Además, la AIE calcula que el conflicto llegó a bloquear más de 14 millones de barriles diarios de producción en la región, una interrupción sin precedentes recientes que alteró el equilibrio del sector y aceleró la caída de los inventarios globales.
tag:reuters.com,2022:newsml_KBN2OQ0V5
La AIE proyecta más oferta que demanda de crudo en 2027. REUTERS/Dado Ruvic
Para el organismo, la mayor disponibilidad de crudo podría convertirse en una oportunidad para recomponer las existencias comerciales y fortalecer los depósitos de los países importadores. "Podría proporcionar un alivio para el mercado y una oportunidad para reponer stocks agotados o construir nuevas reservas estratégicas", señaló la agencia.
El regreso del petróleo del Golfo empieza a tomar forma
La recuperación comienza a reflejarse en el movimiento de cargamentos en la región. De acuerdo con información recopilada por Reuters, el incremento de las transferencias de petróleo entre buques en el Golfo de Omán permitió que los flujos desde Medio Oriente volvieran a acercarse a los 12 millones de barriles diarios, luego de haber caído hasta 9,6 millones durante mayo en el momento más crítico del conflicto.
El informe sostiene que, si el acuerdo político entre Washington y Teherán logra sostenerse, la producción y las exportaciones desde el Golfo retomarán paulatinamente sus niveles habituales. En ese escenario, el levantamiento del bloqueo naval estadounidense permitiría que el petróleo iraní vuelva a los mercados internacionales con mayor normalidad.
De todos modos, la AIE advierte que la recuperación no está garantizada. Las tareas de desminado en la zona y la necesidad de restablecer plenamente las condiciones de navegación todavía representan factores de incertidumbre para el comercio marítimo.
Estrecho de Ormuz 5
Estrecho de Ormuz: la posible normalización de los embarques cambia las perspectivas
El eventual exceso de oferta que proyecta la agencia para 2027 llegaría después de un año todavía marcado por restricciones en la producción. Para 2026, la entidad estima una caída de 3,9 millones de barriles diarios en la oferta mundial, ya que las pérdidas de producción en Medio Oriente superarían el crecimiento previsto en América.
En paralelo, Rusia mantuvo prácticamente sin cambios sus exportaciones de crudo y combustibles refinados durante mayo, en torno a 7,4 millones de barriles diarios, pese a los ataques con drones sobre sus refinerías. Según la AIE, esa situación llevó al gobierno ruso a privilegiar el abastecimiento doméstico de combustibles mientras incrementaba las ventas externas de petróleo.
La caída del consumo se extiende más allá de Medio Oriente
El conflicto también dejó su marca sobre la demanda global. En su reporte, la agencia observa que la destrucción de consumo no se limita solo a las economías directamente afectadas por la guerra, sino que comenzó a extenderse hacia otras regiones.
Las entregas de combustibles muestran signos de debilitamiento, particularmente en el caso del gasoil, mientras que el consumo mundial de petróleo cerraría este año con una caída de 1,1 millones de barriles diarios, tras un desplome de 5 millones de barriles diarios entre abril y junio. La expectativa de la AIE es que esa tendencia se revierta durante 2026, favorecida por un contexto de precios más bajos y una recuperación de la actividad económica internacional.
PETROLEO-AIE.jpeg
Imagen de un buque petrolero frente a Tuas en Singapur. FOTO DE ARCHIVO. Julio, 2015. REUTERS/Edgar Su
La AIE anticipa un fuerte superávit de petróleo para 2027
El informe también pone el foco sobre la evolución de los inventarios mundiales, que continúan descendiendo como consecuencia de la crisis de abastecimiento iniciada a fines de febrero. Desde el comienzo del conflicto, las reservas globales se reducen a un ritmo cercano a 3,8 millones de barriles diarios, mientras que solo durante mayo la caída rondó los 4,6 millones de barriles por día, según datos preliminares de la AIE.
De esta manera, la agencia estima que en 2027 la producción superaría al consumo en alrededor de 5 millones de barriles diarios, configurando uno de los mayores excedentes petroleros. De confirmarse esa proyección, el mercado internacional ingresaría en una nueva etapa, caracterizada por una mayor disponibilidad de hidrocarburos y una presión bajista sobre los precios del crudo, un escenario muy diferente al que dominó la primera mitad de la guerra en Medio Oriente.