Hoy el contexto es diferente. Algunas compañías se retiraron de áreas exploratorias luego de resultados que no cumplieron las expectativas iniciales, mientras que el Estado mantiene el interés por ampliar el conocimiento del potencial hidrocarburífero del mar argentino con nuevos permisos de exploración.
La polémica que rodeó a la exploración frente a Mar del Plata
El punto de partida fue el 31 de diciembre de 2021, cuando desde la administración de Alberto Fernández aprobaron, mediante la Resolución 436/2021, la campaña de adquisición sísmica en los bloques CAN 100, CAN 108 y CAN 114 de la Cuenca Argentina Norte.
El proyecto, desarrollado por Equinor junto con YPF y Shell, contemplaba estudios sísmicos en áreas ubicadas a más de 300 kilómetros de la costa de Mar del Plata para evaluar la existencia de recursos de petróleo y gas.
La decisión generó un amplio rechazo de organizaciones ambientalistas, vecinos y distintos sectores de la costa atlántica. Durante los primeros meses de 2022 se multiplicaron las movilizaciones, mientras Greenpeace y otras organizaciones presentaron acciones judiciales para frenar el proyecto al considerar que podía afectar la biodiversidad marina y el ecosistema.
ExxonMobil dejó un bloque offshore en Surinam.
El conflicto también pasó por los tribunales. En febrero de 2022, el Juzgado Federal N°2 de Mar del Plata dictó una medida cautelar que suspendió temporalmente la autorización otorgada por el Estado nacional. Más adelante, la causa atravesó distintas instancias judiciales hasta que la exploración pudo continuar bajo nuevas condiciones y exigencias ambientales.
La controversia convirtió al offshore en uno de los temas energéticos más discutidos de esos años y abrió un debate sobre el desarrollo de los recursos hidrocarburíferos, la protección ambiental y la actividad económica en la plataforma continental.
Del pozo Argerich al nuevo impulso para explorar el Mar Argentino
Con el paso del tiempo, el escenario cambió. Las expectativas sobre la Cuenca Argentina Norte se moderaron luego de que el pozo Argerich, considerado el primer gran test exploratorio en aguas profundas del país, no encontrara hidrocarburos comercialmente explotables.
A ese resultado se sumó este año la devolución al Estado de los bloques CAN 107 y CAN 109 por parte de Shell y QatarEnergy, una decisión que la Secretaría de Energía formalizó una vez finalizada la etapa de adquisición sísmica.
Pese a ese retroceso, el Gobierno volvió a apostar por la exploración offshore. La semana pasada puso en marcha el proceso para licitar el área CAN_200, un bloque de unos 5.000 kilómetros cuadrados ubicado también en la Cuenca Argentina Norte.
La iniciativa surgió tras una manifestación de interés presentada por Challenger Energy Group y prevé la convocatoria a un concurso público internacional para otorgar permisos de exploración y, eventualmente, concesiones de explotación.
Sea Lion avanza en Malvinas
Por su parte, el proyecto Sea Lion continúa avanzando en las Islas Malvinas. El desarrollo, ubicado unos 220 kilómetros al norte del archipiélago, es llevado adelante por la empresa de capitales israelíes Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration y representa uno de los mayores descubrimientos offshore aún no desarrollados del mundo.
A fines de 2025, las compañías aprobaron la decisión final de inversión para la primera etapa del proyecto, que demandará alrededor de US$1.800 millones.
La iniciativa contempla la instalación de un buque flotante de producción, almacenamiento y descarga (FPSO) y prevé comenzar a producir petróleo en 2028. La primera fase apunta a recuperar unos 170 millones de barriles y alcanzar una producción cercana a los 55.000 barriles diarios.
En medio de ese escenario, Matías Kulfas, exministro de Desarrollo Productivo durante la gestión de Fernández, volvió a instalar la discusión al comparar la reacción que generó la exploración offshore frente a Mar del Plata con el avance del proyecto petrolero en las Islas Malvinas. A través de un mensaje publicado en X, recordó la campaña que impulsó Greenpeace contra la exploración autorizada en 2021 y cuestionó la ausencia de pronunciamientos de la organización ambiental sobre Sea Lion.
"Semanas atrás el gobierno de ocupación ilegal de las Islas Malvinas anunció que próximamente se iniciará la explotación petrolera del proyecto Sea Lion. Hasta el día de la fecha no he podido encontrar ninguna declaración de Greenpeace sobre este reciente anuncio, ni campaña de boicot, ni peticiones en change.org ni valientes activistas abrazados a las ballenas. ¿Será que cierto activismo e indignación posee una tendenciosa selectividad?", escribió.