viernes último, donde Moroni se comprometió a convocar a los representantes empresarios.
El martes último, la gestión de Moroni dio frutos: Pereyra y Arévalo se reunieron con los representantes de la Cámara de Empresas Productoras de Hidrocarburos (CEPH) y de la Cámara de Empresas de Operaciones Petroleras Especiales (CEOPE). Allí llevaron a la mesa de negociaciones el reclamo de revertir todos los telegramas de despidos y la reubicación de los 1200 operarios que tienen suspendidas sus tareas.
Según el comunicado enviado este mediodía, hubo un "avance positivo de las negociaciones desarrolladas en el ámbito del Ministerio de Trabajo de la Nación entre las cámaras empresarias y las organizaciones gremiales". Estas expresiones le bajan la intensidad al conflicto, puesto que en la serie de asambleas informativas por yacimientos de la Cuenca Neuquina se advertía de la posibilidad de ir a un plan de lucha en Vaca Muerta.
Los sindicatos denuncian los despidos de parte de empresas de servicios petroleros que empezaron siendo 600 y luego, tras las revisiones, se cuentan cerca de 700. Además, el complejo panorama que tienen los operarios suspendidos, que sería "la antesala del despido" según palabras del propio Pereyra. En Añelo, irán trabajadores de toda la cuenca a escuchar los avances de estos últimos diálogos y en qué consiste el acuerdo al que podría llegarse a las 17.
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