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¿Por qué Kicillof dice que Buenos Aires es petrolera?

El gobernador bonaerense se refirió al rol que podría tener la provincia en la industria petrolera. El subsecretario de Energía explicó la posición oficial.

El proyecto de Axel Kicillof, gobernador de Buenos Aires, para que su provincia sea considerada "petrolera" encendió la polémica en el sector, en especial en la relación con las provincias patagónicas que conforman la Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos (OFEPHI).

Aunque el tema cobró relevancia a principios de año, la pandemia lo enterró. Una vez que el coronavirus dejó de estar en la agenda pública, el proyecto vuelve a levantarse, de la mano de declaraciones que el gobernador hizo esta semana.

En la inauguración de una central térmica de cogeneración de energía eléctrica en la Refinería de YPF en La Plata, Kicillof sostuvo que la "elaboración y la industrialización" de los hidrocarburos hace a Buenos Aires una provincia petrolera.

En la provincia más grande del país están las refinerías de YPF en La Plata, de Raízen (Shell) en Dock Sud, de Axion (Pan American Energy) en Campana y de Puma Energy (Trafigura) en Bahía Blanca.

También se localizan los polos petroquímicos que están en las inmediaciones, como los de Ensenada - La Plata, Dock Sud (en el partido de Avellaneda), Zárate - Campana y Bahía Blanca.

Buenos Aires es, además, donde terminan los gasoductos troncales, cerca de los mayores centros de consumo, en las inmediaciones de la Capital Federal, en un país precisamente poco federal.

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Kicillof durante una de las visitas a instalaciones de empresas petroleras que protagonizó este año. En este caso, en una planta de refinación de PAE en Campana (Buenos Aires).

Kicillof durante una de las visitas a instalaciones de empresas petroleras que protagonizó este año. En este caso, en una planta de refinación de PAE en Campana (Buenos Aires).

Para el subsecretario de Energía de la provincia, Gastón Ghioni, "el petróleo es el insumo para la refinación y la petroquímica y nuestra discusión es conceptual; ¿queremos una economía argentina meramente extractivista y primarizada o que sea industrial, con empleo y valor agregado en origen?"

"Cuando Axel (por el gobernador Kicillof) dice eso, lo que planteamos es si únicamente vamos a exportar los excedentes de Vaca Muerta o trabajar con eso en la industria para tener un desarrollo productivo con los proveedores petroleros, las refinerías y la industria petroquímica", afirmó.

En este contexto, la entrada de Buenos Aires a la OFEPHI sería solo una circunstancia derivada, según Ghioni.

Esta organización tuvo su esplendor entre 2011 y 2015, en la segunda gestión de Cristina Kirchner, con la renacionalización de YPF y la salida de Repsol de la petrolera estatal. Fue entonces que las provincias ocuparon un rol estratégico en la definición de la política energética.

Ya con Mauricio Macri como presidente y gobernadores en su mayoría peronistas, la OFEPHI perdió el brillo y Vaca Muerta fue casi exclusivamente el lugar protagónico de la energía.

Para Buenos Aires, el valor de ser considerada petrolera vendría de una relación más aceitada con la Nación para formar parte de las decisiones y que su sector fabril sea tenido en cuenta, algo que fue rechazado meses atrás por otros proveedores de la industria, sobre todo en Neuquén.

El sector del kirchnerismo más afín a Cristina Fernández que al peronismo moderado que encarna Alberto Fernández indica que sería un error que los excedentes de Vaca Muerta vayan a la exportación.

En su lugar, el proyecto que tienen es desarrollar a la industria, y tener pequeñas escalas de Gas Natural Comprimido (GNC) y Gas Natural Licuado (GNL) para el transporte público y vehicular, un segmento que podría generar demanda firme y sostenida para el gas de Vaca Muerta, en vez de una planta de licuefacción, que califican como imposible de ejecutar por la cantidad de dinero que hace falta invertir y el financiamiento escaso, además de la curva de aprendizaje que todavía la Argentina no realizó y la sobreoferta mundial de GNL.

En los últimos años, Excelerate Energy y Transportadora de Gas del Sur (TGS) estuvieron desarrollando un piloto para exportar gas licuado. Tanto esa planta como el barco regasificador de Escobar están en Buenos Aires, la provincia que sueña con ser petrolera.

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