El proyecto que está en juego
Antes de entender el acuerdo, es necesario dimensionar lo que está en disputa. Vicuña —integrado por los yacimientos Josemaría y Filo del Sol, en la cordillera sanjuanina— proyecta una inversión de 18.000 millones de dólares a lo largo de una década, operado en partes iguales por las multinacionales BHP y Lundin Mining.
Se trata de una de las cinco minas de cobre más grandes del mundo, con exportaciones anuales estimadas en torno a los 6.000 millones de dólares.
El problema estructural es geográfico: el yacimiento está en suelo sanjuanino, pero su principal corredor logístico —más de 200 kilómetros de traza— atraviesa territorio riojano por la zona de Guandacol, lo que convierte a La Rioja en un actor con poder de veto sobre la operativa diaria del proyecto.
Del bloqueo al diálogo
El conflicto se agudizó el 14 de abril de 2026, cuando la jueza riojana María Greta Decker, con sede en Chilecito, ordenó la suspensión de actividades del proyecto en territorio provincial por 30 días y prohibió la circulación de maquinaria pesada por el corredor Guandacol.
El argumento central fue la falta de una Evaluación de Impacto Ambiental integral presentada ante las autoridades riojanas, pese a que el núcleo del proyecto cuenta con aprobación ambiental de San Juan.
Ante el corte, Vicuña recurrió a la Justicia sanjuanina, que emitió una medida cautelar para garantizar la continuidad operativa, mientras la empresa derivó su logística hacia una ruta alternativa dentro de San Juan, en condiciones más complejas y costosas.
La disputa comenzó a descomprimirse mediante una presentación conjunta entre el Gobierno riojano y la empresa ante la magistrada, lo que derivó en un principio de acuerdo para normalizar la circulación y sentó las bases de la reunión entre Quintela y Morea.
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El corredor Guandacol, de más de 200 km, es el acceso clave del megaproyecto Vicuña al corazón de la cordillera.
Secretaría de Minería.
Los siete puntos del entendimiento
El ministro de Trabajo y Minería de La Rioja, Federico Bazán, detalló los ejes del acuerdo preliminar que integrará el documento marco actualmente en elaboración:
- Mantenimiento del camino de acceso a Guandacol, financiado por la empresa.
- Ejecución de un by pass como obra vial complementaria para desviar el tránsito pesado del casco urbano, con una inversión estimada en 10 millones de dólares.
- Incorporación de proveedores locales mediante un registro formal que ordene la participación del sector privado riojano en la cadena de valor.
- Generación de empleo directo para trabajadores de La Rioja en las distintas etapas del proyecto.
- Plan de capacitación y formación profesional orientado a la mano de obra local.
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Control y fiscalización ambiental sobre cualquier impacto en territorio riojano, con mecanismos de supervisión a cargo del gobierno provincial.
- Acuerdo escrito y formal, con todos los términos plasmados en un documento que ambas partes prevén firmar en el corto plazo.
Bazán fue contundente respecto a la postura provincial: "La única forma en que buscamos desarrollar la minería es si impacta de manera directa en La Rioja".
Una agenda de cooperación con fecha de vencimiento
Desde Vicuña, Morea valoró el clima del encuentro. "Fue una muy buena reunión, con una agenda de trabajo concreta y una voluntad compartida de seguir avanzando en los temas que venimos construyendo junto a la provincia", afirmó el directivo, quien también preside la Cámara Minera de San Juan.
En paralelo, la empresa retomó la circulación bajo el Plan Invierno 2026, con protocolos estrictos: vehículos livianos con ingreso habilitado entre las 6 y las 14 horas, equipos pesados hasta el mediodía y transporte de personal desde las 5 de la mañana bajo modalidad especial.
Mientras tanto, Vicuña avanza en la construcción del denominado "Corredor Norte", un acceso completamente dentro de San Juan que busca eliminar a largo plazo la dependencia logística del paso riojano.
La decisión de inversión, en la mira
El acuerdo llega en un momento crítico para el proyecto. El CEO de Vicuña, Ron Hochstein, confirmó que el objetivo es que BHP y Lundin Mining tomen la Decisión Final de Inversión (FID) antes de que finalice 2026, lo que marcaría el inicio formal de la construcción. Solo en 2026, la empresa prevé destinar cerca de 1.000 millones de dólares en obras de infraestructura, y ya iniciaron los primeros movimientos de suelo.
Para La Rioja, el acuerdo representa una oportunidad de posicionarse como "partícipe necesaria" del proyecto, con beneficios concretos en empleo, infraestructura y regalías, más allá de que el yacimiento esté radicado en jurisdicción sanjuanina.