La transición política

YPF, Sapag y el reino de lo posible

El ex gobernador dice que la oferta para ir a YPF es parte de especulaciones periodísticas y que no habla de eso con el albertismo. Su historia en los no convencionales y el conocimiento de la industria, lo colocan como el político que más sabe del shale en el país.

Fernando Castro - fcastro@lmneuquen.com.ar

Jorge Sapag quedó en medio de la escena política nacional una vez más. En la transición política, casi no hay día en el que su nombre no figure en los medios nacionales como candidato a YPF o a la secretaría o ministerio de Energía del presidente electo Alberto Fernández.

Lo cierto es que Sapag viene manteniendo diálogo con sectores de peronismo desde hace meses. Como lo dijo públicamente días atrás, el gobierno neuquino y los referentes en materia de energía de la provincia, tienen un objetivo. Que en el próximo gobierno nacional no se comentan “errores como el decreto 566”, que le puso un techo al precio del crudo y fue el principio de la actual parálisis de inversiones en Vaca Muerta.

Al mismo tiempo, los principales referentes del albertismo conocen al ex gobernador. ¿Por qué? Sapag gobernó Neuquén durante el kirchnerismo y ese vínculo institucional estuvo siempre y hubo acercamientos políticos más o menos profundos de acuerdo al momento. (En la campaña presidencial del 2015, de hecho, como gobernador acompañó a Daniel Scioli a Loma Campana, el mismo día que Miguel Galuccio hizo de anfitrión en el área emblemática del shale argentino.) Un hecho sobresaliente para comprender la actualidad del sector también proviene de aquel contexto. La nacionalización de YPF obrada por el gobierno de Cristina Fernández no se entendería sin el rol previo de Neuquén y de Sapag como factor político para hacer comprender el tipo de posibilidad ante la que se encontraba, de pronto, Argentina.

“Son puras especulaciones periodísticas. No hubo ningún ofrecimiento”, le dijo el ex gobernador hoy a +e, tras la última andanada de versiones, y luego, también, de ser destacado por Sergio Massa como el “político que más sabe del sector petrolero en el país”.

El propio Massa, el presidente electo y diputados y gobernadores hoy integrados al Frente de Todos, son, de hecho, interlocutores con los que habló y habla el ex gobernador.

En parte, este contexto, su conocimiento del sector, es el que hace que suene como un posible presidente de la petrolera más grande del país, que fue y es central para el desarrollo de los no convencionales. Es una faceta que cultivó desde hace años, cuando viajaba a Houston o Canadá para conocer más de cerca el mundo shale e impulsar la llegada de inversiones.

Entre los nombres que circulan, no hay hoy otro político de fuste que conozca tan de primera mano la industria como él.

Cuando la provincia caía en un ciclo de escasez de recursos, luego de un viaje a Canadá, vio la veta del shale como una salida económica. Los viejos campos petroleros de Neuquén arrojaban preguntas sobre el tenor de las regalías del futuro, con las cuentas públicas de entonces presionadas por la emisión de deuda y un estado omnipresente.

Así, en 2008, el entonces gobernador hablaba de los no convencionales en las ruedas de prensa. Era doblemente extraño: una industria compleja se hacía más difícil de entender para los no iniciados. Es cierto: Vaca Muerta se conoce hace decenas de años. Pero esa suerte de campaña evangelizadora que acometió Sapag puso en la escena política argentina al shale cuando no existía en el país.

Ese puente inicial con el gobierno de Cristina, con quien mantuvo más de una tensión, alternó buenas y malas, en ese vínculo con el Estado nacional que el definió como "federalismo de coordinación", de seguro aceleró el proceso que irrumpió con una nueva posibilidad para Neuquén y el país.

Es decir, en el ámbito político Sapag tiene mejores argumentos que nadie para ocupar los cargos expectables para los que viene sonando en el sector petrolero.

Sin duda que la presidencia de YPF puede tentar a cualquiera. Es pura conjetura: ¿habrá una clave en esa suerte de segundo plano en el que sigue siendo determinante en Neuquén y en el sector energético?

Sapag eligió ser funcionario del gobierno de Omar Gutiérrez, su sucesor en el gobierno neuquino, luego de sus dos períodos como gobernador. Fundó el sector azul del MPN, el hegemónico al que ahora también está integrado el líder del sindicato petrolero, Guillermo Pereyra. En los últimos años entró y salió de la escena pública en momentos clave: elecciones, internas partidarias, coyunturas políticas nacionales y energéticas en las que tuvo cosas para decir y hacer.

Si finalmente no llega a ir a YPF, seguramente seguirá jugando así en los años que vienen. Ese rol de hombre de consulta con el que se siente muy cómodo (hoy con el próximo gobierno nacional no hace más que ejercerlo), que también le permite algo más de aire para su vida por fuera de la estrictamente política, y en el que sigue influyendo en la provincia y mueve fichas en la política nacional.

Desde afuera se ve así: si llega a YPF sería como cerrar una historia más que redonda. Al margen de que lo considere así o no. Una historia que lo muestra en el principio de la industria no convencional argentina y que lo colocaría en una empresa que, todo parece, será central para la próxima administración nacional en la gestión de los hidrocarburos, al margen de quién termine siendo ministro o secretario de Energía.

El acaba de poner esa posibilidad, en el plano de las especulaciones periodísticas. Como muchas veces, lo que pueda suceder en el futuro es en parte un estricto misterio. Es la foto de hoy, en medio de la danza de nombres, camino al 10 de diciembre.

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