La iniciativa surge de revisar y rever lo existente aplicándolo de una manera diferente. “Parece que fuese una cosa simple porque la tecnología está siendo usada, pero nosotros la readaptamos a la potencialidad que había en las aguas de recuperación petrolera”, afirmó.
En este sentido, el ingeniero explicó que la concentración de litio que existe en los salares del noroeste argentino ronda entre 300 y 700 miligramos por litro de litio. En el caso de las aguas petroleras de Formosa rondan en el orden de 50 a 70 miligramos por litro. “Es bastante menor, pero hemos ido adaptando a la tecnología y la forma en que se produce esa agua de recuperación petrolera que nos permite tener la potencialidad de producción comercial de litio de las aguas de petróleo”, subrayó.
El proyecto avanza a buen ritmo con la instalación de una planta piloto de optimización y capacitación para poder terminar de definir algunos parámetros de producción comercial. “Todo lo que es prueba de laboratorio, definiciones de diseño y gran parte de la tecnología ya está predefinida. Ahora lo que estamos haciendo es instalar una planta piloto llamada Centro de Optimización y Capacitación, que va a ajustar parámetros y verificar la producción a escala piloto de carbonato de litio. A partir de ahí se define la planta comercial”, detalló.
Asimismo, Gustavo de Castro manifestó que este tipo de tecnología se puede replicar en otras cuencas, sobre todo si son de formación volcánica inicial. “No necesariamente todas las cuencas tienen la misma concentración de litio, pero mientras haya cuencas que tengan concentración de litio por arriba de los 50 miligramos por litro, eso se puede replicar”, consideró.
“Hoy en día hay algo parecido, similar, en Estados Unidos, que están haciendo un trabajo muy similar en recuperación de litio a partir de aguas petroleras. Y en Canadá también se está comenzando a trabajar en ese tema”, aseveró.
En cuanto a la sustentabilidad, el ingeniero aseguró que se está obteniendo un subproducto de algo que originalmente no tenía un valor claro, y no existe ningún otro cambio en el ambiente.
“Desde el punto de vista de economía circular, sostenibilidad, todo lo que significa sinergia, digamos, productiva, es un proyecto que tiene muchísimas ventajas y muchísimas mejoras sobre lo actual”, afirmó y ponderó que la planta será gestionada por gente local. “Por supuesto contará con nuestra supervisión, pero principalmente será desarrollada y operada por gente wichí de la zona”, subrayó.