Durante la última semana, ambos contratos en los precios del crudo registraron subas significativas, cercanas al 17% en el caso del Brent y al 13% para el WTI, en lo que constituyó el mayor salto semanal desde el inicio del actual conflicto.
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La producción de petróleo tardará meses en volver a niveles previos al conflicto de Medio Oriente.
Menos barriles disponibles y un mercado bajo presión
El trasfondo de la suba está directamente vinculado a la reducción de la oferta global. Fuentes citadas por Reuters indicaron que, pese al estancamiento, los intentos de mediación, con participación de Pakistán, continúan abiertos, aunque sin resultados concretos luego de que el presidente estadounidense Donald Trump cancelara un viaje diplomático clave y le transmitiera a Irán que el canal de diálogo quedaba abierto a la espera de un contacto directo desde Teherán.
“El estancamiento diplomático significa que cada día entre 10 y 13 millones de barriles de petróleo no llegan al mercado internacional, lo que empeora un equilibrio petrolero ya de por sí ajustado. Por lo tanto, solo hay una dirección posible para los precios del crudo”, afirmó Tamas Varga, analista de PVM Oil Associates.
A este cuadro se suma el impacto operativo en la logística energética: Teherán mantiene fuertes restricciones sobre el estrecho de Ormuz, mientras Washington refuerza el bloqueo sobre puertos iraníes. Los datos de la consultora Kpler muestran que el tránsito marítimo sigue en niveles mínimos, con apenas un buque tanque de productos petroleros ingresando al Golfo durante el domingo.
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Las advertencias del mercado
En paralelo, los bancos ajustan sus escenarios frente a un contexto que reúne riesgos de oferta y tensiones entre los países. Goldman Sachs elevó sus proyecciones para el cuarto trimestre y estimó un Brent en torno a los 90 dólares por barril y un WTI en 83 dólares.
Desde la entidad, los analistas encabezados por Daan Struyven advirtieron que el escenario podría escalar más allá de lo previsto: “Los riesgos económicos son mayores de lo que sugiere nuestro escenario base del crudo debido a los riesgos netos al alza para los precios del petróleo, los valores inusualmente altos de los productos refinados, los riesgos de escasez de productos y la escala sin precedentes del impacto”.
El Estrecho de Ormuz, en el centro del conflicto
La situación en el Golfo Pérsico se consolida como el principal factor de inestabilidad. En las últimas horas, Trump mantuvo una comunicación telefónica con el primer ministro británico, Keir Starmer, centrada en la necesidad de reactivar la circulación marítima en el estrecho de Ormuz.
Desde Londres advirtieron sobre el impacto potencial del conflicto. Starmer alertó por “graves consecuencias para la economía global y el costo de vida en el Reino Unido”, de acuerdo con un comunicado oficial.
El intercambio se dio luego de una nueva señal de endurecimiento por parte de Irán. Autoridades en Teherán remarcaron que la vía marítima no volverá “bajo ninguna circunstancia” a su funcionamiento previo tras semanas de restricciones, lo que refuerza la presión sobre los precios internacionales y suma incertidumbre sobre el abastecimiento energético.
En ese contexto, el tránsito de buques continúa fuertemente limitado. Los registros de seguimiento marítimo muestran una operatoria reducida a un nivel marginal, con apenas algunas embarcaciones cruzando la zona durante el fin de semana.